Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

Si al voto democrático

  Héctor Alonso Moreno
  Colaborador Semanario Virtual Caja de Herramientas
   
 

El derecho a la participación política y a ser considerados sujetos políticos fue un gran triunfo del liberalismo democrático frente al absolutismo monárquico y la burguesía fue, sin duda alguna, la clase de vanguardia de este proceso. Por su parte, las sociedades subalternas o los llamados sectores populares hemos recorrido un gran camino de lucha y sacrificio por hacer nuestro el derecho a la participación, el derecho de ser reconocidos como sujetos políticos y el derecho a tomar parte en las decisiones de la res public.

Deseo recordar que más que el voto como instrumento de legitimación de la democracia; los sectores democráticos y progresistas lo que reivindicamos es el derecho al debate político, derecho que reivindicamos como la posibilidad de participar en la discusión de los grandes temas; en este caso del Departamento del Valle. Reivindicar la lucha parlamentaria, la Tribuna Parlamentaria como un escenario más, a fin de denunciar el viejo régimen inepto y corrupto y también, reivindicar el proyecto político de los candidatos que hoy día expresan en la plaza pública la lucha contra la corrupción y el clientelismo, es lo políticamente correcto.

Sin duda alguna, el voto en blanco es una forma de participación legalmente aceptada, pero a mi manera de ver políticamente equivocada. El voto en blanco es, en últimas, una campaña electoral, en nuestro caso con candidato amorfo; fantasmal, que se expresa a través de escritos y de las voces de importantes intelectuales, académicos y que en el caso de la coyuntura electoral del Valle del Cauca han sumado sus voces, algunos miembros de la izquierda a quienes el Gobierno les negó el legítimo derecho a inscribir su candidato por un número significativo de firmas de ciudadanos. Estos últimos promotores del voto en blanco y de haber conseguido el propósito de su tutela de inscribir candidato, serían hoy, no la expresión del voto en blanco si no la alternativa legítima que según ellos tendríamos los vallecaucanos.

Finalmente, considero que el voto en blanco es políticamente incorrecto por que es contrario a la esencia de la democracia. La democracia es en esencia, la expresión de la posibilidad adversarial y controversial de discutir tesis y programas, tal como lo ha venido haciendo políticamente de manera correcta el candidato del Polo a nombre de los “otros”. Es decir, de aquellos que no tienen ninguna responsabilidad ni histórica ni política ni mucho menos de gestión publica por la crisis no solamente financiera y de gobernabilidad, si no, de la crisis de moralidad pública que hoy padece el departamento.

La democracia requiere de miles de ciudadanas y ciudadanos, proponiendo alternativas, construyendo posibilidades, imaginando y recreando novedosas formas de que los mensajes alternativos del Gobierno lleguen a las urnas el día 1 de julio, se necesitan miles de vallecaucanos que seducidos por el verbo rector de un programa de Gobierno alternativo pueda derrotar ese domingo, la corrupción y el atraso que representan los otros candidatos.

El día electoral se espera que salga mucha gente a conquistar en las calles el voto por la democracia, contra la corrupción y la apatía; mientras muy seguramente los promotores del voto en blanco estarán desde sus casas de campo, desde sus cómodas salas de estrato 5 y 6 con whisky en mano; viendo en la televisión, y oyendo en la radio como los corruptos nuevamente se apoderan del departamento; como el digno voto del candidato alternativo supera los escasos guarismos de los promotores del voto en blanco. Si ello es así, ya se ganó un primer debate.

Edición N° 00308 – Semana del 22 al 28 de Junio de 2012
 
 
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