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El 2011, un año interesante en materia económica: las esperanzas por el crecimiento y los retos para el desarrollo

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio, Universidad de La Salle
   
 

El crecimiento

La evolución de la economía colombiana en el año que terminó fue bastante favorable en medio de los vaivenes de las crisis en los países desarrollados, situación que no termina por definirse y por el contrario a los esfuerzos de Alemania y Francia por salvar el Euro y a la Unión, se suman las expectativas negativas de China, que en medio de la inflación mira a su mercado interno como una alternativa posible. Todo indica que está será la década de las crisis para las mayores y más tradicionales economías fuertes del mundo, donde las expectativas se centran en las llamadas economías emergentes, incluida Colombia.

En efecto, mientras las grandes economías vienen haciendo esfuerzos significativos para mostrar indicadores de crecimiento económico, la economía colombiana presentó en el tercer trimestre de 2011 un crecimiento acumulado del 5.8%, por lo que es de esperarse que el año haya terminado con un crecimiento aproximado del 6%. Es decir, la crisis si bien golpeó los primeros dos años, es decir, 2008 y 2009, le ha significado al país convertirse en destino de capitales y por ende volver a importantes resultados de crecimiento, característica de la última década donde el crecimiento real de la economía colombiana fue del 55.6%

Pero ¿qué explica este comportamiento? En el cuadro 1 se observa la contribución sectorial para los años 2010 y 2011 (estimado), así como el acumulado de la última década.

El sistema financiero, en conjunto, explica así el 20.6% del crecimiento de la economía en el 2011 y el 19.1% en los últimos 10 años, es decir, de los nueve grandes sectores de la economía, sólo uno viene apalancando la quinta parte del crecimiento del PIB.

El segundo sector de mayor aporte es el de comercio, movido fundamentalmente por la presencia de grandes superficies e incuso por las estrategias que éstas han asumido de acercamiento a los barrios con tiendas rápidas, así como la entrada al país de grandes cadenas hoteleras. La industria y las actividades de servicios sociales comunales y personales hicieron un aporte similar, del 11.5% y 11.6% respectivamente. Los menores aportes al PIB corresponden a los sectores de suministro de electricidad, gas y agua y el sector agropecuario.

Cuadro 1. Colombia aporte sectorial al crecimiento del PIB


Fuente: cálculos propios con base en las cuentas nacionales del DANE

El sector minero, una de las locomotoras del Plan de Desarrollo del presidente Santos aportó el 8.6%, explicado fundamentalmente por los resultados de los últimos dos años. En cuanto a los sectores de las demás locomotoras, se tiene que el sector agropecuario a pesar de sus bajos aportes tuvo una crecimiento relevante para el año 2011 después de no crecer en el 2010, y el sector de la construcción moderó su crecimiento, aportando en el década el 9.7% del crecimiento del PIB.

Se tiene entonces que la producción nacional viene creciendo con base en sectores que no necesariamente son generadores de empleo, es decir, ni el sistema financiero, ni la minería, sectores que en el 2011 explican el 38.3% se constituirán en las fuentes para generar empleo o formalizarlo. Adicionalmente, tendría que explicarse si crecimiento de los demás sectores va atado a nuevos empleos o se trata de una mayor utilización de la capacidad instalada como en efecto ha ocurrido con la industria manufacturera.1

Otro elemento relevante ha sido el comportamiento desde la demanda. El crecimiento del consumo es importante para el país en tanto contribuye al aumento de la producción y por qué no, desatrasa a las familias de necesidades insatisfechas y de otras suntuarias. Tampoco es malo, per se, que esto se haga a través del crédito. Así, en el año 2011 el crecimiento de los créditos del sistema financiero fue del 22.8%, donde la cartera de consumo fue del 25.24%. Solo el crecimiento de las compras en navidad fue del 32.55%.2  Esto si ya empieza a ser preocupante.

El problema, o mejor, la incertidumbre se genera cuando esto sobrepasa con creces el comportamiento del empleo y del ingreso, generándose expectativas de sobrendeudamiento de las familias que ante escenarios de tasas bajas de interés puede ser manejable, pero lo que ocurre en el país es exactamente lo contrario: un aumento del crédito con una tendencia al alza de las tasas de interés, en especial las de consumo o de libre inversión. Así el año 2011 terminó con una tasa promedio de consumo en los establecimientos financieros  del 21.2%, cuando un año atrás fue del 15.6%.3

Ahora, a que obedece esto, pues no se trata de otra cosa que de una estrategia de consumo basada en el crédito y auspiciada por el sistema financiero. Así, por ejemplo, en el año 2011 se vendieron 324.570 vehículos nuevos (Portafolio, enero 6 de 2012), algo parecido ha sucedido con las ventas de electrodomésticos e incluso los viajes en temporada de vacaciones. Es decir, se crece con base en el crédito pero a tasas de interés elevadas en términos reales. El problema es que las fiestas se pagan en algún momento, y si el Gobierno no actúa sobre el sistema financiero, son las familias con sus ahorros y sus activos las que terminarán pagando, tal cual como ocurrió en 1998 y sin ir más lejos, son algunas de las razones de la crisis en las economías avanzadas.

Sabe mal todo esto porque parece que los economistas (algunos) nos empeñamos en asustarnos cuando a la vista de todos las cosas marchan estupendamente. Crecemos al 6% con base en sectores concentradores de la riqueza, se aumenta el consumo en un escenario de altas tasas de interés,4 la vivienda ha tenido unos años importantes de crecimiento y las grandes ciudades del país mantienen una oferta lo suficientemente alta como para prever que este sector no sea la locomotora que el Gobierno espera, con un aumento considerable de los precios por metro cuadrado. Estos son solo indicios de recalentamiento, no se trata de una crisis inminente, pero sí de señales de alerta que el Gobierno tendrá que considerar so pena de una resaca dolorosa.

Las relaciones económicas externas

En medio de la crisis mundial, el comercio exterior colombiano, así como la inversión extranjera, han tenido un comportamiento sin igual. Con cálculos de cierre al 2011 (teniendo evidencia empírica a octubre), las exportaciones del país aumentaron el 39.5%, mientras que las importaciones lo hicieron en el 34.2%. Con esto se espera que la balanza comercial sea positiva, explicada fundamentalmente en el comercio con los Estados Unidos y está representada esencialmente en bienes primarios. Las llamadas exportaciones tradicionales, o principales exportaciones, representaron el 70.4% de las exportaciones en el año 2011.5

A este auge exportador primario, le ha acompañado el crecimiento de la Inversión Extranjera Directa (IED) estimada en 15.032 millones de dólares, representando el 4.4% del PIB, que contrasta significativamente con el 2.3% del PIB en el año 2010 (6.760 millones de dólares). El 39.9% de esta IED se concentró en el sector petrolero, el 20% en Minas y Canteras, Comercio, Restaurantes y Hoteles 14,5%, y el 10,4% en el sector de Transportes, Almacenamiento y Comunicaciones.6

Sin embargo, de acuerdo con Mauricio Cabrera (Portafolio, 10 de enero de 2012, p 30), en los primeros nueve meses de 2011 los dividendos girados al exterior alcanzaron la suma de $10.200 millones (la IED en hasta ese mes fue de 11.053) millones de dólares, esperándose terminar el año con giros por 13.500 millones de dólares. Esto deja a la IED, que se ha visto como una muestra de la confianza inversionista en el país, con un efecto neutro, es decir, lo que entra por IED sale por dividendos, y la IED usufructúa ventajas inigualables como las exenciones y las prebendas de los acuerdos de estabilidad jurídica. La IED ha estado basada en una estrategia de copar el mercado interno, captando las grandes empresas y no necesariamente ubicando nuevas plantas, haciendo transferencia o generando nuevos empleos. Vana ilusión esta de la IED.

Así, se tiene entonces que las importaciones son pagadas con las exportaciones, estas son bienes primarios con baja generación de empleo, la IED no genera impactos significativos ni financieros ni productivos y la moneda se sigue revaluando y quienes terminan sacrificando su rentabilidad (con un bajo uso de las coberturas) es la industria exportadora que si pierde competitividad en los mercados. El sector externo tampoco es la fuerza del crecimiento y mucho menos el vínculo para lograr mejores niveles de vida. La única ventaja que se ha tenido en este aspecto es que al estar la economía colombiana poco expuesta a los mercados externos (bajos niveles de apertura), los efectos de las crisis en los países desarrollados son mínimos en el país.

Corolario: más mercado interno, acuerdos y políticas para el desarrollo

El 2011 terminó con un acuerdo sobre el incremento del salario mínimo y el control de algunos precios básicos. El Gobierno le ha apuntado a un conjunto de reformas, leyes y disposiciones que han dado muestra de buena voluntad frente a la necesidad de cambiar las condiciones de distribución en la población. Los indicadores, en general, muestran unos resultados satisfactorios en materia de inflación, empleo y, lo que puede ser más relevante, existe un ambiente de positivismo, de creer que las cosas marcharán por buenos caminos.

Contrastan, en cambio las cifras de pobreza, que han terminado reduciéndose a punta de estadísticas y cambios de metodología, y no obstante alcanza el 37.2% (50.3% rural); la desigualdad que a pesar del crecimiento económico es del 0.56 (donde 1 es la medida de desigualdad absoluta), la informalidad que supera al 60% y el subempleo7 que entre objetivo y subjetivo alcanza a ser del 49.6% de la población ocupada, es decir la mitad de la población que tiene un empleo está insatisfecha.

El Gobierno se ha planteado, igualmente, unos retos grandes frente a condiciones como la restitución de tierras, la lucha contra la corrupción, el trabajar sobre temas álgidos y sensibles como la tributación, la evasión y la elusión, el profundizar la democracia a través de las regalías o las reformas a los sistemas de protección social. Bien vale la pena apostar por estos esfuerzos y posibilitar que, después de años de negación, concesión de privilegios a sectores de poder y reducción de las libertades,  la idea de progreso sea concebida como una oportunidad para el buen vivir de las poblaciones.

Pero esto implicará que la idea de las locomotoras (Vivienda, Infraestructura, Agricultura, Minería e Innovación) trascienda el espectro del crecimiento y se conviertan en los instrumentos para posibilitar mejores condiciones de vida, que deberán tener en el empleo decente, en la formalización del trabajo, la base para lograr encadenamientos progresivos de bien – estar.

El tema de la formalización, laboral y empresarial, sí que es un elemento estratégico en la concepción de un país diferente. La informalidad se ha convertido en un negocio lucrativo para unos pocos, que no pagan impuestos y se benefician de empobrecer los ingresos de las familias. Como Estado terminamos pagando la codicia de algunos, que incluso desde sus posiciones dominantes o desde la formalidad, se aprovechan de la informalidad para robustecer sus tasas de rentabilidad.  Existe la Ley, y ante los resultados discutibles, se hace necesario que el país vuelva a pensar en temas neurálgicos como la reindustrialización y el apostarle al fortalecimiento del mercado interno. Los dineros del auge minero, de las locomotoras, se podrían utilizar para soportar cambios estructurales, para trabajar en una estructura productiva robusta capaz de generar empleo y crear valor en condiciones de competitividad en los mercados internacionales.

Las experiencias de cómo las economías industrializadas están intentando salir de la crisis, al entender, por ejemplo, los errores al haber permitido la deslocalización de la industria y eliminar fuentes de empleo que hoy deberán restituirse, se deben de constituir en la oportunidad para comprender que son las estructuras internas las que posibilitan los desempeños necesarios para lograr resultados satisfactorios en la solución a las necesidades productivas y humanas.  China hoy piensa desde y hacia adentro, con una población que ya es urbana y que debe empezar a satisfacer sus necesidades a partir de la producción interna. Desde otra perspectiva, también se ha comenzado a comprender que el sistema financiero debe de estar no solamente regulado (Colombia lo aprendió con la crisis de 1998) sino que la codicia de los banqueros debe ser controlada por el Gobierno.

Pensar en la prosperidad para todos y todas va a exigir mucho más que un crecimiento concentrado, que una IED a favor de las grandes empresas transnacionales o el establecimiento de normas redistributivas que probablemente terminen (Ojalá que no) en los vericuetos de unas élites que se las han ingeniado para no permitir un desarrollo digno. Los vientos de concordia, de esperanza, deberán conducir a acuerdos (Estado, Empresarios, trabajadores, sociedad civil) que impliquen lugares comunes, apuestas de futuro, y ellos pasan necesariamente por entender que una buena vida se traza desde la justicia. La coyuntura que se vive en el país tiene que pasar al fortalecimiento productivo, la formalización, la equidad y el empleo decente, con una política pública activa, de lo contrario solo quedará en un crecimiento económico intrascendente al servicio de una acumulación vergonzosa.

Edición N° 00287 – Semana del 20 al 26 de Enero de 2012

1 Dice la Andi que “En concordancia con el mayor dinamismo, la utilización de la capacidad instalada en el 2011 aumentó con respecto al año anterior, al situarse en un nivel promedio de 77.3%, frente al 76.2% en 2010 y ligeramente por encima del promedio histórico.”
http://www.andi.com.co/Archivos/file/CEE/ANDI_Balance2011_perspectivas2012.pdf

2 El Tiempo. El consumo se disparó en la navidad. Martes 10 de enero de 2012.

3 El informe de estabilidad financiera del Banco de la República de septiembre de 2011 (actualizado a noviembre) plantea que el endeudamiento de los hogares se ubicó en 12.8%, basado en créditos de consumo y lo compara con el 15.8% antes de la crisis de 1998: “El nivel de endeudamiento de los hogares continúa aumentando, impulsado principalmente por el crecimiento del crédito de consumo, lo que estuvo acompañado por variaciones negativas de la cartera vencida. Los precios reales de la vivienda siguen presentando una tendencia al alza, aunque menor que la de la deuda hipotecaria. Asimismo, se ha comenzado a observar incrementos en la carga financiera de los hogares como resultado de la expansión de la cartera de consumo.”(p.61) http://www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/report_estab_finan/2011/septiembre.pdf

4 Ni que decir de las tasas de microcrédito que prácticamente doblan las tasas de consumo. Ya quisiera yo saber cuántos negocios pequeños rentan a más del 38% efectivo anual.

5 Datos a partir de las cifras presentadas por el Banco de la República. http://www.banrep.gov.co/series-estadisticas/see_s_externo.htm#comercial.

6 Cálculos con base en: http://www.banrep.gov.co/series-estadisticas/see_s_externo.htm#flujos

7 Subempleados son aquellos que tienen un empleo pero presentan: Insuficiencia de horas, Empleo inadecuado por competencias o Empleo inadecuado por ingresos. “El subempleo subjetivo se refiere al simple deseo manifestado por el trabajador de mejorar sus ingresos, el número de horas trabajadas o tener una labor más propia de sus personales competencias. El subempleo objetivo comprende a quienes tienen el deseo, pero además han hecho una gestión para materializar su aspiración y están en disposición de efectuar el cambio.”

 
 
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