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“Bogotá está peor de lo que pensaba”

  Alberto Anaya
  Economista – Teólogo y Magíster en Teología
   
 

Tan sólo han transcurrido tres semanas de Gobierno y ya el alcalde Gustavo Petro, nos hace un inventario parcial de la capital del país. Lamentablemente no sólo he leído y escuchado sino que he percibido en el diálogo de las reuniones académicas, políticas, sociales, eclesiales y de intelectuales, que gobernar a Bogotá, sacarla del estado en que está, va a hacer una tarea dura y difícil para Petro.

Petro viene advirtiendo desde antes de ser electo alcalde y una vez posesionado que existe una mafia poderosa que se ha apoderado de los destinos y recursos de la administración distrital. Entre ellas, menciona los carteles de la contratación en todos los sectores o secretarías administrativas de la alcaldía: el IDU, salud, vivienda, servicios públicos. Una tarea mediata, será comenzar a identificar, desmontar y denunciar ante las autoridades competentes todo hallazgo de irregularidad de estas redes de estructura mafiosa, como lo ha venido haciendo el alcalde y sus colaboradores en las distintas secretarías de la administración distrital.

Es una alianza siniestra y criminal, entre algunas empresas del sector privado que contratan con la administración y dirigentes políticos con ideologías de izquierda y de derecha para apoderarse de los recursos del Distrito. En más de una ocasión y durante su campaña lo denunciaba el alcalde Petro.

¡No es una tarea fácil! Pero es una obra que el Alcalde Mayor comenzó. Una obra que sin duda seguirá adelante. Una macro labor que no dará lugar para que esta administración repose. No, no hay tiempo, después se pensará en eso. Porque el padecimiento humano, social y material, ha sido grande. Tan grande que es el producto de continuas y equivocadas gestiones administrativas, que retrasaron la esperanza  de una vida con seguridad, bienestar, alegría, gozo y libertad. Pero mucha cautela señor Alcalde, nada de pragmatismo ciego e irreflexivo porque las condiciones políticas de la institucionalidad nacional y local de nuestra historia actual, no pueden permitirse el lujo de reflexiones  y actuaciones que no sean acordes al momento que le ha tocado gobernar en Bogotá.

Una vez posesionado el señor Petro, descubre que la magnitud del desastre es mayor pues las obras macroeconómicas que se construyen para nuestro desarrollo y bienestar, no estarán en las fechas presupuestadas, según planteamiento, en el mes de diciembre, de la mandataria encargada distrital saliente. La administración anterior y el partido gobernante, quedaron entredichos y con una gran deuda moral y ética con el país entero, no solamente con los habitantes de Bogotá.

Recordando los escritos de Marx -no a los marxistas que estuvieron al frente de los destinos de la administración distrital-, su interés por el bienestar y la felicidad de los hombres y mujeres, su disposición y capacidad para proponer salidas al momento histórico que le tocó vivir y siendo aun un joven construyendo caminos y realidades, decía refiriéndose al compromiso noble de los que trabajan por el amor, la paz, la alegría y la libertad de los individuos y de la sociedad: “La historia llama grandes hombres a aquellos que se ennoblecen a sí mismos trabajando por el bien común y la experiencia aclama como a los hombres más felices a aquéllos que hacen felices a un mayor número de personas, la religión misma nos enseña que el ser ideal al que todos luchan por imitar se sacrificó a sí mismo por el bien de la humanidad, ¿y quién se atrevería a despreciar tales juicios? Si hemos elegido la posición en la vida en la que ante todo podemos ayudar a la humanidad, ninguna carga podrá aplastarnos, porque los sacrificios serán en beneficio de todos; no experimentaremos una felicidad egoísta, limitada y estrecha, sino que nuestra felicidad pertenecerá a millones de personas, nuestros actos permanecerán sosegada y perpetuamente vivos y sobre nuestras cenizas caerán las cálidas lágrimas de las personas nobles”1.

La inspiración de los escritos científicos de Marx, un bien considerable e invaluable para la humanidad, ha sido olvidada. Pero otros, sin tener un “pedigrí” marxista, tendrán la misión de hacer olvidar el dolor y el malestar producido por las equivocadas gestiones de una mafia empotrada en un partido que se hace llamar de izquierda.

Este será un buen ejercicio de democracia local, estoy seguro. Nunca he cruzado palabras con el señor Alcalde actual de los bogotanos, a pesar de varios intentos (tanto virtuales como presenciales) en el pasado reciente de conversar con él, pero mi forma de construir realidad histórica me impidió seguir siendo incisivo para saludarlo y poderle expresar mi confianza en él.

Sí, avanzo en la misma dirección de progreso y desarrollo. No cualquier progreso, no cualquier desarrollo. Esas dos variables económicas deben estar subordinadas a la ética y al bienestar humano, construyendo realidades ajustadas a la libertad del individuo y a una sociedad más justa donde la armonía política, social y económica esté por encima de los intereses particulares o partidistas en medio de la diversidad y del conflicto como constructor de realidades, como una constante imperativa.

En consecuencia, es nuestro deber como ciudadanos honorables apoyar a Petro para que Bogotá irrumpa como modelo de bienestar social y material, de convivencia y solidaridad. Una ciudad donde vivamos bien, aquí y ahora, donde podamos salir tranquilamente a departir con nuestra familia, con los vecinos. Recuperar los espacios sociales, culturales y recreativos, que históricamente pertenecen al individuo social. Nos concierne a todos y a todas.

“Bogotá está peor de lo que pensaba”, pero individual y colectivamente construiremos la Bogotá que anhelamos. Exhorto para que acompañemos con voluntad consciente de hombres y mujeres, la propuesta del señor Alcalde. La estimo humana, política, económica, ecológica y éticamente viable.

Edición N° 00288 – Semana del 26 de Enero al 2 de Febrero de 2012

1 REFLEXIONES DE UN JOVEN PARA LA ELECCIÓN DE SU PROFESIÓN - Es un ensayo escrito por Karl Marx para los exámenes escolares en El Gimnasium Real Frederick William III en Tréveris, en agosto de 1835.

 
 
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