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La crisis ambiental es parte de la  crisis sistémica

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Los colombianos que hemos vivido durante los dos últimos años una aguda crisis en la infraestructura vial, de servicios públicos, de vivienda, como producto de las inundaciones y desbordamiento de los ríos a consecuencia del aumento de las lluvias, sabemos que el cambio climático esta aquí y tiene consecuencias a veces devastadoras no sólo sobre la infraestructura sino sobre la propia vida humana y de otras especies, y podemos constatar que el cambio climático está presente aquí y ahora. En Colombia ya son cerca de 500 mil viviendas afectadas o totalmente destruidas, más de 500 muertos, decenas de pueblos inundados lo que ha obligado a sus pobladores a abandonarlos como el caso de Gramalotes en el Norte de Santander, o de los municipios afectados por el rompimiento del Canal del Dique, sólo por mencionar los casos más visibles.

Precisamente para examinar la aguda problemática ambiental y su relación con la crisis social se reunieron varias decenas de miles de dirigentes de organizaciones y movimientos sociales, activistas de los movimientos de los indignados tanto de Europa como de los Estados Unidos, activistas ambientalistas, comunidades eclesiales de base, feministas, movimientos indígenas y campesinos en la ciudad de Porto Alegre en un Foro Mundial temático que bajo el lema de Crisis Capitalista, Justicia Social y ambiental, trabajo sobre ésta problemática entre los días  24 al 29 de enero de 2012.

Al momento de escribir éstas líneas avanzan los debates, los seminarios y las reuniones que tienen como meta más importante encontrar puntos de unidad y de convergencia para impulsar un gran movimientos planetario que enfrente la desidia de los gobiernos y los voraces intereses de las 1318 empresas multinacionales que controlan el 60% del intercambio de todos los bienes y servicios que se realizan en el planeta. De ellas 147 controlan el 40% del total de dichos intercambios. Estas compañías no cesan de vender el modelo consumista, que ha llevado a la depredación ambiental y que amenazan seriamente con los recursos naturales no renovables lo que ha llevado ya a la desaparición de ecosistemas y de especies que no se recuperarán jamás. Y es que el modelo de  desarrollo capitalista es el motor del consumismo y de la producción incesante de mercancías, que deben ser destruidas rápidamente por el consumidor. Este modelo y en general la modernidad supuso erróneamente que los recursos del planeta eran ilimitados, vale decir, infinitos y por tanto podría apostarse por un crecimiento económico sin límites. Hoy sabemos y entre otras cosas gracias a los movimientos sociales ambientalistas, que el planeta tiene límites y que los recursos naturales también. Que la teoría del crecimiento económico ad infinitum es una falacia pues los propios recursos para este crecimiento son limitados y que debemos movernos en esa dirección. No obstante la teoría económica sigue postulando que la base de la sociedad y de su economía es el crecimiento ilimitado. Por ello teorías como la del descrecimiento económico tendrán todavía que librar muchas batallas en el espacio académico para que cambie la teoría económica y con ella el sentido común y la política irresponsable que nos ha llevado a modificar de manera radical los ciclos de recuperación de la propia naturaleza.

Muchos problemas ligados con la crisis climática y ambiental son evidentes y las consecuencias devastadoras que un incremento de la temperatura en dos grados centígrados tendrá sobre la vida en el planeta. Inundaciones de algunas de las islas más pobladas, se calcula que ello podrá afectar en un plazo de unos 30 años a más de 140 millones de personas, cambios en el régimen de lluvias que ya se presentan en países como el nuestro o Pakistán, Afganistán, Indonesia, etc. El deshielo polar y la desaparición de las nieves de nuestros nevados como ya viene ocurriendo y se ha documentado en Colombia, todo ello afectará a la vida humana y a otras formas de vida en la tierra. Frente a este panorama gris, la mayoría de los gobiernos han prestado oídos sordos y se han opuesto a tomar medidas que mitiguen el calentamiento global como la limitación al uso de combustibles fósiles responsable principal por las emisiones de carbono que son a su vez el factor principal del calentamiento global. Pero, a ello también contribuye el uso de agroquímicos y del carbón de origen mineral. En fin, un conjunto de factores profundamente ligados al modelo de desarrollo económico que bajo el comando de las multinacionales y del sector financiero nos conduce con los ojos abiertos a profundizar la crisis ambiental que ya tiene efectos devastadores en regiones enteras del planeta.

El reto que afrontan los participantes en este foro como lo advirtieron desde el primer día los organizadores es llegar a producir una convergencia y una agenda de transición que pueda ser presentada a la Cumbre de los Pueblos que se llevará a cabo entre el 16 y el 23 de junio de este año, paralela a la Cumbre Oficial convocada por Naciones Unidas en la ciudad brasilera de Río de Janeiro. Si los gobiernos mayoritariamente han renunciado a optar por un programa de control de gases que provocan el efecto invernadero, la alternativa para enfrentar la crisis corresponde a la ciudadanía activa, a los movimientos sociales que deberán cambiar el sentido común dominante en el planeta. Este sentido común dominante en el planeta no pone en los primeros lugares de preocupación y de la agenda pública el tema de la crisis ambiental. A ello contribuyen enormemente los medios masivos de comunicación para quienes el problema ambiental es casi inexistente y suelen con frecuencia calificar de alarmistas o exagerados a los movimientos ambientalistas.  Pero estos medios de comunicación están subordinados a las grandes corporaciones trasnacionales y a la banca internacional de quienes se han convertido mayoritariamente en sus voceros. Falta a ver el resultado final de las deliberaciones y de los cientos de facilitadores que llevan las relatorías de esas discusiones y que se reunirán en unas cuantas horas para ver si es posible avanzar en una síntesis de todo lo que aquí se ha discutido. El reto como ya se indicó es producir una relatoría que sirva de punto de encuentro de cientos de miles de líderes sociales, ambientalistas, sindicales, campesinos, de pueblos originarios, etc., que concurrirán a la Cumbre de los Pueblos para levantar su voz y su protesta ante los gobiernos por su falta de voluntad política para tomar las medidas necesarias frente a la crisis. De la claridad, sencillez y contundencia de los contenidos y de las propuestas depende que comience a cambiar el sentido común favorable a un cambio en los modelos de organización de la sociedad, en sus patrones de consumo y en los valores que permiten ahora la explotación, la miseria, el desempleo y las otras serias consecuencias de la crisis sistémica que padecemos.

Pues hay que recordar que la crisis ambiental es apenas uno de los ámbitos en que se manifiesta la crisis del sistema capitalista como un todo. A la crisis ambiental que no es otra cosa que la depredación del planeta por la aplicación de un modelo voraz basado en el impulso ad infinitum del consumo que es requerido por el propio sistema para su reproducción y acumulación se suma una aguda crisis social en que cada vez son más los seres humanos que sobran para el sistema. Esta semana la Organización Internacional del Trabajo ha señalado que se requerirían 600 millones de empleos decentes para enfrentar la crisis del desempleo y las Naciones Unidas vienen señalando de tiempo atrás que 1.200 millones de seres humanos viven con menos de un dólar al día y otros 2.800 con menos de dos dólares diarios. Y ya somos 7.000 millones de seres humanos. La mayor parte de ellos carecen de unas condiciones mínimas y dignas de vida. Como lo señaló lucidamente la presidenta de Brasil, Dilma Rousself, en una sesión con delegados internacionales realizada el día jueves 26 de enero señalando que lo que se lleva a cabo en Europa es sumamente perverso pues para satisfacer los intereses de la banca, del sector financiero, se está sacrificando el bienestar de la sociedad, de la gente y por esta vía no sólo se está liquidando el estado de bienestar sino lo más preocupante se está sacrificando el  Estado democrático.

Edición N° 00288 – Semana del 26 de Enero al 2 de Febrero de 2012
 
 
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