Recuperar el Congreso de la República

 

Pedro Santana Rodríguez
Presidente Corporación Viva la Ciudadanía

Una de las instituciones con menor credibilidad en Colombia es el Congreso de la República debido principalmente a la infiltración de que ha sido objeto por parte de sectores mafiosos y paramilitares. 91 parlamentarios de un total de 268 vienen siendo investigados por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Esta cooptación e infiltración del Congreso no es de ahora. Lo que sucede es que nunca había alcanzado los niveles que ahora tiene. Esta infiltración tenía y tiene como propósito lograr leyes blandas que favorezcan los intereses de los sectores mafiosos y corruptos. Todo ello ha sido posible por la infiltración de las mafias y por la corrupción que se impulsa también desde los grandes conglomerados económicos y financieros que invierten para que el Congreso los favorezca con leyes que los benefician.

Pero ese desprestigio también corre por cuenta de la corrupción que se ejerce desde el poder Ejecutivo y que durante los largos casi ocho años de Uribe lo llevó a sus peores niveles de entrega de sus funciones a cambio de notarias, partidas regionales, puestos y cuotas en el Gobierno. Escándalos como el de la compra de la primera reelección en el sonado caso de compra de Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, la ausencia de control político sobre funcionarios incompetentes y corruptos, la ausencia de una verdadera agenda legislativa para proteger los intereses de las mayorías excluidas, todo ello ha contribuido para que la opinión pública perciba que el Congreso es un antro donde se cocinan políticas inadecuadas o que van en contra de los intereses de la ciudadanía.

El “Voten los proyectos del Gobierno antes de que los lleven a la cárcel” fue una muestra palpable de esta corruptela. Aún hoy parlamentarios condenados como el caso de Álvaro García Romero o el de el exgobernador Salvador Arana, siguen manteniendo cuotas en el Gobierno Nacional. Dramas como el de los 4.5 millones de desplazados no encuentran en el Congreso de la República respuestas a sus problemas y tragedias. El Congreso o no se ocupa de dichos problemas o cuando lo hace expide leyes para favorecer a los criminales y no a las víctimas. Las leyes laborales se ocupan de recortar los derechos de los trabajadores. Agudos problemas como el de la salud o la vivienda no están dentro de las prioridades de los parlamentarios y de su agenda legislativa. También podríamos mencionar temas como el de la pobreza, las exenciones de impuestos a los poderosos que conducirán a que el próximo Gobierno, sea quien sea el elegido, tenga que abordar una reforma de las finanzas públicas toda vez que el déficit fiscal es insostenible.

A esa mediocridad del Congreso también contribuyen los electores. Hay un problema de cultura política en la ciudadanía colombiana con relación a las elecciones al Congreso de la República. En esta campaña la presión y el constreñimiento a los electores fue reemplazada por el dinero que se mueve a manos llenas para las campañas electorales. Los partidos políticos, afines al aproyecto paramilitar, reemplazaron la coacción armada por el dinero. Hay evidencias de que en muchas regiones del país los familiares de los condenados o investigados por la parapolítica mueven enormes cantidades de dinero para sus campañas sin que las autoridades electorales hayan actuado eficazmente.

Por todo ello es absolutamente necesaria la reacción ciudadana para castigar a los partidos afines al paramilitarismo a la corrupción y al autoritarismo. Se requiere que se apoye a los sectores honestos en las listas. Hay que apoyar la renovación del Congreso de la República. Por ello es muy importante que el Polo Democrático Alternativo mantenga sus curules aún en contra de todas sus equivocaciones y su falta de grandeza para enfrentar la coyuntura. Sería muy importante que las listas de Sergio Fajardo lograran pasar el umbral y obtener una representación parlamentaria lo mismo que la lista de los Verdes. Ellos representan también honestidad y si llegan como esperamos que lleguen al Congreso, realizarán una buena labor con decencia, compromiso y transparencia. También es importante que el Partido Liberal incremente su representación parlamentaria.

Los colombianos debemos votar por hombres y mujeres honestos que los hay en la mayoría de las listas y que se castigue el transfuguismo y la corrupción. Se requiere un Congreso renovado y ojalá comprometido con la suerte de las mayorías.

Bogotá 12 de marzo de 2010.

 
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