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El conflicto: ¿un debate armado?

  Camilo Cruz
  Politólogo, especialista en DDHH y maestrante en Comunicación y Opinión Pública Flacso - Ecuador
   
 

Cambiando el tono del anterior comandante, ‘Timochenko’ expresa su lectura acerca del sentido de existencia de la guerrilla y abre las puertas para un debate sobre el diálogo en medio de la guerra ¿Tendrá Timochenko la capacidad de llevar a las FARC a una negociación?

A través de dos sendas cartas de presentación, el nuevo comandante de las FARC ha intentado poner de nuevo la voz de dicha organización guerrillera en la agenda política nacional. Las cartas, siguiendo la idea de un diálogo, presenta el pensamiento político y académico de quien asume la dirección de la guerrilla tras su peor momento operativo y simbólico.

La primera comunicación, dirigida al presidente Santos, convoca a éste a la reapertura de unos diálogos de paz, a partir de la agenda común construida en los tiempos del Caguán.  La mención de aquel trauma colectivo fue el elemento de la comunicación que mayor relevancia mediática tuvo, tanto así que la contestación del presidente se límite a señalar con un rotundo NO la posibilidad de volver a construir una zona del despeje.

Sin embargo, si se mira sin pasión, la idea básica de retomar la agenda común de aquella época podría ser una entrada adecuada para retomar el diálogo, lo cual  no se traduce en que se tenga que repetir el esquema de negociación ni la infraestructura concedida a la guerrilla en aquella época.

La segunda carta, dirigida al profesor Medófilo Medina, expone un lado político interesante de las FARC, no por la coherencia argumentativa, sino por la aceptación tácita de la Constitución de 1991, así como la legitimidad de las elecciones como medio de participación. Otro elemento interesante de la escritura de ‘Timochenko’ es el tono de los mensajes, su escritura barroca, apelando a la noción católica de excluidos, de la cual desemboca en una afirmación ya no de líderes, sino parte de la lucha social en Colombia, importante paso para su entendimiento como  movimiento político y no cuerpo totalizante.

Sin embargo, a pesar que el nuevo tono de la guerrilla abre las posibilidades para pensar en la paz, no es tan claro si esta comandancia tendrá la capacidad de ofrecer una opción de paz real a la sociedad colombiana, cosa que no queda en claro en ninguna parte de la carta. Mientras tanto, ‘Timochenko’ seguirá siento tan sólo un vocero de aquel ‘debate armado’, insultante eufemismo propuesto por él, para denominar nuestro sangriento conflicto.

Edición N° 00287 – Semana del 20 al 26 de Enero de 2012
 
 
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