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Ni tanto que queme el santo, ni tan poco que no lo alumbre

  Alejo Vargas Velásquez
  Profesor Titular Universidad Nacional,
Coordinador Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa
   
 

(Sobre el pronunciamiento de las FARC que anuncia la liberación total de militares y policías secuestrados y el cese del secuestro extorsivo)

Considero que este viejo adagio, de uso popular, refleja bien la actitud a tomar frente al pronunciamiento del Secretariado de las FARC del 26 de febrero de 2012: es una buena noticia, pero no hay que exagerar sus alcances y su contribución a la concreción del inicio de una salida política negociada.

No hay duda que son positivos los dos anuncios fundamentales: a) el de la liberación de todos los miembros de la Fuerza Pública en su poder, “queremos comunicar nuestra decisión de sumar a la anunciada liberación de los seis prisioneros de guerra, la de los cuatro restantes en nuestro podercon lo cual terminan, por lo menos transitoriamente, con la política iniciada por las FARC, en la segunda mitad de los 90s, de retener o secuestrar a miembros de la Fuerza Pública –lo que ellos denominan prisiones de guerra-  y en esa medida presionar un intercambio por los presos de las FARC que están detenidos por las autoridades del Estado, lo cual se expresó en tiempos de Manuel Marulánda en la propuesta de una ‘ley de canje’ de carácter permanente. Esto se complejizó luego con la decisión de secuestrar dirigentes políticos para aumentar la presión por el canje. La política del gobierno Uribe Vélez de no acceder a ningún tipo de canje –intercambio humanitario también se denominó-, junto con las liberaciones unilaterales por las FARC de dirigentes políticos y las posteriores operaciones ‘jaque’ y ‘camaleón’ en las cuales la Fuerza Pública rescató un grupo significativo de los secuestrados por las FARC y las movilizaciones sociales contra el secuestro y contra las FARC, hicieron que el objetivo trazado por esta guerrilla se volviera totalmente inviable. Por lo tanto, esta liberación unilateral anunciada por las FARC es la culminación  de esa política, que hay que decir no tuvo éxito y sí causó profundo dolor a muchas víctimas de estos secuestros y un alto desprestigio para esta organización guerrillera.

Esto no significa que las FARC no puedan y de hecho lo están haciendo, seguir luchando por sus presos, por sus condiciones de detención y su eventual libertad. Las visitas que están realizando o van realizar las “mujeres por la paz del continente” lideradas por Piedad Córdoba, a los presos de las FARC y que el Gobierno Nacional autorizó son un buen síntoma de un pequeño progreso en esa dirección.

b) El relacionado con la finalización del secuestro con carácter extorsivo, anunciaron en el comunicado del secretariado, “mucho se ha hablado acerca de las retenciones de personas, hombres o mujeres de la población civil, que con fines financieros efectuamos las FARC a objeto de sostener nuestra lucha. Con la misma voluntad indicada arriba, anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas en nuestra actuación revolucionaria”. Pero, éste que sin duda es un anuncio importante, genera bajo nivel de credibilidad en la sociedad, no sólo porque la guerrilla tienen bajo nivel de credibilidad, sino porque se recuerda que en la época de los diálogos con el presidente Belisario Betancur igualmente las FARC anunciaron lo mismo y al poco tiempo lo incumplieron. Habría que agregar que dejan un ámbito de incertidumbre acerca de qué va a pasar con los llamados secuestros políticos -retenciones en lenguaje de las FARC-, de miembros de la Fuerza Pública.

A esto se adiciona el hecho que existen dentro del escenario de la conflictividad armada colombiana diversos actores que incurren en esta práctica, otras guerrillas como el ELN y el EPL; las denominadas BACRIM y otros grupos de delincuencia organizada lo cual hace muy difícil identificar cuando se realiza un secuestro realmente quién lo hizo y claro la tendencia es a  adjudicarlo al actor más visible, en este caso a las FARC.

Esto plantearía sin duda un problema adicional, es la necesidad de un mecanismo de verificación para darle credibilidad a este anuncio, y esto evidentemente no tiene sentido sino en el marco de un proceso de conversaciones hacia la paz.

Hay una frase del comunicado del Secretariado que estamos referenciando y que subyace una propuesta política de gran calado, es el que dice: “Por nuestra parte consideramos que no caben más largas a la posibilidad de entablar conversaciones.” En relación con lo anterior, no considero ningún avance sustancial, en el actual momento de desarrollo del conflicto interno armado, la búsqueda de regularización del mismo eso podría ser simplemente prepararnos para otro largo ciclo de confrontación violenta con todos los efectos e impactos que eso conlleva, sólo que ahora en el marco del DIH, en teoría. Pero, no se puede olvidar que la real aplicación del DIH en el contexto de un conflicto interno armado, que por esencia se expresa en términos de la guerra irregular, es altamente problemático, por cuanto la base para esto es la distinción entre combatiente y no combatiente y esto en el marco de una guerra irregular es un tema muy complejo, si se quiere es un terreno gris, porque justamente los bandos enfrentados tratan de mimetizarse dentro de la población civil. Esto simplemente para decir que éstas eran discusiones y posibilidades que se dieron a finales de los 90s, especialmente con el ELN y también con las FARC, pero que para el hoy y el ahora no son una gran contribución.

Hoy día es mucho más pertinente buscar las vías para avanzar en la terminación del conflicto interno armado. Sería de mayor utilidad y realismo retomar una clásica frase de Manuel Marulánda cuando señalaba "no queremos humanizar la guerra, lo que queremos es terminarla". Realmente lo más importante es animar a las FARC para que  dé un paso definitivo hacia la solución del conflicto interno armado y este sería el decretar un cese de operaciones militares que haga que el Gobierno de igualmente el paso hacia el inicio de un proceso de conversaciones que lleve a la terminación del conflicto, acompañado esto de reformas que contribuyan a mejorar la calidad de la democracia colombiana. Esto debería estar acompañado de una reciprocidad en cuanto a las operaciones militares para las diversas estructuras de las FARC y estudiar medidas de tratamiento penal benigno para los presos de las FARC, mientras se llega a una negociación definitiva.

Es decir, si se dan los pasos adecuados de parte y parte, sería posible que este pronunciamiento de las FARC sea el principio del inicio de terminación del conflicto interno armado. Si no, puede llegar a ser un documento más sin mayor trascendencia. Si efectivamente existen canales reservados entre el Gobierno y las FARC este es el momento parta que se activen y si no deberían hacerse todos los esfuerzos para construirlos a la mayor brevedad, por supuesto dentro de la reserva que se requiere.

Edición N° 00293 – Semana del 2 al 8 de Marzo de 2012
 
 
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