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  En defensa de los territorios: ¡La vida no se represa!
  José Hilario López Rincón
  Abogado de la Asociación Jurídica Dignidad Humana
 

En 1997, en Curitiba (Brasil), se realizó el Primer Encuentro Internacional de Damnificados por las Represas. Allí surgió la propuesta de celebrar el Día Internacional de Acción y se institucionalizó el 14 de marzo. Por tal razón, el lunes 14 de marzo se adelanta el “XIV día internacional de acción contra las represas, por el agua, los ríos y la vida”.

Las represas se han convertido en verdaderos crímenes en contra de la naturaleza y de la humanidad y en un gran negocio para sus constructores. De acuerdo con el Informe de la Comisión Mundial de Represas de noviembre del 2000 (ver informe) existen más de 45.000 grandes represas (catalogadas así aquellas cuyos muros de embalse sobrepasan los 15 metros de altura desde los cimientos o que teniendo entre 10-15 metros de altura contienen más de 3 millones de metros cúbicos), que impiden el curso natural de los ríos y cubren más de 400.000 kilómetros cuadrados de suelo. Para tener una mejor idea de esa dimensión, Paraguay tiene una superficie de 406.750 kilómetros cuadrados y Zimbabue 390.580 kilómetros cuadrados.

La construcción de las represas genera grandes e irreversibles modificaciones en la naturaleza y produce impacto social y ambiental, independientemente de los discutibles beneficios que puedan generar. Han producido el desplazamiento de cerca de 40-80 millones de personas.

Como impacto social se considera que ha habido “fracaso para evaluar impactos e implementar reasentamiento; han llevado al empobrecimiento y sufrimiento de millones de gentes; impactos adversos para millones de personas debajo de las represas”.

Y como impacto ambiental se habla de “60% de los ríos del mundo fragmentados, pérdida irreversible de especies y ecosistemas; bloqueo de la migración de peces, razón principal causante de su extinción;  embalses emiten gases de invernadero debido a la descomposición de materia orgánica”.

Inclusive, alrededor de la construcción de la represa de Paraíba en el nordeste de Brasil, un trabajador rural del Movimiento de Damnificados por Represas, hermano de uno de los líderes del movimiento, fue asesinado de un tiro por la espalda el 30 de septiembre de 2009. Según dirigentes del MBA (sigla en portugués) el crimen obedeció a las amenazas de que venían siendo objeto las familias damnificadas por la construcción de la represa de Acaua.

El informe de la Comisión Mundial sobre Represas ha contribuido a impulsar el movimiento de oposición a las represas y a tomar conciencia de la destrucción de miles de hectáreas de bosque tropical y la violación de derechos humanos de las poblaciones afectadas por tales construcciones.

Precisamente, en Colombia, la empresa Isagén avanza en el Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso en el departamento de Santander que convertirá en represa cerca de 7000 hectáreas de tierra fértil y según información de la propia empresa en su página Web www.isagen.com.co

“El proyecto hidroeléctrico consiste en el aprovechamiento del caudal del río Sogamoso mediante la construcción de una presa. A partir de los estudios se estableció una capacidad instalada de 820 MW con lo cual se produce una energía media anual de 5056 GWh. La entrada en operación comercial está prevista para finales del año 2014”.

“El conjunto de obras que conforman el Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso se encuentran localizadas en el departamento de Santander, en el cañón donde el río Sogamoso cruza la serranía de La Paz; 75 km aguas arriba de su desembocadura en el río Magdalena y 62 km aguas abajo de la confluencia de los ríos Suárez y Chicamocha. La presa y el embalse se localizan en jurisdicción de los municipios de Girón, Betulia, Zapatoca, Los Santos y San Vicente de Chucurí”.

Isagén es propietaria y operadora de las centrales hidroeléctricas de San Carlos, Jaguas, Calderas y Miel I, y la central termoeléctrica Termocentro.

Isagén es una empresa de economía mixta, cuyas acciones están en manos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (57,66%), Fondo de Pensiones (13,72%), EPM (12,95%) y Socios minoritarios (15,67%).

Según la Sociedad Santandereana de Ingenieros SSI, la construcción de la nueva vía Bucaramanga – Barrancabermeja, por cuenta de la empresa de energía Isagén, como parte de las obras del Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso pasaría por la llamada falla geológica de La Leona, con los graves riesgos que ello implica.

A pesar de lo anterior, Isagén continúa imperturbable con su proyecto, respaldada en la “licencia ambiental” que le otorgara el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial, mediante las Resoluciones 0476 de 2000 y 898 de 2002.

En el marco del día internacional de acción contra las represas, por el agua, los ríos y la vida, pescadores, campesinos y comunidades de la región afectada por ese proyecto adelantarán en Barrancabermeja, el lunes 14 de marzo una jornada de defensa del río Sogamoso.

El 15 de marzo, la jornada se trasladará a la ciudad de Bogotá donde se llevará a cabo una marcha en defensa de los territorios.

El 16 de marzo, igualmente en Bogotá, se realizará una audiencia pública en la cual se busca debatir la situación del sector minero energético, teniendo en cuenta las últimas y reiteradas tragedias en minas que han dejado decenas de trabajadores muertos y que ese sector constituye para el presidente Santos uno de sus llamados trenes de la “prosperidad democrática”.

Con estas acciones populares se busca que las comunidades tomen conciencia de la grave situación que implica dicho proyecto y que la hidroeléctrica del río Sogamoso “es un crimen contra la naturaleza” que hay que detener.

Edición N° 00246 - Semana del 11 al 17 de Marzo de 2011
 
 
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