El Obstructor de la justicia

José Hilario López
Abogado Corporación Utopía

Para nadie es un secreto la animadversión e inquina que siente el “Honorable” pero Ilegítimo Presidente de la República hacia muchas personas y organizaciones, muy en particular en contra de la indefensa Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Acaso será porque es una Comunidad de Paz y El es todo un Señor de la Guerra. El 27 de mayo de 2004, el moderno “Pacificador” de Urabá anunció :

“Quiero hacer este comentario: la llamada Comunidad de Paz de San José de Apartadó. En Colombia no debe haber un centímetro del territorio excluido de la presencia de las instituciones. Cuando empezó este Gobierno expresé claramente que en San José de Apartadó y en todos los sitios de la Patria debería hacer presencia el Ejército, la Policía, acompañar a la Fiscalía cuando tome la decisión de hacer presencia. Seguimos con muchas dificultades porque algunos de los directivos de esa comunidad, incluso estimulados por presencia extranjera, obstruyen la justicia”. Y amenazó: “Con la ayuda de Dios, en julio, a lo que es esta región: Urabá, Córdoba, bastante volcada, también hacia Paramillo, donde tenemos un operativo importante, llegará la nueva brigada móvil” (…) Tenemos dificultades pero vendrá para atender no sólo esta parte de Antioquia sino toda la confluencia antioqueña y cordobesa-paramillo la brigada móvil número 11, que está en entrenamiento”. Advirtió también: “Bajo mi responsabilidad política el Ejército, la Policía, la administración de justicia debe hacer plena presencia en San José de Apartadó”. Y sentenció: “La ecuación es esta: presencia con respeto, presencia respetable, presencia con consideración máxima por el ciudadano, y derecho y obligación a la presencia. Que se acabe ese corredor de la Farc que tiene Urabá a través de San José de Apartadó”.

Con la “ayuda de Dios”, de los dólares gringos del Plan Colombia y los dólares que compañías bananeras de Urabá, entre otros, entregaron a los paramilitares, terminó el entrenamiento y ¡Palabra de arriero!, llegaron “los soldados de la patria” todos uniformaditos y abrazaditos con los “soldados de los refundadores de la patria”. ¡Ay, cuentan que primero que todo afilaron sus machetes! Como las hienas (perdón por las hienas) rondaron en la madrugada las casas de los “obstructores” de la justicia, esos de “la llamada Comunidad de Paz de San José de Apartadó estimulados por presencia extranjera”. Iban afanosos con sus fusiles, sus granadas, sus morteros y sus machetes recién afilados. Eran cerca de 100 de la Brigada XVII del Ejército de Colombia, en esa época comandada por el General Héctor Jaime Fandiño y unos 50 del Bloque Héroes de Tolová de las Autodefensas Unidas de Colombia AUC, desde esa época comandado por Diego Fernando Murillo Bejarano, alias "Don Berna", hoy residente en el distrito sur de Nueva York a donde fue enviado en extradición sorpresa por el Ilegítimo Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República.

Uniformaditos y abrazaditos, remontaron el cañón del río Mulatos y la Serranía de la Resbalosa, en los límites del Urabá Antioqueño con el departamento de Córdoba, pasaron por El Barro y en la vereda La Resbalosa hicieron presencia como estaba advertido 8 meses y 25 días atrás: el 21 de febrero de 2005, Alfonso Bolívar Tuberquia Graciano, de 30 años; su compañera Sandra Milena Muñoz Posso, de 24 años; sus hijos, Natalia Andrea Tuberquia Muñoz, de 6 años y Santiago Tuberquia Muñoz, de 18 meses; y el trabajador Alejandro Pérez Castaño fueron asesinados y descuartizados. Sandra Milena y Alejandro recibieron heridas penetrantes del cráneo por artefacto metálico. Alfonso y sus pequeños hijos, heridas vasculares del cuello por degüello. Uniformaditos y abrazaditos pasaron afanosos con sus granadas de mortero y sus machetes afilados recién ensangrentados. En la vereda Mulatos Alto, nuevamente hicieron plena presencia: asesinaron a Luis Eduardo Guerra Guerra, reconocido coordinador y defensor de derechos humanos de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, su esposa Bellanira Areiza Guzmán y su hijo Deiner Andrés Guerra, de 10 años.

Desde un principio la Comunidad señaló sin vacilaciones al Ejército y a los Paramilitares como autores de la barbarie y desde un principio el Ilegítimo Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la República desvió y obstruyó la justicia: el domingo 20 de marzo de 2005 aún fresco el olor de la sangre de los niños degollados, al término de un “consejo de seguridad” realizado en Apartadó, leyó un comunicado con el cual justificó la masacre: “en esta comunidad de San José de Apartadó hay gente buena, pero algunos de sus líderes, patrocinadores y defensores están seriamente señalados, por personas que han residido allí, de auxiliar a las Farc y de querer utilizar a la comunidad para proteger a esta organización terrorista”. El 1º de julio de 2005, en Foro Interamericano de La Voz de América el obstructor de la justicia aseguró: “El informe oficial que yo he obtenido, es que lo investigado hasta ahora, en ninguna forma compromete la Fuerza Pública. Y Fuerza Pública y la ciudadanía de Apartadó ha dicho que esa masacre, infortunadamente, que costó la vida a tantos ciudadanos, fue cometida por el grupo terrorista de la Farc”.

Inicialmente, la investigación apuntó a las Farc por la información que suministraron los  miembros del Ejército, empezando por su Ilegítimo Comandante Supremo. Sin embargo, en el transcurso de las averiguaciones se empezó a descubrir que mintieron para encubrir el repugnante crimen.

El pasado 15 de abril de 2008, la Fiscalía dictó medida de aseguramiento contra seis de los trece militares capturados, sindicados de participar en la masacre. La medida, que consiste en detención preventiva sin beneficio de libertad provisional, cobija al teniente Alejandro Jaramillo Giraldo y al subteniente (r) Jorge Humberto Milanés Vega, así como a los sargentos Henry Cuasmayán Ortega, Ángel Padilla y Sabaraín Cruz Reina, y al cabo segundo Ricardo Bastidas Candia.

El 12 de mayo de 2008, el capitán del Ejército, Guillermo Armando Gordillo Sánchez, detenido desde noviembre de 2007 por su presunta participación en la masacre, admitió ante la Fiscalía que efectivamente el día de la masacre, militares de la Brigada XVII y paramilitares de “Don Berna” operaron conjuntamente en la zona y aseguró que “la operación se había pactado ‘desde hacía rato, desde arriba con mandos superiores’ y que esta involucró a un general, a un coronel y a un mayor que hasta ahora no habían sido ni siquiera mencionados en el expediente”.

Apenas cuatro días antes, Diego Fernando Murillo, “Don Berna”, confesó ante la unidad de Justicia y Paz que 50 de sus hombres del Bloque Héroes del Tolová participaron en la masacre del 21 de febrero de 2005 contra 8 pobladores de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó al lado de 100 miembros del Ejército Nacional de Colombia adscritos a la Brigada XVII. 

Coincidencia plena entre los testimonios del capitán del “heroico” ejército de Colombia y el comandante paramilitar: a la madrugada del 13 de mayo de 2008, “Don Berna” fue extraditado a los Estados Unidos. En la primera semana de julio fueron llamados a indagatoria el comandante del Batallón Francisco de Paula Vélez, coronel Espinosa y el segundo del Comando de Operaciones, mayor Castaño.

A pesar de la extrema gravedad del asunto los medios de desinformación, no de información, pero si de entretenimiento han escogido la vía del silencio cómplice y cobarde.

Como el 27 de mayo de 2004 el verdadero obstructor de la justicia anunció que la presencia del Ejército en San José de Apartadó era bajo su responsabilidad política, estamos esperando que efectivamente la asuma y que se pronuncie. Especialmente ahora que la población delirante ha sido nuevamente convocada a marchar enceguecida detrás de los estandartes de la guerra y el paroxismo mediático. Los actos de barbarie de degollar niños jamás podrán ser lavados con operaciones “Jaque”, ni con desfiles, con nada. Un ejército que asesina niños nunca podrá ser llamado heroico.

Y sobre la ecuación que planteó, “presencia con respeto, presencia respetable, la presencia con consideración máxima por el ciudadano, y derecho y obligación a la presencia”, el método para despejar la incógnita que contiene no puede ser otro que el de la “ley del machete”: (AUC+FFMM)AUV = +(ACRE).


Presidente Álvaro Uribe: Declaración de San José de Apartadó (Urabá) Mayo 27 de 2004

El Tiempo, domingo 18 de mayo de 2008, página 1-6.

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