El uso privado de los recursos públicos

 

Pedro Santana Rodríguez
Presidente Corporación Viva la Ciudadanía

Una buena parte de los investigadores de la realidad colombiana en particular y de América Latina en general, coinciden en señalar que en el Continente se padecen cuatro plagas que impiden el logro de unas estructuras sociales justas, más igualitarias y sin miseria y exclusión. Esas cuatro plagas son en primer término el llamado sociológicamente como patrimonialismo, que no es otra cosa que el uso privado de los recursos públicos, en segundo lugar la excesiva concentración del ingreso y de la renta, en tercer lugar la exclusión social y la pobreza y en cuarto lugar los modelos de desarrollo que no tienen en su centro la producción para atender las necesidades básicas de su población con un uso racional y ambientalmente sostenible de sus recursos naturales.

Esta realidad es común al conjunto de los países de la región. En Colombia la situación ha empeorado durante los últimos años con la profundización del modelo neoliberal que privilegia el mercado externo en detrimento del  mercado interior y de la producción de bienes y servicios; que privilegia la privatización de bienes públicos para entregarlos a las gentes capitalistas que buscan, antes que cualquier cosa, una tasa media de ganancias; que en materia de política social sólo busca entregar subsidios para el consumo, en fin, es la profundización de un modelo que en otras latitudes ha mostrado su fracaso y que es el causante ahora de la honda crisis económica global que vivimos en el planeta.

El reciente debate sobre el programa Agro Ingreso Seguro y la comprobación de que las más grandes familias de terratenientes en la Costa Atlántica y en otras regiones del país fueron beneficiadas con subsidios multimillonarios como los que recibieron, entre otros, las familias Locoture Dangon que la Revista Cambio calcula en 25.200 millones de pesos y la familia Vives de uno de los parlamentarios condenados por la parapolítica que recibió millonarios subsidios, también son muestra de esa peste que se llama patrimonialismo. El asunto es más grave porque esta misma revista comprueba que dichas familias hicieron contribuciones a las campañas de Uribe a la Presidencia de la República y más recientemente al referendo reeleccionista. Uribe ha habilitado los canales públicos para que Andrés Felipe Arias, su precandidato, defienda el modelo de subsidios a los terratenientes que no contentos con los millonarios regalos de manera totalmente ilegal fraccionaron en el papel sus grandes propiedades para acceder a mayores subsidios. También es escandaloso que narcotraficantes y familiares de los jefes paramilitares como la madre de alias Gordo Lindo hayan sido los beneficiarios de estos millonarios subsidios. Pero no todo se conoce pues en lo que lleva el programa se sabe que se han distribuido cerca de 500 mil millones de pesos. Seguramente en la medida en que se conozcan los listados saldrán a la luz pública otras perlas de igual o mayor tamaño.

El modelo agrario de Uribe que es él mismo, un gran terrateniente parte de considerar que los únicos que generan riqueza son los propietarios ricos y que para ellos es el Estado. Por ello sus políticas agropecuarias benefician a los ganaderos a quienes el Estado otorga a través del fondo ganadero millonarios subsidios como lo hace también para los palmicultores a quienes una ley exoneró de pagar impuestos por cinco años. Es decir y como lo dice Andrés Felipe Arias: sólo los terratenientes generan puestos de trabajo y por ello el Estado debe regalarles billones de pesos y esto lo ha extendido a los empresarios y al sector financiero que tienen exenciones por aproximadamente 8 puntos del Producto Interno Bruto que sería algo así como cerca de 7.000 millones de dólares. Para ellos se crean zonas francas libres de impuestos, para ellos se hacen convenios que congelan por veinte años el incremento de los impuestos a ellos se les permite que el 40% de las utilidades no paguen impuestos y es por esto que ellos están felices con Uribe y quieren perpetuarlo como lo ha dicho públicamente uno de sus mayores beneficiarios, el señor Luís Carlos Sarmiento Angulo.

En el fondo no sólo hay que denunciar la corrupción que en este Gobierno se ha desbordado de manera impresionante. Corrupción en el Incoder en donde se le presto plata a un narcotraficante, alias Miki Ramírez en el Caquetá, más de tres mil millones de pesos; escándalos en la Dirección Nacional de Estupefacientes en donde se les prestó plata a los concesionarios de la construcción de la doble calzada de Bogotá a Girardot 25.000 millones de pesos; escándalos en el Instituto que aprueba las grandes obras en infraestructura en donde han salido tres directores relacionados con escándalos por corrupción, pero qué puede esperarse en materia de moralidad pública de un Gobierno que compró la reelección con notarias, con recursos del presupuesto público. Qué puede esperarse de un Gobierno que la segunda reelección busca plata en los concesionarios del Estado y en los contratistas del mismo; qué puede esperarse de un Gobierno que al contrario y según lo registra la Corte Constitucional no cumple con la ordenes judiciales para que atienda a los 3.2 millones de desplazados el 97% de los cuáles vive por debajo de la línea de pobreza.

Mientras tanto agonizan las universidades públicas por falta de presupuesto, la indigencia aumenta a tasas alarmantes, crece el desempleo y los medios de comunicación y sobre todo la televisión miran hacia otro lado. Desinforman. Viven en un mundo imaginario mientras las mayorías viven en situación de pobreza, el 46% de todos los colombianos según el último estudio.

El debate que deberían plantear los candidatos y sus campañas debería dirigirse a estos temas mostrando que Uribe no se merece ninguna reelección pues en aras de combatir la guerrilla lo que ha hecho es desintitucionalizar el país, resquebrajar el equilibrio de poderes, aliarse con los poderes mafiosos, favorecer las alianzas de los criminales con los políticos a quienes sigue protegiendo y ahora nuevamente de manera ilegítima quiere un nuevo período presidencial. El debate que se abre contra Uribe debe ir principalmente contra políticas que han fracasado en todo lo que él plantea. Hay que despertar al país para que se adopten políticas pro pobres y no políticas como las de Uribe pro ricos. Ésta es la cuestión.

Bogotá, Octubre de 2009.

 
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