El derecho a la información y WikiLeaks

 

Pedro Santana Rodríguez
Presidente Corporación Viva la Ciudadanía

Resulta aleccionador el debate que comienza a desarrollarse en todo el mundo por las filtraciones de documentos reservados, primero sobre la guerra de Afganistán y luego sobre la guerra en Irak. El turno siguiente -que no ha terminado- ha sido la publicación de los informes de las delegaciones diplomáticas de los Estados Unidos en una buena cantidad de países, incluido Colombia. Los Estados Unidos se han mostrado en desacuerdo e incluso hacen todo lo posible por evitar la publicación de estos documentos hasta el punto de intentar la judicialización de los organizadores del portal de WikiLeaks. Con la ayuda del Gobierno Sueco han logrado detener en Londres a su principal vocero Julián Assange acusado de delitos sexuales, en lo que parece ser un montaje. Los detalles poco a poco se han ido conociendo.

El Departamento de Estado Norteamericano se opuso a las primeras publicaciones con el argumento que la divulgación de información secreta sobre las dos guerras ponía en riesgo a sus tropas, y con relación a la filtración de los cables de sus embajadas en el mundo, ha señalado que se estaría violando la información de Estado que según ellos debe ser reservada. La verdad en este caso le asiste más al presidente Brasilero Luís Inácio Lula Da Silva, quien ha señalado “En vez de culpar a quien divulgó los cables diplomáticos, culpen al que escribió la tontería” al tiempo que señaló que no se explicaba como ante la detención de Assange no se había levantado una protesta por la violación a la libertad de expresión.

La divulgación de los reportes de las Embajadas al departamento de Estado de los Estados Unidos, ha puesto al desnudo la diplomacia del imperio al tiempo que ha permitido también develar el doble juego de los gobiernos como en el caso del gobierno de Zapatero, complaciente con la impunidad en el asesinato de los periodistas españoles en Bagdad a pesar de los esfuerzos de la justicia española que lucha porque dichos asesinatos no queden en la impunidad. En el caso de Colombia las revelaciones ya comienzan a develar también algunas verdades incomodas para el Gobierno anterior. La más explosiva hasta ahora ha resultado el señalamiento que habría hecho el general Óscar Naranjo Trujillo, director general de la Policía de Colombia sobre la autoría de las chuzadas en contra de jueces, periodistas, defensores de derechos humanos y líderes de la oposición política. Según el cable publicado por WikiLeaks el embajador de los Estados Unidos en Colombia William Bronfield, recibe al general Naranjo “Quien le comunica sospechas” sobre las órdenes de espionaje ilegal. De acuerdo con el cable la orden de las interceptaciones ilegales vendría del secretario general de la Presidencia de la República, Bernardo Moreno y de José Obdulio Gaviria quien era consejero presidencial de Uribe. Aunque Bronfield comenta que lo dicho por Naranjo es una especulación, comenta: “Pero una especulación de Naranjo tiene muchas probabilidades de ser verificada”.

Las reacciones no se han hecho esperar. José Obdulio Gaviria ha pedido públicamente a Santos que retire a Naranjo a quien acusa de traidor. Santos ha respaldado a Naranjo y el fiscal general de la Nación, Guillermo Mendoza ha señalado que llamará a declarar a Naranjo en la investigación penal que se sigue a varios funcionarios dentro de ellos a los dos mencionados supuestamente por Naranjo. Habrá que esperar la nueva información contenida en los documentos que aún no han sido publicados.

Lo importante de las publicaciones de WikiLeaks es que nos han permitido conocer en detalle la forma de proceder de los embajadores norteamericanos en el mundo y también sobre las arbitrariedades cometidas por sus tropas en las guerras de Irak y de Afganistán. No hay duda que hay que apoyar a WikiLeaks, pues nos ha permitido conocer la verdad que es celosamente ocultada por los gobiernos. Este es un derecho que tenemos los ciudadanos en todo el mundo: el de estar debidamente informados.

Bogotá, diciembre 2010.

 
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