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En qué anda el conflicto armado: balance de mitad de camino

  Luis Eduardo Celis
  Coordinador de incidencia política – Corporación Arco Iris
   
 

Llegamos a la mitad del período de la administración del presidente Juan Manuel Santos y están a la orden del día, los balances que uno sobre el desenvolvimiento del conflicto armado con las guerrillas y la acción de los grupos post desmovilización de las AUC, es plenamente pertinente.

Juan Manuel Santos asumió la Presidencia con unas guerrillas disminuidas, pero no derrotadas, es más, estaban en un momento de adaptación tras la más amplia, extendida y fuerte iniciativa para reducirlas de manera contundente -las Fuerzas Armadas, saben que aniquilar las guerrillas no es posible- y llevarlas a un armisticio en el que se definan las condiciones de su entrega, pero esta aspiración de las Fuerzas Armadas y del Uribismo por las cifras, los hechos y la realidad del día a día no pasa de ser una aspiración sin asidero en la realidad.

El conflicto armado, nuevamente reconocido, por el presidente Santos es una realidad agobiante que sigue derramando la sangre de la población civil y de los combatientes de todas las orillas que son los mismos: "los hombres jóvenes, pobres y cristianos" como muy bien lo ha expresado el Maestro Francisco Gutiérrez son dos mil integrantes de la Fuerza Pública, los que son afectados al año, de los cuales, cerca de quinientos pierden la vida, cifras más o menos similares, se cuentan en las filas guerrilleras, es la continuidad de una permanente y sistemática acción de fuerza en que guerrillas colombianas y Estado  colombiano siguen trenzados, ya casi por medio siglo.

El país debate si la situación de seguridad se ha deteriorado en estos dos años del Gobierno del presidente Santos, el ex presidente Uribe ha sido contundente en afirmar que "el huevito de la seguridad democrática" ha sido quebrado en estos dos años, que hemos retornado a la mano floja,  que se vuelve hablar de paz, que la guerrilla campea por muchas regiones donde había sido expulsada y vuelve a tener iniciativa para atacar, afectar y colocarse en el primer plano de la vida nacional. Razón tiene el ex presidente Uribe, las guerrillas, de manera diferente, FARC y ELN, han seguido presentes y siguen siendo un factor de perturbación y afectación de muchas dinámicas; de la vida social, económica y política, el ex presidente Uribe tiene razón el señalar que hay deterioro de la percepción de seguridad en lo que no tiene razón es en señalar debilidad y condescendencia del presidente Santos, si de responsabilidades se trata yo estaría más por la formulación que es una responsabilidad compartida entre Santos y Uribe, los dos llevan diez años buscando la rendición de la guerrilla y esta no se ve por ningún lado, por lo menos en el mediano plazo, el cual entendería como una temporalidad entre dos y cinco años.

Se habla de adaptación de las guerrillas, a la amplia y enérgica acción del Estado, trágicamente no toda apegada a la legalidad y el respeto a Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario se ha dicho reiteradamente: tenemos un Ejército del mismo tamaño del Brasil que es un país con seis veces más población y ocho veces mas territorio. La inversión del PIB en mantener la Fuerza Pública, de cerca de medio millón de efectivos se mantiene en 6.5 puntos del PIB si se incluyen los rubros para garantizar los derechos pensiónales, lo cual es un volumen de recursos inmensos que si bien se han podido financiar y mantener en un país con una economía en expansión, colocan un gran interrogante entre la eficacia de esta inversión que hace la sociedad, así no se quiera sumir así, con las diferenciaciones sociales propias de una guerra que se libra por los jóvenes pobres y de la cual se benefician minorías de los poderes tradicionales y del poder consolidado entre mafias y terratenientes, esta es la continuidad de un conflicto armado con pocos ganadores y muchos perdedores.

Las cifras de estos dos años muestran unas FARC que es capaz de hacer 1.500 acciones en promedio que incluyen: ataques a la Fuerza Pública, sabotaje de la infraestructura petrolera y energética, a la movilidad y la malla vial, cifras que no son menores y que por supuesto, no incluyen la afectación a la población civil, frontera que es muchos casos no existe, cifras que no muestran una guerrilla marginal y en desbandada, muy por el contrario, continúan siendo estructuras jerarquizadas, disciplinadas y con capacidad de actuación.

Si se mira la geografía del conflicto armado, sobresale: Cauca, Arauca, Caquetá, Nariño y Putumayo y Chocó, y el conflicto sigue vigente en 20 departamentos y 200 municipios, en lo cual difiero con las cifras del Ministro de la Defensa, que viene presentando la geografía del conflicto circunscrito a 100 municipios lo cual es un tema que es pertinente que se analice y debata en estos meses.

El conflicto armado está circunscrito al viejo conflicto con las guerrillas, las otras violencias con el mundo paramilitar en sus variaciones y mutaciones, es otro tema, que igualmente merece consideraciones en extenso. A dos años del Gobierno Santos, el pulso militar está vigente y se mantiene y todo parece indicar que seguirá marcando la vida nacional como un tema pendiente de ser superado.

Edición N° 00314 – Semana del 3 al 9 de Agosto de 2012
 
 
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