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Frente unido: una experiencia y un aprendizaje

  Alejo Vargas Velásquez
  Profesor Titular Universidad Nacional
   
 

(Notas en borrador para estimular el debate)

A propósito de cumplirse por estos días 46 años de la muerte del sacerdote Camilo Torres Restrepo y de las ideas que de nuevo se agitan de pensar opciones organizativas de izquierda, es interesante analizar qué enseñanzas se ´pueden derivar para el hoy y el ahora de la experiencia del Frente Unido, liderada por él.

a) El régimen político del momento

Ante los intentos de autonomización del gobierno Rojas Pinilla frente a los dos partidos tradicionales colombianos, y el desprestigio normal que el régimen político empezaba a vivir, los dirigentes de los dos partidos tradicionales, el liberal y el conservador, plantean una alternativa novedosa para el momento, expresada en el Frente Nacional, que creó un régimen político particular, en el cual los dos partidos tradicionales copaban todos los espacios de la vida política y se distribuían paritariamente la administración de las instituciones estatales. Adicionalmente el régimen político del Frente Nacional creó una clara discriminación entre ciudadanos de primera categoría (los miembros de los dos partidos tradicionales, que podían elegir y ser elegidos y ocupar cargos en las instituciones estatales) y ciudadanos de segunda categoría (aquellos que al no ser miembros de ninguno de los dos partidos tradicionales, sólo podían participar como votantes en las elecciones, negándoseles el derecho a ser elegidos o a ocupar cargos públicos).

Este es uno de los elementos que probablemente van a explicar la posición abstencionista de Camilo Torres, el otro está asociado a la desconfianza en la transparencia del sistema electoral.

En ese sentido, podemos coincidir con los analistas que señalan que si bien el Frente Nacional fue una terapia adecuada para la violencia interpartidista, creó las bases, junto con otros factores estructurales y coyunturales, para el surgimiento de un nuevo tipo de violencia: la violencia contra el régimen político y contra el Estado, que generalmente se conoce como la 'violencia revolucionaria' y que va a ser la que caracterizará de manera prioritaria al período del Frente Nacional.

b) El contexto internacional

El período está marcado por la ‘guerra fría’ y todo lo que está conllevó en términos de la construcción de imaginarios y políticas de contrainsurgencia –la criminalización de la lucha social asociada a la doctrina de la seguridad nacional--, pero también de expectativas de cambio revolucionario. En el caso latinoamericano, adicionalmente por la influencia extraordinaria de la Revolución Cubana, que por supuesto llevó a lecturas contradictorias, mecánicas y equivocadas de la misma y sus posibilidades de reedición. Pero igualmente los 60s son un decenio en el cual hay una serie de movimientos que muestran a una juventud –especialmente en el ámbito universitario- predispuesta a los cambios revolucionarios, si se quiere es el ‘espíritu de la época’.

c) El surgimiento de la “nueva izquierda”

Pero igualmente el inicio del Frente Nacional coincide con la irrupción de lo que se conoció posteriormente por varios analistas como la 'nueva izquierda', para hacer referencia a un conjunto de organizaciones diferentes al Partido Comunista, que influidas por las Revoluciones Cubana y China intentan rupturas en sus discursos y en sus prácticas y que a pesar de su carácter minoritario tuvieron presencia importante en el movimiento estudiantil, en sectores del sindicalismo y del campesinado.

En primer lugar hay que mencionar al MOEC liderado entre otros por Antonio Larrota, con fuerte influencia cubana y el FUAR con influencia de sectores radicalizados del gaitanismo, pero igualmente impactado con la Revolución Cubana, que intentan crear proyectos guerrilleros de corte 'foquista' (buscando en algunos casos reciclar antiguos guerrilleros liberales en trance de bandolerización), pero que no logran consolidarse en ningún caso.

Estas organizaciones desaparecen rápidamente y sus miembros van a alimentar otros proyectos de construcción de organizaciones armadas (ELN, EPL) o de organizaciones de izquierda legal como el caso del MOIR (Movimiento Obrero de Izquierda Revolucionario).

En segundo lugar es necesario hacer referencia a la vertiente del marxismo maoista, que se desarrolla a partir de la escisión del Partido Comunista Colombiano en 1964 (como resultado de la ruptura chino-soviética alrededor de la tesis de la coexistencia pacífica entre capitalismo y socialismo promovida por el Partido Comunista Soviético, para la época). Como producto de esta escisión se va a crear el Partido Comunista (Marxista-Leninista) con influencia en sectores sindicales, campesinos y estudiantiles, que muy rápidamente se van a comprometer en la lucha armada y para ello van a crear el EPL (Ejército Popular de Liberación).

En tercer lugar, hay que hacer referencia a la vertiente del marxismo  trosquista, que con su antecedente del Bloque Socialista, con cierta influencia en sectores estudiantiles y obreros, a finales de los años 60s va a originar posteriormente dos intentos de creación partidaria influenciados por las divisiones de la Cuarta Internacional, el PST (Partido Socialista de los Trabajadores) y el PSR (Partido Socialista Revolucionario) y otros grupos menores.

Por último, hay que reseñar los intentos liderados por destacados intelectuales socialistas, con escaso arraigo más allá de los ámbitos intelectuales, que reivindican un socialismo democrático y que dieron origen en distintos momentos a esfuerzos de creación partidistas.

d) El  Frente Unido del Pueblo

En este contexto  hay que mencionar el proyecto del sacerdote Camilo Torres Restrepo: la creación del Frente Unido.

A mediados de los años 60s aparece en la escena nacional uno de los movimientos de masas más importantes, aunque efímero, que hubo en este decenio: el Frente Unido, liderado por el sacerdote Camilo Torres Restrepo. El hecho de que el Frente Unido se posicione como un movimiento de oposición al sistema y en contra de uno de los principales mecanismos de legitimación, el proceso electoral, va a facilitar el acercamiento con la naciente organización guerrillera del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Camilo Torres con el Frente Unido tuvo una gran importancia en su época por cuanto planteó por primera vez en el país, la posibilidad de diálogo y confluencia de cristianos y marxistas en la conformación de un proyecto político revolucionario, lo cual era a todas luces una ruptura importante con la tradicional relación dogmática que sostenían cristianos y marxistas, centrada en problemas abstractos como la existencia de dios, para los primeros, y el ateismo para los segundos. Además es necesario destacar la importancia que para el momento tenía un sacerdote católico empeñado en un proyecto político que era catalogado como de izquierda.

Camilo Torres intentó construir un movimiento político distinto a los que tradicionalmente incursionaban en el escenario político nacional, un Frente Unido lo denominó, pero que permitiera sobretodo la presencia de los que Camilo denominó 'los no alineados' para hacer referencia a todos aquellos colombianos que no estaban participando activamente en política o que no estaban bajo ninguna otra bandera partidista.

En su momento el Partido Comunista señala su coincidencia crítica con el proyecto del Frente Unido de Camilo, destacando como elemento sin importancia de la propuesta de Camilo, su lucha por la abstención electoral, que por el contrario era para Camilo un elemento central de su propuesta, y enfatizando como vacíos de su discurso el carácter antiimperialista del mismo y minimizando el papel del líder o caudillo en momentos históricos determinados, para atenuar un eventual 'culto a la personalidad', que a decir verdad el propio Camilo rechazaba y le preocupaba, como lo manifiesta claramente en su 'Mensaje a los No Alineados'.

Plataforma del frente unido del pueblo colombiano

¿A quién va dirigida?

A todos los colombianos, a los sectores populares, a las organizaciones de acción comunal, a los sindicatos, cooperativas, mutualidades, ligas campesinas, comunidades indígenas y organizaciones obreras, a todos los inconformes, a todos los no alineados en los partidos políticos tradicionales, presentamos la siguiente plataforma para unificar en objetivos concretos a la clase popular colombiana.

La exposición de motivos:

1. Las decisiones necesarias para que la política colombiana se oriente en beneficio de las mayorías y no de las minorías, deberán partir de los que tengan el poder.

2. Los que poseen actualmente el poder real constituyen una minoría de carácter económico que produce todas las decisiones fundamentales de la política nacional.

3. Esta minoría nunca producirá decisiones que afecten sus propios intereses ni los intereses extranjeros a los cuales está ligada.

4. Las decisiones requeridas para un desarrollo socio-económico del país en función de las mayorías y por la vía de la independencia nacional afectan necesariamente los intereses de la minoría económica.

5. Estas circunstancias hacen indispensable un cambio de la estructura del poder político para que las mayorías produzcan las decisiones.

6. Actualmente las mayorías rechazan los partidos políticos y rechazan el sistema vigente, pero no tienen un aparato político apto para tomar el poder.

7. El aparato político que se organice debe buscar al máximo el apoyo de las masas, debe tener una planeación técnica y debe constituirse alrededor de un líder para que se evite el peligro de las camarillas, la demagogia y el personalismo.

Los objetivos:

Reforma agraria                                           reforma urbana
Planificación                                                 política tributaria
Nacionalizaciones                                       relaciones internacionales
Seguridad social y salud pública                   política familiar
Fuerzas armadas                                         derechos de la mujer

El Frente Unido, terminó siendo un movimiento de fuerte perfil caudillista (más allá de si lo quería o no Camilo); de hecho la importancia y el impacto estuvo no en el contenido de las propuestas, sino el énfasis en la unidad -“Tenemos que lograr la unión revolucionaria por encima de las ideologías que nos separan”, predicaba Camilo- y la presencia de un sacerdote católico en política en el contexto de una sociedad bastante tradicionalista como era la Colombia de la época. Una vez Camilo se incorpora a la guerrilla, el movimiento entra en un franco proceso de declive.

Organizativamente se enfatizó en la idea de organización de base, los comandos del Frente Unido, aunque en la realidad fue poco lo que se avanzó y terminó siendo un juego de tipo tradicional en cuanto a la organización por arriba. Al comienzo se pretendió por Camilo agrupar a toda la oposición de la época (ANAPO, MRL, PC., PSDC, y otras agrupaciones de izquierda), pero rápidamente y sobretodo con la posición abstencionista de Camilo –que lo llevaba a sobrevalorar la posición política de los abstencionistas- y su insistencia en los llamados ‘no alineados’ que los representaba los dirigentes articulados al ELN, se fueron retirando las distintas organizaciones. En su Mensaje a los No alineados decía, “Los abstencionistas en general son aquellos revolucionarios que no están organizados en grupos políticos. Si bien gracias al espíritu revolucionario y antisectario que han revelado los grupos políticos que han ingresado al Frente Unido, les ha permitido a estos conseguir un mayor número de adherentes, la mayoría de los Colombianos se ha incorporado al Frente Unido sin inscribirse en los grupos políticos ya existentes. Estos mismos grupos tienen que comprender que la actividad principal del Frente Unido debe ser la organización de los no alineados. La organización de los no alineados deberá hacerse de abajo hacia arriba con jefes propios y con una autoridad férrea pero despojada de todo carácter caudillista.”

Camilo veía la importancia de darle permanencia al Frente Unido, pero lo real era que la propuesta estaba ligada a la propia figura de Camilo. Decía en su Mensaje al frente Unido, “el Frente Unido del pueblo, BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA debe desaparecer. Por más presiones que se ejerzan contra nosotros, por más presos que tengamos, el Frente Unido debe seguir funcionando.  Así yo mismo me vea obligado en determinado momento a buscar un lugar seguro desde el cual proseguir la lucha, la lucha legal debe proseguir.”

Es indudable e incontrastable que Camilo fue un hombre de rupturas (con la iglesia católica tradicional, con la forma inercial de hacer política –plantear una acción agitacional y organizativa, antes que una acción político-electoral-, con el sectarismo político) y alguien que abrió caminos no sólo en Colombia, sino en toda Latinoamérica: de unidad popular, de necesidad de transformaciones sociales y políticas, de replanteamientos en el discurso y la práctica de la iglesia católica.

e) Algunas reflexiones útiles para el hoy:

a) Hoy tenemos una democracia que sin duda es más incluyente y abierta que la del Frente Nacional, sin que se esconda el que es una democracia que requiere reformas de gran calado para consolidarla. Estamos en un contexto global de unipolaridad, pero al mismo tiempo de acumulación y crecimiento de las fuerzas de izquierda en la región y el país –a pesar de la diversidad de procesos nacionales- y esto obra, sin duda, como un factor de estímulo  para los proyectos organizativos del mismo signo.

b) El eje central del Frente Unido fue organizar a los sectores populares, pero terminó siendo sólo un esfuerzo por organizar  a los ‘no alineados’ que eran los que se creían más próximos al proyecto político-militar cercano a Camilo. Hoy día se debería priorizar el estimulo a la organización autónoma de sectores políticos de izquierda amplia que puedan actuar como una tendencia de dinamización y coherente al interior de expresiones organizativas más amplias.

c) El Frente Unido se movió en lo institucional –porque su lucha no acudió a las vías de hecho- y lo extra-institucional –por cuanto su prioridad estuvo en lo movilizacional y agitacional contra la principal fuente de legitimidad del régimen político, el proceso electoral-.

Hoy día una propuesta política de izquierda amplia debería moverse en igual forma, en lo electoral-institucional, que es un campo fundamental de la lucha política para acceder a los gobiernos -locales, regionales o nacionales- y en el ámbito extra-institucional de la lucha social que debe ser un espacio fundamental de acción y consolidación política y complemento de la acción en el ámbito parlamentario.

d) Una de las grandes experiencias del Frente Unido es que lo original y relevante no son las propuestas programáticas –sobre eso tiende a haber bastantes consensos en cada momento histórico-, parece ser más importante los aspectos organizativos –relaciones dirigentes y dirigidos, rotación de dirigentes, democracia interna- y la práctica social que se estimule –discursiva, organizativa, movilizacional- .

e) Una gran enseñanza del Frente Unido es que son muy importantes los liderazgos políticos proyectados socialmente, a pesar de que en las tradiciones de izquierda haya una cierta actitud renuente a esto, por aquello de las conducciones colectivas; los líderes son fundamentales para la acción política amplia y por ello hay necesidad de promoverlos, estimularlos y por supuesto también ayudar a controlarlos –sobretodo que se auto-controlen-.

Edición N° 00291 – Semana del 17 al 23 de Febrero de 2012
 
 
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