Defender la democracia en Colombia

Mauricio Trujillo-Uribe
Miembro del Comité Ejecutivo del Polo Democrático Alternativo
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Sin duda, el retiro de Lucho Garzón representa una gran pérdida para el Polo, sobre todo para un Partido que se proclama como la convergencia de las diferentes izquierdas democráticas de Colombia, que se reclama como una colectividad pluralista en dónde caben todas las tendencias, desde la orilla social-demócrata hasta la orilla radical, o la raizal si se le quiere dar el significado evocado por el sociólogo Fals Borda y que recoge el Dr. Carlos Gaviria.

Pero hay que resaltar que para un sector de polistas la decisión del ex-alcalde de Bogotá de irse del Polo y de lanzar su candidatura presidencial independiente, es "ganancia pura". Siguen pensando, en pleno siglo veintiuno, fieles a la ortodoxia, que "el Partido se fortalece depurándolo". Desde luego, unos y otros no estamos refiriéndonos al mismo tipo de Partido.

Afortunadamente las cosas están cambiando en el Polo, como se vio en la decisión que tomó su Comité Ejecutivo Nacional al nombrar una comisión para que dialogara con el senador Gustavo Petro y buscara vías de entendimiento para que éste no siguiera los pasos de Lucho.

En medio de la polarización creciente que ha vivido el Polo entre, básicamente, dos bloques, sobre todo desde febrero del año pasado cuando la mayoría del Comité Ejecutivo decidió que el Polo no participaría en la marcha en la que millones de personas le dijeron NO al secuestro y a las FARC, se impuso finalmente la sensatez y se entendió que el desprendimiento de un segundo "iceberg” tendría muy alto costo político para el Polo y su candidato presidencial.

Así, a escasos días del cierre de inscripciones para participar en la consulta del Polo que elegirá dicho candidato presidencial, se llegó a un protocolo de acuerdo para que Petro, y por ende el sector que lo acompaña, se quede en el Partido y compita en franca lid con el maestro Gaviria, quien fue respaldado en el II Congreso Nacional del PDA, en febrero pasado, por unas mayorías conformadas principalmente por el MOIR, el Partido Comunista y la ANAPO.

Ese acuerdo establece, entre otros puntos, elegir por consenso, no por mayorías, un nuevo Presidente del Polo con el cual todos los sectores que participen en la consulta se sientan con garantías y en igualdad de condiciones. Ya el Dr. Gaviria se había manifestado favorable a este cambio, pues siendo Presidente del Partido y candidato al mismo tiempo, llevaría ventaja. Pero más allá del aspecto garantista de este punto, lo cierto es que en algunos sectores que apoyan a Petro todavía está presente el episodio del II Congreso en el que el Dr. Gaviria fue reconducido al frente del partido por mayoría y no por consenso, ocasionando una fractura.

Dicho acuerdo con Petro pasa igualmente por un compromiso de neutralidad del gobierno de Bogotá frente a uno u otro candidato en la consulta, lo cual también tiene nombre propio. En efecto, todavía está fresco el recuerdo de que buena parte de los delegados al II Congreso salieron elegidos gracias al "peso político" de la Alcaldía, y que éstos en alianza anunciada con los sectores radicales inclinaron la balanza. A su vez, el senador Petro tendrá que entender que la forma como él ha venido criticando la Administración Distrital no ayuda a gran cosa y , por el contrario, contribuye a debilitar el principal espacio de gobernabilidad del Polo.

Pero lo fundamental no está en el acuerdo que se aprobó, en buena hora para el Polo y para la democracia colombiana que necesita un partido de izquierda fuerte. Lo que está en juego principalmente es la posibilidad de que si Petro gana la consulta, o incluso si la pierde por escaso margen, él y los sectores que lo respalden consigan imprimirle un nuevo rumbo al Polo y que éste participe en una convergencia democrática con el centro político del país en las próximas elecciones presidenciales, con base en un programa de "mínimos fundamentales" y presentando un candidato único de coalición. Todo ello desde la primera vuelta electoral.

En efecto, frente a la muy discutible tesis de que el Polo "perdería su fisonomía" de izquierda si no va a la primera vuelta de los comicios presidenciales con candidato y programa propios, debemos insistir y perseverar en que por encima de los intereses del Partido están los intereses del país. Y a la vez, en que el Partido debe estar a la altura de los intereses del país.

Si en Colombia estuviésemos en un sistema de Gobierno-oposición en donde se guardasen los equilibrios constitucionales y los pesos y contrapesos institucionales, quizás tendría todo su lugar impulsar una política de adhesión alrededor del Partido como la que propone hoy el Dr. Gaviria y algunos de los sectores que lo respaldan. Pero la realidad es otra, la eventualidad de una segunda reelección de Uribe Vélez representa un punto de quiebre para la democracia colombiana y profundizaría el modelo neo-liberal, con su carga de pobreza y exclusión social.

No podemos perder de vista que estamos frente a una emergencia democrática. Los relativos éxitos de la "seguridad democrática", la confianza inversionista y la cohesión social que reivindica el Presidente, se caen a pedazos frente a los crímenes de lesa humanidad llamados "falsos positivos", por los que se juzga a miembros de las Fuerzas Armadas; frente a la política ejecutada por el DAS, el organismo de inteligencia de la Presidencia, durante los dos períodos de Uribe, realizando "chuzadas" telefónicas y seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y opositores; frente a la impunidad y al fracaso de la reparación de las miles de víctimas del paramilitarismo, la apropiación de más de tres millones de hectáreas por el testaferrato y el desplazamiento forzado de más de medio millón de familias campesinas, con sus secuelas de desarraigo, dolor y miseria; frente al desmonte progresivo de la Constitución del 91 y del equilibrio de poderes de la República; en fin, frente a unas élites emergentes comprometidas con la para-política que se han tomado parte del Congreso y del Estado.

La decisión de Petro de quedarse en el Polo y poner a consideración su aspiración presidencial en el marco de la consulta de su Partido, apunta entonces a lograr que el Polo junto con otros sectores políticos del país le presenten a los colombianos y colombianas, de manera pro-positiva y, sobre todo, con opción de éxito en los comicios electorales de 2010, una propuesta de Gobierno, léase de co-gobierno, que respete la Constitución del 91, que saque a Colombia de la guerra y que le dé contenido al Estado Social de Derecho.

Esta convergencia tiene cada vez más un terreno abonado: su primer escenario será vencer el referéndum reeleccionista, si lo hay, mediante la abstención activa. En el reciente encuentro del Dr. Carlos Gaviria como presidente del Polo, con el director del Partido Liberal, Dr. Gaviria Trujillo, se avanzó al respecto. De igual manera, la iniciativa denominada "Cumbre Social y Política" que reúne a organizaciones sociales y políticas como la CUT, el Polo y un cierto número de ONG`s, entre otras, tiene potencial para movilizar a mucha gente.

En general se aprecia una tendencia creciente en la sociedad colombiana de resistencia a un tercer mandato de Uribe, incluyendo a sectores uribistas que entienden la asfixia política que representaría para ellos, y para sus intereses ante la comunidad internacional, la continuidad del actual Presidente en su cargo. De ahí que, en aras de suscitar un amplio frente por la renovación política, más que una campaña anti-Uribe, el énfasis hay que ponerlo en las graves consecuencias de la reelección para el libre juego y la cultura de la democracia en Colombia.

El segundo escenario es el de la campaña para las elecciones de 2010, tanto las presidenciales como las del Senado y las parlamentarias. El Partido Liberal también elegirá su candidato presidencial mediante consulta el 27 de septiembre próximo, organizada por la Registraduría Nacional, al mismo tiempo que se realizará la del Polo. Y por boca del Dr. Gaviria Trujillo, ya ha manifestado su disposición a llegar a acuerdos con el Polo y otros partidos.

Igualmente, otra dinámica que viene abriéndose paso es la de "quíntuples": los candidatos Lucho Garzón y Sergio Fajardo, los ex-alcaldes de Bogotá Enrique Peñaloza y Antanas Mockus, y la ex-ministra Martha Lucía Ramírez, hicieron un pronunciamiento conjunto sobre la reforma política que cursa en el Congreso. Declararon su abierta oposición a esta iniciativa que ha sido presentada por los partidos uribistas y el Gobierno como una reforma que acabará con las relaciones entre la política y los grupos armados al margen de la ley, cuando en verdad le "hace el quite" a este grave asunto y, por si fuera poco, debilita el pluralismo político consagrado en la Constitución. A la vez, todos los cinco han manifestado su posición adversa a la reelección de Uribe y su vocación a encontrar un acuerdo programático y electoral.

De otro lado, se están adelantando reuniones e iniciativas entre diversos espacios políticos como: Encuentro País, el Partido Verde Opción Centro, Visionarios con Mockus, la ASI con Fajardo, Compromiso Ciudadano y Por el País que Soñamos. Dos ejes temáticos vienen tratándose principalmente: el electoral, en la perspectiva de un candidato de coalición a la Presidencia, una lista al Senado y listas a la Cámara, y el político-programático.

Todos estos procesos de confluencia democrática, y otros nuevos que seguramente aparecerán en el curso del presente año, ponen de presente la importancia de que el Polo no caiga en una visión y una práctica sectarias, de que evite la marginalidad política y salga a buscar la unidad de acción y la electoral con amplios sectores progresistas del país. Esto no significa que el Polo renuncie a su Ideario de Unidad, por el contrario, contribuyendo decididamente a crear un nuevo espacio y un nuevo ambiente político nacional, estará creando las condiciones para posicionarse más adelante mucho mejor, y convertir sus propuestas programáticas en realidad.

Por eso la consulta del Polo para escoger su candidato presidencial es de gran alcance. Sus resultados no sólo tendrán impacto directo sobre el rumbo del Polo sino que también interesan al país. Gustavo Petro puede ganar la consulta abierta si logramos que haya una importante participación ciudadana en la misma, o sea, si conseguimos sacar la elección de "manos del aparato" y llevar el centro de gravedad de la consulta a manos de la ciudadanía.

El reto que se abre en este período electoral es entonces doble. Primero, ganar la consulta con Petro y poner su candidatura a disposición de una convergencia democrática que le presente al país desde la primera vuelta de las presidenciales de 2010, un programa de coalición y un candidato de coalición. Segundo, seguir construyendo y desarrollando el partido, pues mucho sirve lo primero pero tanto más si llegamos a la primera vuelta con un Polo consolidado. Pues lo fundamental en esta hora es defender la democracia en Colombia.

París, 5 de junio de 2009

 

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