Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

Continuidad y cambio en la jefatura de las FARC

  Alejo Vargas Velásquez
  Profesor titular Universidad Nacional, Coordinador Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa
   
 

Una vez que se produce la muerte en combate de Alfonso Cano, jefe máximo de las FARC, se anuncia días después que Timoleón Jiménez, conocido como Timochenko, es el nuevo comandante en jefe de las FARC, dando de esta manera cumplimiento al normal relevo que en esta organización tienen los mandos dentro de las diferentes estructuras y muy especialmente en la máxima que es para ellos el Secretariado. A él le correspondía por antigüedad y en eso las FARC han sido históricamente serias e igualmente se puede considerar como normal el tiempo que se tomaron para anunciarlo –era el tiempo indispensable para hacer sus consultas y ratificaciones en las condiciones difíciles de comunicación de una situación de guerra.

Al respecto es importante señalar que desde el punto de vista organizativo las FARC opera con un esquema dentro del cual prevalecen las estructuras –Estados Mayores de Frente, de Bloque, Central y Secretariado- y sus miembros son escogidos dentro de un proceso de discusión de los niveles superiores y los integrantes del mismo para suplir las vacancias, y definir los eventuales reemplazos cuando cualquiera de ellos falte. En esto es importante señalar que asumen con realismo el riesgo de la guerra y por lo tanto la posibilidad de la muerte.

En el caso del Secretariado existe un orden propio de las estructuras jerárquico-piramidales como son los ejércitos y las FARC se asumen como uno, es así como una vez muere su líder fundador Manuel Marulanda, era claro que el orden de reemplazo lo tenían de manera sucesiva, Alfonso Cano, Timoleón Jiménez e Iván Márquez y así sucesivamente los restantes miembros del mismo. Ese orden normalmente se respeta y sólo se alterará si llegara a suceder algo muy excepcional. Por lo tanto, allí no era de esperar sorpresas, ni decisiones improvisadas.

Ahora bien, partiendo de esa premisa, que las FARC como organización leninista, no caudillista, depende poco de los perfiles personales y mucho más de los planes que se trazan periódicamente a los distintos niveles –nacional, regional, de frente-, por supuesto hay que considerar que efectivamente, como sucede en cualquier organización, hay una influencia del estilo del liderazgo que en cada momento la conduce.

Timoleón Jiménez es un líder relativamente joven para la responsabilidad que ha asumido, pero ello en cierta medida refleja también su trayectoria al interior de esta organización. Formó parte de ese grupo de jóvenes comunistas que van a ser vinculados –inicialmente como comisarios políticos, luego van a ser denominados reemplazantes y que van asumiendo responsabilidades de manera progresiva en la conducción de Frentes Guerrilleros y otras tareas-, casi todos o bien estudiaron en alguno de los antiguos países socialistas o fueron a recibir entrenamiento militar allí.

Va a jugar un rol importante en la formación inicial del EMBO y va a ser durante un período comandante de la Escuela de Cuadros ‘Hernando González’, lo cual seguramente le permite tener un conocimiento más cercano de muchos de los actuales mandos medios de las FARC, esto va a ser un factor positivo para él, pues seguramente va a tener una serie de mandos guerrilleros que lo conocen de primera mano y respetan, lo cual fortalece su legitimidad interna. Igualmente fue comandante del Bloque Magdalena Medio, junto con Pastor Alape –luego de haber sido comandante de Frente- lo que le permitió desarrollar una actividad de mando guerrillero y tener una base guerrillera que le tiene confianza y conocimiento y moverse en el corredor que va del Magdalena Medio hasta la frontera con Venezuela, en la región del Catatumbo. Pastor Alape hoy día es también parte del Secretariado.

Timoleón Jiménez podemos decir que ha sido un hombre más del aparato organizativo interno, que de exposición pública, como por ejemplo, lo han sido quienes han participado en procesos de paz o en el proyecto de la Unión Patriótica en sus inicios como fue el caso de los miembros del Secretariado Iván Márquez, Pablo Catatúmbo o Joaquín Gómez. Esto puede ser un aspecto positivo en la medida en que no le han construido un estereotipo pre-definido.

Igual que los demás miembros del Secretariado, Timoleón Jiménez forma parte de lo que ellos denominan ‘cuadros político-militares’, lo que significa que deben tener, para acceder a estos niveles de dirección, tanto una formación política como una capacidad militar. Este es uno de los cambios importantes que se producen al interior de esta organización cuando dejan de considerarse como ’el brazo armado de un partido’ y se sitúan como una organización político-militar que va construir el denominado por ellos, ‘ejército del pueblo’ por eso es equivocado decir que las cosas van a cambiar en las FARC porque uno u otro de los que ha estado en la cabeza de esta guerrilla es más o menos político o militar. Esto son más construcciones mediáticas que realidades de una organización como ésta.

En las FARC las decisiones se toman a partir de lo que ha decidido el Secretariado, por eso la política es la misma independiente de quién sea su comandante en jefe. Por ejemplo, en el tema de la paz o mejor de una eventual negociación política con el Gobierno si la decisión fuera excluir cualquier posibilidad de conversación eso no sería modificado por el nombramiento de un líder de este o aquel perfil, pero si como parece ser una decisión tomada la de explorar posibilidades de paz con el Gobierno colombiano, con seguridad esto no va a ser alterado por la muerte de Alfonso Cano a pesar de lo dolorosa que haya sido para ellos.

Otra cosa distinta es que determinadas actitudes o palabras de prepotencia no ayudan a crear el necesario clima para que las aproximaciones se den. Es necesario, al respecto, leer el primer pronunciamiento de Timoleón Jiménez en su condición de comandante en jefe de las FARC, “Así no Santos, así no” y destacó cuando dice, “Esta gente lleva medio siglo en esto, Santos. Algunos, de cabeza blanca, cuentan historias de sus días en Marquetalia. Otros hablan de los años en el Guayabero, de los primeros diálogos cuando Belisario. Hasta afirman que si entonces el Gobierno hubiera pensado mejor las cosas en el país hubieran sido muy distintas. La soberbia ha podido más que la razón.”

No hay duda que allí Timoleón Jiménez le está recordando al presidente Santos que una guerrilla como las FARC, con casi medio siglo de historia a cuestas, no se va a rendir ni va a entrar en una especie de claudicación que si el Gobierno y la sociedad quieren una posibilidad de diálogo para un cierre definitivo del conflicto interno armado, es en función de una paz honorable y el jueves anterior el presidente Santos al clausurar el Curso de Altos Estudios Militares también lo dijo: “el Estado colombiano no tendrá ningún inconveniente en sentarse a buscar esa salida” y luego agregó que se quiere “una paz, digna, duradera y real”.

Tengo pocas dudas que el presidente Santos sería un excelente interlocutor para las FARC, no porque sea un pacifista sino porque es realista y se prepara para la eventualidad que los caminos de la negociación no funcionen, pero además porque representa claramente la élite en el poder, como ellos siempre lo han planteado, cuenta con el suficiente nivel de legitimidad social y de apoyo en la Fuerza Pública y tiene el acompañamiento de los Estados Unidos, que siempre ha sido otra exigencia de las FARC. Adicionalmente el presidente Santos, como buen jugador de póker que ha sido, sabe esperar el momento adecuado y conoce que es necesario correr riesgos calculados, pero además sabe que si la contraparte juega limpio él también está obligado a hacerlo y así lo ha prometido.

Ahora lo que se requiere es construir un canal de comunicación reservado, confiable y único –eso sólo lo pueden hacer gestiones de bajo perfil y no pronunciamientos publicitarios en los medios y ojalá ya se esté haciendo-, para cuando las partes consideren que están dadas las condiciones se sienten a acordar los aspectos metodológicos y de contenido. Y deseamos que esto sea más temprano que tarde.

Ojalá los vientos de la soberbia y la desconfianza, que con bastante recurrencia acechan la naturaleza humana, así como la pérdida de realismo acerca del momento político, no nos lleven a tener que esperar a que pase otro período más de costoso enfrentamiento entre compatriotas.

Edición N° 00282 – Semana del 25 de Nov. al 1 de Dic. de 2011
 
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
   
 
 
comentarios suministrados por Disqus