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  La política del amor progresista
  José Miguel Sánchez Giraldo
  Magíster en Estudios Latinoamericanos
   
 

Para estar más cercanos a la realidad del pasado domingo electoral del 30 de octubre, habrá que decir que Bogotá aceptó la danza y el coqueteo de la tolda blanca del equipo de Progresistas y le declaró el amor a su propuesta política: ¡Bogotá Humana Ya!

La política del amor, copulación silenciosa, no pocas veces tras bambalinas, se impuso a la tramoya de odio, desinformación, malquerencia y mentira agenciada por contradictores incapaces de entender que la contienda electoral debe ser una confrontación pacifica de ideas y no una guerra abierta o soterrada donde todo se vale.

La campaña progresista estuvo alineada en la propuesta a la Alcaldía, Concejo y a las Juntas Administradoras Locales, armonizados como los ángulos de un triángulo con base en un principio rector que, necesariamente, deberá ser tenido en cuenta en el ejercicio del nuevo Gobierno Distrital: Coherencia, expresado en un sólo mensaje: Bogotá Humana ¡Ya! Cada acto, debe ser planeado como parte de un todo y no como un mensaje o una acción particular. Alberto Cienfuegos.

Progresistas ganó en Bogotá y en Magangué (heroico el resultado del alcalde electo Marcelo Torres) porque supo poner en juego dos objetivos centrales en la campaña 1. Interpretar a la sociedad para movilizarla electoralmente; 2. Movilizar a los electores que se requieren para el cumplimiento del objetivo electoral establecido.

Traducido al accionar del nuevo Gobierno capitalino esto significa la construcción de redes motivacionales deliberantes, estratégicamente territorializados y sectorizados con base en los objetivos. El Plan Manzana dejó una experiencia invaluable y una base de datos de decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas, que manifestaron su decisión de vincularse a la construcción de una Bogotá del Tamaño de Nuestros Sueños. Sin ellos el resultado no hubiese sido una realidad.

A guisa de ejemplo, coordinados desde el centro de cómputo electoral, 949 testigos emanados del Plan Manzana y ubicados por geo - referencia en cada uno de los puestos electorales permitió que a las cinco de la tarde del domingo electoral, Gustavo Petro, tuviera en su manos el dato verídico de su elección como alcalde. Aún lo veo tomando dulcemente la mano de su esposa y susurrándole al oído: Amor se ganó la Alcaldía. Inmediatamente, por la confianza en su equipo de trabajo, lo comunicó por su chat. No perdió la compostura aunque en los labios del hijo de la paz y la Constitución del 91 se dibujó una inmensa sonrisa, aquella que algunos le reclaman.

La campaña se dotó de un instrumento de acción política inestimable y añeja, por tanto llena de sabiduría: El periódico Progresista, recibido por millones de bogotanos y bogotanas con tal respeto que fue difícil encontrarlo en las calles tirado en el suelo o en el  cesto de la basura. La gente lo guarda como presea. Pacho Paz, anejo y sabio como el periódico, encarna a la militancia que durante tres meses se dio a la tarea estratégica de comunicación política directa orientada a micro contextos: localidad por localidad, barrio por barrio, casa por casa, de ciudadano a ciudadano. Pacho y su equipo entregaron más de 400.000 ejemplares.

De nuevo la segmentación y la territorialización fueron claves: las campañas al Concejo y JAL se dieron a la tarea de imprimir periódicos específicos para sus posibles votantes en espacios poblacionales determinados. Este es nuevo aprendizaje: la campaña se descentralizó con base en la creatividad, la autonomía y la autogestión. Aprendizaje que debe retomarse para la movilización ciudadana que debe desatarse en lo inmediato para explicar más sosegadamente a la ciudadanía el Plan de Gobierno y construir colectivamente el Plan de Desarrollo.

En ello la forma organizativa de nodos de la campaña del grupo significativo de ciudadanos Progresistas, tiene un papel protagónico. El principio ético, organizativo deberá estar regido por la unidad, la generosidad, la amplitud y la inclusión.

En medio de lógicas diferencias y desavenencias que se producen en la acción frenética que es una campaña, el equipo de dirección es digno de un aplauso. Es la hora del ejemplo, materializado en el abrazo fraterno y reconciliador: ES LA HORA DE LA POLÍTICA DEL AMOR.

La victoria no se reduce electoralmente al triunfo en la Alcaldía, 8 concejales y cerca de 35 ediles ponen a Progresistas como la mayor fuerza electoral en Bogotá. En homenaje a ellos nos congregamos el pasado miércoles 2 de noviembre en la sede de la CGT. La petición fue unánime: el aplauso inmenso y amoroso para quienes estando en nuestras listas no salieron electos, pero están felices con el triunfo: ellos son hacederos y tejedores de esta red de la Victoria.

He obviado intencionalmente hablar de Gustavo Petro, ya que 800 mil bogotanos y bogotanas hablan por mí. Él encarna la cadena de afectos y el principio rector de la coherencia que reclama Bogotá Humana ¡Ya!

Edición N° 00279 – Semana del 4 al 10 de Noviembre de 2011
 
 
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