Educación superior y empleo en la ecorregión Eje Cafetero

 

Oscar Arango Gaviria
Profesor Universidad Tecnológica de Pereira
Coordinador proyectos regionales, Red Alma Mater

Las ciudades de Armenia, Manizales-Villamaría, Ibagué y el Área Metropolitana Centro Occidente (Pereira-Dosquebradas-La Virginia) han ocupado en la última década los primeros lugares en las tasas de desempleo y subempleo en el país.

Diferentes actores han decidido avanzar en la concertación de los acuerdos indispensables para la adopción de una política pública en materia de empleo, manteniendo como perspectiva la sociedad y la economía del conocimiento con equidad, justicia, inclusión y responsabilidad social.

Una parte del ejercicio ha consistido en articular y trabajar en red con los grupos de investigación y con los observatorios laborales que tienen asiento en estas ciudades.

En este sentido, una parte de la indagación ha consistido en la identificación de las complejas relaciones entre la educación superior y las dinámicas laborales y de este tema en particular se ocupa la presente reflexión.

La información utilizada corresponde al Área Metropolitana Centro Occidente (Pereira, Dosquebradas y La Virginia), Manizales-Villamaría, Armenia e Ibagué. Entre 2001 y 2006 no se tiene información de Armenia. A partir de 2007 los datos corresponden a todas las ciudades citadas. La fuente de información es el DANE con su Encuesta Continua de Hogares entre 2001 y 2006, y con la Gran Encuesta Integrada de Hogares a partir de 2007. Entre  2001 y 2009 se tomaron las cifras del trimestre móvil junio-agosto. Para 2010 la información corresponde a marzo-mayo.

El contexto

Entre 2000 y 2009 la economía regional mostró un comportamiento inestable. En 1999 el aparato productivo había presentado la mayor crisis de su historia y tanto el café como el sector industrial resintieron gravemente la crisis nacional. Además, por si fuera poco, los impactos del terremoto contribuyeron a agravar las ya difíciles condiciones económicas y de empleo. El proceso de reconstrucción, como otras variables externas, permitió iniciar una fase de recuperación que tuvo su techo entre 2005-2007, con un indicador promedio de crecimiento de 7%. Pero fue un período breve, pues ya en 2008 se empezaron a sentir los síntomas de una nueva recesión que combinó condiciones internacionales con problemas internos. La desaceleración se hizo evidente y terminando 2009 los indicadores claves del producto bruto difícilmente llegaron al 0.4% con el consiguiente deterioro del mercado laboral.

La población total de las ciudades estudiadas se aproxima a los 1.8 millones de habitantes, mientras que la población en edad de trabajar (mayor de 10 años) sobrepasa ligeramente los 1.4 millones de personas presentando un lento pero sostenido incremento en la década, con oscilaciones que muy seguramente están relacionadas tanto con el comportamiento de la economía, como con la real capacidad del sistema educativo para ampliar su cobertura y garantizar le retención escolar. La población económicamente activa  -PEA está cercana a las 900 mil personas. Como resultado del proceso de transición demográfica, la población en edad de trabajar pasó de representar el 78% en 2001 a 81% en 2010. Entretanto la tasa general de participación disminuyó de 66% a 62% y la tasa de ocupación descendió de 53% a 51%.

Se cuentan, en resumen, 730 mil  personas ocupadas y 161 mil desocupadas. En condición de subempleo subjetivo se registran 248 mil personas y como subempleados objetivos existen 117 mil personas. La tasa de desempleo fue de 20,6% en 2001, y en mayo de 2010 sólo había disminuido a 18,1%. Las tasas de subempleo subjetivo  fueron, en su orden, 36,2%  y 26,9%, mientras que las tasas de subempleo objetivo fueron de 17,1% en 2001 y 13,2% en 2010.

Educación superior y empleo

Aunque en Colombia las tasas de cobertura continúan muy por debajo de países desarrollados y de varios de América Latina, haber pasado de 938 mil estudiantes en pregrado en 2003, a 1,5 millones en 2009, le permitió al país incrementar de 24,4% a 35,1% su cubrimiento en educación superior. Se tuvo un aumento del 11,2% en la matrícula de las instituciones públicas1, mientras que la educación privada creció al 2,5%.

Dicha tendencia se expresó igualmente en la Ecorregión Eje Cafetero2. Entre 2003 y 2008 se duplicó el número de estudiantes al pasar de 56 mil en 2003, a 117 mil en 2008. Esta dinámica también se explica, en gran medida, por el esfuerzo regional realizado desde las universidades públicas.

Tabla 1 Ecorregión Eje Cafetero.
Matricula en Educación Superior 2003 – 2008

Departamento

2003_2S

2008_2S

Caldas

24288

28535

Quindío

12379

23326

Risaralda

19056

32169

Tolima

31281

33582

Total Ecorregión

55723

117612

Fuente: base DANE.

Los datos de la tabla anterior obligan a revisar los impactos del aumento de cobertura educativa, frente a las realidades del mercado laboral que aquí se han descrito, pues todo indica que cada vez son mayores los desencuentros entre las expectativas de quienes concluyen sus estudios y la realidad de las ofertas ocupacionales.

Un primer acercamiento a esta realidad puede hacerse examinando el proceso de cotización a las diferentes formas de seguridad social que tienen los ocupados, según su nivel de formación. La información disponible indica que, efectivamente, existe un mayor nivel de graduados cotizantes en la misma medida en que su formación académica es mayor.

Tabla 2 Colombia. Porcentaje de graduados vinculados al sector formal de la economía. 2001 – 2009

Nivel de formación

% Graduados cotizantes

Técnica profesional

66,4%

Tecnológica

73,6%

Universitaria

76,7%

Especialización

87,0%

Maestría

86,9%

Doctorado

94,2%

Total

78,1%

Fuente: Observatorio Laboral para la Educación.
(1) Corresponde al porcentaje de graduados que cotizan al sistema de seguridad social.La información no incluye a independientes que trabajan y no cotizan, a quienes estudian,se encuentran fuera del país o buscan empleo.

Sin embargo, esta línea relativamente simple de reflexión tiene rupturas cuando se introducen otras variables. Por ejemplo, según se advierte en la tabla adjunta, el ingreso real considerando el nivel de información se mantuvo prácticamente congelado entre 2005 y 2008. Incluso, los trabajadores con nivel de formación tecnológica, universitaria o especialización vieron decrecer sus ingresos mensuales.

Tabla 3 Colombia.
Evolución del ingreso real por nivel de formación. 2005 – 2008

Nivel de formación

Graduados de 2005 (IBC 2006)

Graduados de 2008 (IBC 2009)

Técnica profesional

$ 882.801

$ 901.026

Tecnológica

$ 1.103.095

$ 1.030.724

Universitaria

$ 1.449.345

$ 1.378.027

Especialización

$ 2.744.815

$ 2.396.839

Maestría

$ 3.035.304

$ 3.007.488

Doctorado

$ 4.256.228

$ 4.904.102

Total

$ 1.678.125

$ 1.619.825

Fuente: Observatorio Laboral para la Educación

Esta información contribuye a desvirtuar los argumentos de quienes se empeñan en explicar el desempleo por los incrementos salariales y pone de presente la progresiva pérdida de poder adquisitivo de quienes han terminado sus estudios universitarios.

Subempleo y educación

Complementariamente debe examinarse la dinámica del subempleo y la informalidad en relación con los niveles educativos de la población ocupada. Con alguna evidencia estadística, es posible aceptar la existencia de una relación entre informalidad y formación académica, pues mientras en los empleos formales, el 80% de los ocupados se encuentran en niveles de secundaria y educación superior, para la informalidad ese mismo porcentaje se ubica entre básica primaria y secundaria, lo que perfila este tipo de ocupación en personas que trabajan por cuenta propia, sin contribución al sistema de seguridad social y en actividades de alta movilidad empresarial y corta duración, como el comercio y servicios a pequeña escala, situación que refleja las asimetrías por corregir para lograr una transformación productiva y laboral3.

Otras investigaciones4 indican que entre la población ocupada bajo la informalidad, el 47% tiene educación secundaria y 31% ha realizado estudios de educación superior. Mientras entre los trabajadores formales la escolaridad promedio es de 12,5 años, los informales solo alcanzan 8,5 años de escolaridad.

En el caso particular de la Ecorregión Eje Cafetero, las relaciones entre el subempleo –en sus diferentes modalidades- y el nivel educativo de los trabajadores y empleados presentan resultados que también colocan en entredicho las versiones que asocian sin examen crítico la calidad del empleo y del ingreso con el escalonamiento de los niveles educativos.

La tabla anterior muestra, en términos generales, que la eventual asociación entre subempleo y nivel educativo carece de lógicas contundentes. El fenómeno cubre todos los niveles de escolaridad, pero proporcionalmente los subempleados con educación superior completa tienen el mayor porcentaje en su propio grupo: estos representan el 20% del total de empleados con dicho nivel de formación.

El mayor  grupo de población subempleada ha estado entre quienes tienen educación secundaria completa. Pero también preocupa la forma como crece el número de subempleados con formación universitaria incompleta.

Por lo demás, según la información del Dane el subempleo subjetivo por competencias tiene una tasa del 12,9%, mientras que los subempleados subjetivos que invocan igual razón representan el 6,3% del total de subempleados en estas cuatro ciudades.

Tabla 4 Ecorregión Eje Cafetero.
Subempleo según nivel educativo. 2001 – 2009

Nivel educativo

Total subempleo

2001

2009

TOTAL

266.874

203.538

Ninguno

8.558

5.422

Primaria incompleta

38.872

22.442

Primaria completa

43.495

26.180

Secundaria incompleta

71.950

43.819

Secundaria completa

66.172

62.467

Superior incompleta

19.059

25.642

Superior completa

18.536

17.566

No informa

231

0

Fuente: base DANE

En consecuencia, la política pública en materia laboral tiene la obligación de atender la realidad de los casi 18 subempleados que en esta Ecorregión cuentan con formación universitaria completa y los 26 con formación universitaria incompleta.

Desempleo y educación

Los jóvenes, en el período 2002-2009 fueron los más afectados por el desempleo, la informalidad y la precariedad laboral. Durante este período la juventud aportó 5 de cada 10 desempleados del país. La tasa de desempleo juvenil ha sido en promedio de 10 puntos, superior a la tasa de la población total, y 16,8 puntos superior en el caso de las mujeres jóvenes. Más grave aún es el desempleo para jóvenes de estratos 1 y 2 en las grandes ciudades, que llegó al 50%. Una parte importante de los jóvenes en dichos estratos no asiste al colegio y terminan siendo presa fácil de las dinámicas ilegales.

En las cuatro ciudades de la Ecorregión Eje Cafetero, la tasa de desempleo juvenil ha sido igualmente crítica. En 2009, en el grupo de edad de 12 a 17 años, fue de 22,3%, mientras que en los jóvenes de 18 a 24 años el desempleo abarca el 28,2%, subiendo a 35% entre las mujeres de ese rango de edad.

El investigador Hugo López describió en su momento las relaciones entre educación superior y empleo señalando que, por una parte, el desempleo profesional afecta principalmente a los recién egresados. La tasa de desempleo de la cohorte de profesionales menores de 25 años es la más elevada (11%) y disminuye para las cohortes siguientes: 8% (25-29 años); 4% (30-34 años). Por otra parte, se indica que la mayoría de profesionales se desempeñan como tales. El 68% están vinculados a oficios compatibles con su calificación profesional5.

Hoy la realidad ha cambiado notablemente. El promedio del desempleo urbano ha empezado a estar por debajo de la tasa para las personas con educación superior, si bien las cifras que se presentan tienen el inconveniente de incluir a los estudiantes universitarios -que sufren un desempleo elevado.

Hace ya algunos años6 se había identificado que después de las mujeres y los jóvenes, las personas con educación secundaria son las más vulnerables al desempleo. En el conjunto nacional estas últimas tuvieron una participación en la masa de desempleados que pasó del 57% al 58% entre 1986 y 1999. En el AMCO estas cifras subieron del 50% al 57% en el mismo período. Para el grupo poblacional la sensación de frustración suele ser doble pues no consigue en qué emplearse y por lo general carece de recursos para financiar su ingreso a la universidad.

La información específica en la Ecorregión Eje Cafetero sobre desempleados según nivel educativo muestra, sin ambigüedades, parte del reto para avanzar hacia la sociedad y la economía del conocimiento. El crecimiento de los desempleados con educación superior completa hizo que la tasa de desocupación en este grupo pasara de 15,9% a 22,4% entre 2001 y 2009. Es decir, situándose por encima de la tasa general de desempleo que en 2009 era de 16%. Hoy se estima que alrededor de 12 mil profesionales de las distintas áreas del conocimiento buscan empleo lo cual significa un desafío de enormes proporciones para la política pública en materia laboral.

Tabla 5 Ecorregión Eje Cafetero
Desempleo según nivel educativo. 2001 – 2009

Nivel educativo

TPG*

Desempleo

2001

2009

2001

2009

TOTAL

72

68,8

24,2

16

Ninguno

 7,3

0

27,7

0

Primaria incompleta

64,7

45,8

21,7

16,6

Primaria completa

67,7

55,6

18,2

13

Secundaria incompleta

64,2

64,7

27,2

15,8

Secundaria completa

83,8

55,1

26,8

11,7

Superior incompleta

82,6

80,8

29,9

18,6

Superior completa

92,8

79,3

15,9

22,4

No informa

72,7

88,4

0

12,1

Fuente: base DANE. *Tasa global de participación: TGP = PEA / PET x100

Pero el fenómeno no es de reciente aparición, ya en un estudio anterior7 se había identificado que en el Área Metropolitana Centro Occidente los desempleados que tenían educación superior se incrementaron del 6% al 10% entre 1986 y 1999, mientras que a nivel nacional estas cifras pasaron del 13% al 17%. El número de desempleados hombres pasó de 1.300 en 1986 a 7 mil en 1999 y las mujeres desempleadas con educación superior crecieron de 500 a 4 mil en el mismo período.

Tabla 6 Ecorregión Eje Cafetero Desempleados con formación universitaria, según grupo principal buscada. 2001 – 2009

Grupo principal de ocupación Buscada

2001

2009

 

Total

Superior incompleta

Superior completa

Total

Superior incompleta

Superior completa

Total

144.340

12.249

7.217

145.549

22.561

11.257

No informa

868

0

0

1.136

71

110

Profes. y técnicos

8.813

2.085

4.529

12.340

3.258

7.748

Directivos y funcionarios púb.

1.102

112

871

1.428

100

1.120

Personal Administrativo.

24.400

5.276

808

22.231

8.386

696

Comerciantes y vendedores

33.143

3.096

758

33.473

4.612

958

Trabajadores de servicios

33.678

1.175

0

35.036

3.327

232

T. Agrícolas y forestales

2.005

0

0

2.153

303

182

Operarios no agrícolas

40.330

506

251

37.750

2.504

208

Llama la atención que entre quienes formación superior completa ya empieza a aceptarse una búsqueda de empleos que muy seguramente no están en correspondencia con su profesión ni sus conocimientos y que contribuirán a consolidar el crecimiento del subempleo o de la informalidad.

Estos índices de desocupación y de subempleo entre profesionales no dejan de preocupar, por cuanto en estas personas se ha realizado ya una inversión pública cuantiosa y, por supuesto, se incrementan las expectativas de la región con sus eventuales aportes al desarrollo económico por la vía de la innovación, la ciencia y la tecnología. Entre esta franja de la población sobresale el caso tanto de los recién egresados, como de los graduados pues ellos terminan siendo víctimas de un proceso circular donde no es posible conseguir empleo por falta de experiencia, pero se carece de la misma porque no se ofrecen empleos suficientes para quienes apenas terminan sus estudios8. Este es, precisamente, uno de los argumentos básicos del proyecto de Ley de primer empleo presentado al Congreso por el gobierno Santos en 2010.

La duración del desempleo

La duración del desempleo es otro de los fenómenos que deben ser tenidos en cuenta al momento de indagar por la dinámica de los mercados laborales. En Colombia quienes están afectados por el desempleo enfrentan períodos cada vez más largos para encontrar ocupación. La duración promedio del desempleo se ha duplicado prácticamente en las dos últimas décadas y en la actualidad es de 7 meses al año.

Hugo López9 ha hecho notar que la duración del desempleo en Colombia tiende a crecer entre las personas con mayor nivel educativo, “dado que ellas prefieren esperar un poco más antes que aceptar una oferta laboral que les satisfaga”. En el grupo de desempleados-profesionales el tiempo promedio de búsqueda de empleo fue en 1999 de 33 semanas.

En el caso que nos ocupa, sobre un total de 145 mil desempleados en 2009, 70 mil declararon haber buscado ocupación hasta por 13 semanas (desempleo coyuntural), y los restantes 75 mil lo hicieron por más de 13 semanas, contribuyendo así a profundizar el desempleo crónico.

De manera específica, debe observarse que este comportamiento se expresa de manera diferenciada al tomar en consideración el grupo de ocupación buscado. Así, entre las 12 mil personas que aspiran a trabajar como profesionales o técnicos, casi 8 mil ya hacían parte del desempleo crónico.

Esta realidad regional, pero también nacional, pone de presente que las metas de la política laboral del gobierno Santos deben tomar en consideración no sólo la realidad de los jóvenes que recién terminan sus estudios universitarios, sino también la de quienes egresaron hace varios años y hoy se encuentran en situación de desempleados o de subempleados10.

 

1 Parte de esta información corresponde al SENA, que tuvo una tasa promedio anual del 32%

2 Se agrupa información de las instituciones de educación superior de  Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima.

3Ver: http://www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/regional/ICER/risaralda/2008_1.pdf

4 Cfr. DANE. Mercado laboral. Informalidad 2007-2010. Bogotá, 2010

5 LOPEZ, Hugo. Ensayos sobre economía laboral colombiana. Fonade-Carlos Valencia editores. Bogotá, 1998. p. 127 y ss

6 Ver: ARANGO, Oscar. Empleo y desempleo: de la coyuntura hacia la estructura. Un análisisdesde Risaralda. UTP, 2002

7 Cfr. ARANGO, Oscar. Ob. cit.

8 Cfr. MEN. Observatorio del egresado.

9Ensayos... pp. 111-112

10 Mayor información sobre la dinámica laboral en la Ecorregión puede consultarse en
http://www.redalmamater.edu.co/sitio/contenido-mercado-laboral-166.html

 
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