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¿Marcha Patriótica podrá ganar un espacio relevante
en la política colombiana?

  Luis Eduardo Celis
  Coordinador de Incidencia Política – Corporación Arco Iris
   
 

Luego de la multitudinaria concentración en la Plaza de Bolívar con la cual la Marcha Patriótica le anunció al país su existencia, oportuno es preguntarse por el derrotero de éste movimiento que recoge una tradición de organizaciones con presencia en el campo colombiano, entre los estudiantes y su auge organizativo y una variopinta dinámica de organizaciones con un discurso de izquierda dura, aquella que se planta en las rupturas y una critica abierta al capitalismo.

El país ha quedado notificado que existe un nuevo movimiento político conformado por campesinos, indígenas y afros, estudiantes, organizaciones que se definen como un movimiento de movimientos; tienen vocación de influir en la vida nacional y colocar su particular sello que habla de soberanía e integración del pueblo y la derrota del “bloque hegemónico en el poder” y una segunda independencia en las deliberaciones de tres mil delegados. Éste movimiento definió un derrotero de acción donde comunican a través de una declaración política: “Nos hemos encontrado para constituir el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica con el propósito de contribuir a producir el cambio político que requiere el país”, su ideología es disputar la conducción del país que se propone como alternativa de poder.

Su propuesta está afincada en una critica a la política tradicional, habla de nuevos modelos de sociedad, constata las limitaciones que se tiene actualmente para garantizar una vida digna de millones de colombianas y colombianos, pero está por verse su capacidad para comunicar sus propuestas y ganar un espacio político en un sistema que ha demostrado mantenerse y reproducir su vigencia, por supuesto, sin lograr superar los temas estructurales que hacen de este orden una democracia precaria y un pacto excluyente para amplios sectores de la sociedad, de la posibilidad de ejercer una ciudadanía de calidad, donde los derechos sean una realidad y no una mera enunciación constitucional.

Por ahora son más las incertidumbres que las certezas de este movimiento que algunos definen como un globo echado a los vientos de la política colombiana para calibrar qué tanto espacio logra y si va a ser respetado o agredido, de lo que si no hay dudas es que su apuesta es grande y en sus planteamientos afirman que: El llamado es a organizarse hasta lograr un nuevo poder que elimine por completo la corrupción política, el clientelismo, la entrega de los recursos naturales, recuperar la soberanía y lograr la paz, comprometiéndose a ser verdadero representante del anhelo de todas y todos los colombianos.” Hablar de un nuevo poder no deja dudas de sus apuestas maximalistas, lo cual está por verse cómo se compagina con una sociedad que viene trabajando lentamente por un proyecto social y de derecho como el planteado en la Constitución del 91, donde confluyeron otras apuestas de otrora armados, liderados por el M-19 y que se afincan más en reformas que en revoluciones.

La Marcha Patriótica surge en medio de un conflicto armado y se hace evidente sus afinidades políticas e ideológicas con el discurso y las propuestas de las FARC, pero en un país donde las ideas políticas que disienten y han tenido coincidencias con las guerrillas han sido enfrentadas a bala, siendo éste un tema delicado, es por esto que su primer reto es saber si en verdad hay un Estado social democrático y de derecho que protege la opinión y la organización política, sea cual sea su signo, en tanto respete la Constitución Nacional o si “la mano negra” y “los enemigos agazapados de la paz” se le abalanzarán de manera impune como lo hicieron con la Unión Patriótica.

Con el hecho de presentarse en sociedad, la Marcha Patriótica tensiona el debate al interior del Polo cuya dirección de manera mayoritaria, no ve con buenos ojos la presencia del Partido Comunista y de otras agrupaciones de menor peso que son parte del Polo; les preocupa las afinidades ideológicas con las FARC y en general como otro actor con autonomía que no reconoce en el Polo ningún liderazgo especial, es más, critican su lejanía con el movimiento social organizado que allí se expresa.

Gloria Inés Ramírez, senadora de la República y el representante Indígena Hernando Hernández Tapazco, hacen parte de este movimiento y del Polo Democrático, Iván Cepeda quien no se declara abiertamente como integrante de la Marcha, trata de tender puentes ya que éste tema puede ir hacia una alianza o hacia una clara diferenciación, lo cual puede debilitar aún más al Polo, de hecho ya se habla de sanciones y la palabra expulsión ronda en la cabeza de algunos dirigentes, lo cierto, es que el Partido Comunista no se va del Polo y ha dicho en privado que la alternativa es componer una alianza o el que sean expulsados.

En los próximos 18 meses hay tres temas grandes en los que la Marcha Patriótica deberá mostrar su talante y si tiene capacidad de ampliar opinión y fuerza ciudadana, si logra concertaciones, si se diferencia con posibilidades de lograr mayor respaldo ciudadano o si se queda en enunciados sin respaldos importantes.

Los tres temas son: desarrollo rural, política minera y política de educación superior. Éstos pasarán por el Congreso de la República donde la Marcha es una minoría dentro de la minoría, que es el Polo Democrático, con lo que en un escenario tan adverso el reto es lograr avances significativos en estos delicados temas, apoyados en una capacidad de movilización ciudadana; debería complementarse con una capacidad de comunicar sus propuestas y ampliar respaldos y quizás avanzar en concertaciones, difíciles, pero no imposibles con otros sectores políticos, donde está por verse si hay esa disposición y se logran puntos de coincidencia.

Llegado el debate electoral del 2014, si no hay distensión del conflicto, con una mesa de diálogos y negociaciones funcionando con las FARC y el ELN, escenario incierto o un cese del fuego y hostilidades verificable, escenario quizás más realista, la situación política para la Marcha Patriótica será en extremo delicada con un conflicto tenso; las posibilidades de la Marcha son menores, de ahí que sea clave avanzar hacia la distensión del conflicto para lograr mayor espacio y posibilidades de crecimiento vía - propuestas y capacidad política - lo que debería redundar en una bancada parlamentaria de la Marcha por que si no se propone lograr un espacio importante en el Congreso, sigue quedando en la movilización social, pero por fuera de un escenario donde se construyen y se definen políticas.

Lo que vimos en Bogotá, el pasado lunes, es esa Colombia rural profunda que ha sufrido marginamiento por parte de un modelo de desarrollo rural, donde se originó este largo conflicto armado y que hoy levanta su voz contra la locomotora minera, que sin duda es una nueva fuente de conflictos si no se logra una acción por parte de Estado que regule, vigile y garantice que se podrá hacer minería de manera responsable, integrando a las comunidades y respetando al medio ambiente y logrando que la renta minera sea para desarrollar regiones y comunidades; no para desplazarlas y un campo más equitativo y con posibilidades para grandes, medianos y pequeños productores; un acceso a la educación superior de mayor calidad y con mayores coberturas.

Será difícil, sin reformas, por no decir imposible, integrar las aspiraciones legitimas que representa la Marcha Patriótica y de paso abrir posibilidades a un acuerdo con las FARC y el ELN, por que las posibilidades de cerrar el largo conflicto armado siguen ancladas a las reformas y por supuesto a una sensatez de todos los protagonistas de este largo y doloroso conflicto.

La iniciativa de promover constituyentes locales y regionales y pensar en un proceso constituyente nacional tiene muchas potencialidades, pero igualmente muchas incertidumbres, en un escenario de tantas polarizaciones y con opiniones y posturas tan tajantes de poderes importantes que consideran que lanzarse a una aventura constitucional no es procedente, como lo han manifestado quienes lideraron el proceso Constituyente del 91 o debe ser con un temario cerrado para evitar que lo avanzado se eche para atrás. De ahí que esta iniciativa de Marcha Patriótica debería consultar con mayor cautela a quienes fueron protagonistas del acuerdo parcial de paz que significó el proceso Constituyente del 91, quizás deberían abrir un proceso de interlocución con Antonio Navarro Wolff y Horacio Serpa, los dos lideres vivos de este proceso, que mantienen plena vigencia en la política colombiana y que siguen actuando en ella con autoridad y respaldo.

La Marcha Patriótica es clave para un proceso de paz, allí hay identidades políticas e ideológicas con las apuestas de las FARC, son colombianas y colombianos que han optado por la acción política sin armas y deben tener todas las garantías para su acción, ya hemos vivido un largo conflicto para volver al pantano de hacer cuentas alegres que se afincan en insurrecciones futuras, entonces, la apuesta es por una democracia que de garantías a todas las posturas, que cierre el conflicto armado y se amplíe y la Marcha Patriótica es un reto para esta precaria democracia donde ya se eliminó a una UP y se le echó leña a la hoguera de la violencia. La Marcha Patriótica, no es una segunda UP, y rezamos por que así sea, por que allí están los que han sobrevivido a la muerte y al miedo de hacer política con sus convicciones, pero es mucho más y de eso es prueba la participación de miles y miles de jóvenes que se sienten a gusto con esta iniciativa.

Este movimiento puede aspirar a las grandes transformaciones y a sus ideas de lo que debe ser la sociedad colombiana, pero para ello deberá ganar un respaldo mayoritario a los ochenta mil o cien mil personas movilizadas en Bogotá, siendo éste un grupo significativo, pero sigue siendo una minoría en una Colombia de 45 millones de personas, hay que saludar con respeto esta concentración vigorosa y pacifica, pero sin exagerar, falta mucho pelo para la moña como dicen en el Caribe.

Edición N° 00300 – Semana del 27 de Abril al 03 de Mayo de 2012
 
 
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