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Los retos del Foro Social Mundial de cara a Río+20

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Uno de los mayores retos que tiene el Foro Social Mundial ahora es como contribuye de manera práctica y efectiva a favorecer, apoyar, estimular, el proceso de movilización mundial que busca generar una alternativa a la globalización neoliberal que ha entrado en una crisis profunda que amenaza seriamente con extender el hambre, la desigualdad y la miseria al norte desarrollado en términos económicos. La alternativa que levantan los neoliberales en Europa y en los Estados Unidos es el desmantelamiento del Estado de Bienestar sobre el supuesto que la salvación de la banca, de las multinacionales y en general del sector financiero es la salvación de la sociedad no importa si ése salvamento de la banca deje en la calle a seis millones de propietarios de vivienda en los Estados Unidos o genera millones de nuevos desempleados tanto en el mundo capitalista desarrollado, Europa, Estados Unidos y Japón o genera mayor miseria en los países que conforman la periferia capitalista.

Las recetas aplicadas en Grecia, España, Italia, consisten en el recorte de los beneficios sociales y en la precarización de las condiciones laborales con el propósito de garantizar el salvamento de una banca especulativa. Esta es parte de la receta neoliberal que se ha aplicado en los últimos veinte años en la economía mundial y que ha conllevado una concentración de la renta como el planeta no había presenciado antes. Cuando se realizó la Conferencia Mundial en Río de Janeiro en 1992 sobre medio ambiente, el 20% de la población mundial más rica controlaba el 82,7%  del total de la renta global, pero 20 años de aplicación del modelo  neoliberal ha llevado las cosas a una desigualdad insoportable, ahora ese mismo 20% de la población más rica controla hasta el 91,5%, mientras el 20% más pobre del mundo tenía en 1992 el 1,4% de toda la renta, pasó a poseer el 0,07 por ciento en la actualidad. Allí está el origen de la creciente desigualdad y el malestar social que se expresa en el movimiento de los indignados en Europa o en el de los Ocupas en los Estados Unidos.

Sin embargo, estos levantamientos y estas protestas requieren de alternativas sociales y políticas para lo cual es necesaria su convergencia, y sobre todo, la generación de alternativas que se expresen en una agenda de transición que haga posible la superación del sistema capitalista en el mediano plazo. El sistema capitalista ha dado muestras de sobreponerse a las crisis o bien mediante la promoción de las guerras o mediante transformaciones en las formas de producción y de distribución. Es verdad que desde su nacimiento hace aproximadamente unos quinientos años no había enfrentado una crisis sistémica, esto es, una crisis que pone en cuestión sus propios fundamentos. Y esta crisis ha puesto en cuestión sus formas de organización de la producción, sus relaciones sociales que han entrado en una profunda crisis que algunos autores como Boaventura de Sousa Santos han  dado en llamar fascismo social y otros llaman apertheid social, para significar la profunda crisis social en que se debaten más de 4.000 millones de seres humanos que viven en la pobreza en todo el mundo. Pero este modelo de desarrollo está produciendo la destrucción del planeta a marchas aceleradas como consecuencia de la polución, del calentamiento global, que viene propiciando la toma de conciencia de una parte importante de la población mundial sobre los riesgos que la prolongación de este sistema tiene para la existencia de la vida misma en el planeta. Pero a la crisis social y ambiental se suma la crisis económica que ha dejado en la ruina y en la pobreza a cientos de millones de personas en los países de mayor desarrollo capitalista.

Esta crisis pretende ser enfrentada con políticas económicas de austeridad en que se descargan sobre los hombros de las clases trabajadoras y medias el peso de más impuestos, la mayor parte de ellos regresivos, el aumento de la robotización y mecanización del trabajo con lo cual a aumentan las tasas de desempleo, la precarización de las condiciones laborales con la extensión de las edades de jubilación, los recortes a la seguridad social, en fin, la precarización de la vida para la mayoría de la población y todo ello se hace con la formula ideológica de la economía neoclásica, según la cual, las únicas políticas posibles son éstas pues se requiere la salvación de la banca sin la cual las situación sería peor. A cambio se ofrece que en unos cuantos años se recuperará la economía y con ella los empleos, la seguridad social, el crecimiento económico, etc.

Frente a este panorama los partidos políticos no presentan alternativas de fondo a los problemas. Las diferencias en España entre el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y el Partido Popular son retóricas. Cada quien apuesta por ser más radical en la aplicación de las fórmulas neoliberales que se revisten de ser las únicas posibles pues así lo manda la economía neoclásica, neoliberal. Ahora mismo el PP de Rajoy profundiza en las medidas de recorte social y de privatizaciones hasta extremos a donde los socialistas de Zapatero no se habían atrevido en tomar. Ello plantea enormes retos a los movimientos sociales y a las organizaciones políticas alternativas. Los cuestionamientos no sólo se deben dirigir a la economía, a las políticas frente al medio ambiente, a las políticas sociales, también y en primer lugar deben dirigirse a la clase política y a la política misma que entregó el manejo de la economía a los banqueros y a unos bancos centrales tecnocráticos, que se convirtió en un apéndice de las trasnacionales que a cambio financiaron generosamente sus campañas electorales y sus aparatos partidarios. La política tiene que recuperar el manejo de la economía, tiene que recuperar la agenda social y la política ambiental. Es decir tiene que ocuparse de hacer frente a la crisis, tiene que actuar frente al profundo conflicto social que se expande y que traerá nuevas revueltas y confrontaciones.

Pero, los movimientos sociales y dentro de ellos el Foro Social Mundial tienen que contribuir no sólo con su movilización, con sus análisis sino, lo más importante, con sus alternativas en una perspectiva de plantear una agenda de transición en que la crisis sea asumida principalmente por quiénes la generaron, esto es, por el sector financiero y las transnacionales.

En esta perspectiva los resultados del Foro Social Mundial Temático de Porto Alegre se encaminan en esta dirección. Sin embargo, con algunas dificultades. El no cumplimiento de los acuerdos metodológicos que preveían que las actividades autogestionadas deberían realizarse en las mañanas mientras en las tardes los participantes deberían concurrir y participar de los debates sobre los cuatro temas que vertebraban el Foro no se cumplió con lo cual éstas actividades tuvieron que competir con conferencias, mesas redondas y debates que debilitaron la presencia en los ejes del foro: la crisis económica y alternativas frente a la misma, la crisis ambiental y alternativas de corto mediano y largo plazo, la arquitectura del poder internacional y los fundamentos de la crisis de la civilización que enfrentamos hoy en el mundo.

A pesar de esta dificultad las actividades alrededor de los ejes estructurantes se debilitaron no así la intensidad del trabajo y de las discusiones. Los relatores tuvieron una enorme responsabilidad y pese a sus esfuerzos no lograron llegar a una relatoría única. Durante las próximas semanas deberán acotar los documentos borradores y en el mes de mayo en un seminario que se realizará en la ciudad de Río de Janeiro deberán adoptar un documento síntesis que se presentará a la Cumbre de los Pueblos que se realizará de manera paralela a la Cumbre Oficial Río + 20, en el mes de junio del presente año. Esperemos que los resultados del seminario de junio sirvan para finalmente acordar un documento síntesis que permita avanzar en la construcción de una agenda de transición que sea insumo para el debate que deberá realizarse en la Cumbre de los Pueblos que reunirá a cientos de miles de activistas, dirigentes sociales, gobiernos locales y regionales que buscan presentar una propuesta sólida frente a la crisis.

El reto es poder presentar una agenda de transición que resuma alternativas en el corto y mediano plazo y que sirva para nuclear el movimiento altermundialista de cara a la batalla por una nueva opinión pública mundial que obligue a los gobiernos y a los organismos multilaterales a tomar en serio la crisis, y a buscar alternativas al modelo depredador que amenaza la vida en el planeta.

Edición N° 00289 – Semana del 3 al 9 de Febrero de 2012
 
 
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