La hora de Don Mario… Montoya Uribe

 

José Hilario López Rincón
Abogado Corporación por la Dignidad Humana

“A todo cerdo le llega su San Martín y es tanta la corrupción que tiene que dimitir”1

La sabiduría popular ha acuñado la expresión “A todo marrano le llega su San Martín” para significar que el tiempo es inexorable y que tarde o temprano lo que ha de suceder sucederá.

Hace cinco años, el 21 de febrero de 2005, en San José de Apartadó, en el Urabá antioqueño, fueron asesinados de manera cobarde y sanguinaria ocho miembros de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, cinco adultos y tres menores de edad en la vereda La Resbalosa asesinaron a: Alfonso Bolívar Tuberquia Graciano, de 30 años; su compañera Sandra Milena Muñoz Posso, de 24 años; sus hijos, Natalia Andrea Tuberquia Muñoz, de 6 años y Santiago Tuberquia Muñoz, de escasos 18 meses; Alejandro Pérez Castaño, trabajador. En la vereda Mulatos Alto asesinaron a Luis Eduardo Guerra Guerra, reconocido coordinador y defensor de derechos humanos de la Comunidad, su esposa Bellanira Areiza Guzmán y su hijo Deiner Andrés Guerra, de 10 años.

Sandra Milena y Alejandro recibieron heridas penetrantes del cráneo por artefacto metálico producto del asalto previo con mortero con que fueron atacados. Alfonso y sus pequeños hijos de 6 años y 18 meses fueron degollados.

Desde el comienzo, la Comunidad de Paz de San José de Apartadó señaló sin titubeos al Ejército de Colombia y a los paramilitares como responsables de la masacre. Álvaro Uribe Vélez, comandante supremo de las Fuerzas Armadas de la República desvió la investigación desde un principio y aseveró públicamente, apenas un mes después de ocurrido el múltiple crimen, que: “El informe oficial que yo he obtenido, es que lo investigado hasta ahora en ninguna forma compromete la Fuerza Pública. Y Fuerza Pública y la ciudadanía de Apartadó ha dicho que esa masacre, infortunadamente, que costó la vida a tantos ciudadanos, fue cometida por el grupo terrorista de la FARC”.

Pero la justicia pronto retomó el camino y la investigación empezó a dirigirse hacia donde debía dirigirse. La masacre no fue cometida “por el grupo terrorista de la FARC”. Fue cometida por el tenebroso binomio paramilitares-Ejército de Colombia.

Durante su versión libre ante la Unidad de Justicia y Paz, 7 y 8 de mayo de 2008, Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “Don Berna”, comandante del “Bloque Héroes de Tolová” confesó que sus paramilitares junto con militares de la Brigada XVII fueron los autores de la masacre.

El 12 de mayo de 2008, el capitán retirado del Ejército de Colombia, Guillermo Armando Gordillo Sánchez, detenido en noviembre de 2007 por la masacre, corroboró la confesión de alias “Don Berna” y admitió haber participado en la “Operación Fénix”, planeada como retaliación contra las FARC que el 9 de febrero de 2005 había emboscado una patrulla del Ejército en Mutatá (Antioquia) en la que perdieron la vida un oficial y 18 soldados. 

Con el claro ánimo de ponerle zancadilla a la investigación por la masacre de San José de Apartadó y a otras confesiones de los paramilitares como “Don Berna” y Salvatore Mancuso, Uribe Vélez tomó la determinación de extraditarlos a los Estados Unidos la madrugada del 13 de mayo de 2008.

A principios de febrero de 2010, en el curso del juicio que se sigue por la masacre, tres coroneles de la Brigada XVII del Ejército aseguraron que el general retirado y actual embajador de Colombia ante República Dominicana, Mario Montoya Uribe, en esa época comandante de la II División del Ejército, participó en la planeación de la “Operación Fénix” y ordenó que se utilizaran “guías” en la ejecución de la operación.

El excapitán Gordillo Sánchez ratificó en la audiencia que adelanta el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Medellín  que en desarrollo de la operación, llevaron dos “Guías”: alias “Ratón” y alias “Jonás”, paramilitares del “Bloque Héroes de Tolová”, contratados por el teniente coronel Fernando Castro de la Brigada XVII.

La utilización de “guías” paramilitares ha sido práctica frecuente del Ejército de Colombia. Durante la “Operación Génesis” adelantada en febrero de 1997 en el Urabá chocoano contra las FARC se dice que la Brigada XVII al mando del general retirado y actualmente detenido, Rito Alejo del Río, recibió el apoyo de los paramilitares por orden directa de Vicente Castaño.

Cabe precisar que el excapitán del Ejército de Colombia vinculado a la Brigada XVII, Guillermo Armando Gordillo Sánchez se sometió a sentencia anticipada, al igual que los ex paramilitares José Noel Vargas, José Luis Salgado y Adriano José Cano.

Como el régimen uribista premia a sus “mejores hombres”, con posterioridad a la masacre, el general Mario Montoya Uribe ocupó la comandancia del Ejército de Colombia, de la cual salió en medio de la ignominia por las ejecuciones extrajudiciales.

Luego de las ejecuciones extrajudiciales, cerca de 2.077 asesinatos de jóvenes presentados como “guerrilleros” muertos en combate, el general Mario Montoya Uribe fue recompensado con el cargo de embajador de la República de Colombia ante República Dominicana.

Como si lo anterior fuera poco, Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, exmiembro del “Bloque Centauros” de las A.C.C.U durante la versión rendida el 16 de febrero ante el Despacho 5 de la Unidad de Justicia y Paz aseveró que el general Mario Montoya Uribe recibió 1.500 millones de pesos de Miguel Arroyave para que las fuerzas armadas apoyaran al Bloque Centauros en su guerra contra los paramilitares de Héctor Buitrago, alias “Martín Llanos”. Como es apenas obvio, el flamante embajador y general retirado ha manifestado que todo es una calumnia.

La justicia colombiana está en mora de llamar al general retirado Mario Montoya Uribe a que responda por las graves y repetidas acusaciones en su contra. Las relacionadas con la masacre de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y aquellas de las que habla “Don Mario”, las dos con un denominador común: el binomio militares y paramilitares.

Y en el caso de la masacre de San José de Apartadó, la justicia está en mora de establecer si la operación la ejecutó el Ejército con la “colaboración” de los paramilitares, o, por el contrario, la ejecutaron los paramilitares con la “colaboración” del Ejército.  Sería conveniente saber quién mandaba a quién.

1 Verso de “Tango de la dimisión de Alfonso Guerra” de Antonio Burgos

 
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