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Desaceleración o llevar a la sensatez el crecimiento económico

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio – Universidad de La Salle
   
 

Hace algún tiempo una entrañable amiga, quien trabaja para uno de los grandes bancos del país, me dijo con bastante convencimiento: “Una muestra de lo bien que está la economía es el crecimiento de las ganancias del Banco”. Esto me pareció un tanto odioso y recordé las palabras de Fabio Echeverri Correa cuando dijo que la economía colombiana era tan particular que mientras su comportamiento era muy bueno al país le iba mal. Después entendí que desde su óptica, ella tenía absoluta razón, cada quien habla del baile como bien le vaya. Y lo excelente que le ha ido al sistema financiero en los últimos años.

Por estos días se le ha venido diciendo al país que la economía está desacelerándose. Esto se ha planteado con alarma y desde los distintos medios, gremios, empresas y gobierno se han prendido las alarmas de estar recibiendo coletazos de la ya prolongada crisis europea. Pero aunque esto puede ser parcialmente cierto, considero que hay que hacer un poco de memoria y análisis.

Hace cerca de dos años el Banco de la República (BR) comenzó a enviar señales de preocupación por el aumento exagerado del endeudamiento de las familias. El crecimiento de la cartera, en especial de consumo y libre inversión, presentaban tasas reales de crecimiento cinco o seis veces por encima de la inflación. Dicho en otras palabras, la economía se recalentaba de cuenta del crédito, el sistema financiero estaba, y aun lo sigue haciendo, financiando el sobre endeudamiento de las familias que aprovechan la oportunidad que se tiene de adquirir vehículos y electrodomésticos importados a precios “de oportunidad” por la revaluación del peso, y, además el siempre impulso a una actividad edificadora que se mantiene al alza. Paradójicamente los signos que los europeos no quisieron ver en los inicios de su crisis, están presentes en nuestra economía pero aun no hemos querido verlos.

El BR comenzó a subir paulatinamente sus tasas de interés, sus tasas de intervención en los mercados financieros. Valga decir que estas son las tasas a las cuales el Banco le presta recursos, le brinda liquidez al sistema financiero y para nada son tasas que van al público. Así las cosas, aunque las ha estado subiendo, excepto en la última reunión, las tasas de intervención siempre han estado por debajo de la tasa de depósitos a término fijo (DTF) que esta si es la tasa a la que los bancos toman dinero del público. ¿Qué significa esto?, sencillo, el BR le brinda liquidez a los bancos y en general al sistema financiero y estos mantienen sus tasas de captación por encima sencillamente porque necesitan recursos para atender sus metas de colocación.

Y es acá donde el tema si es relevante. Las tasas de los créditos en el sistema financiero no han sido bajas, por el contrario, se han venido aumentando y el límite superior que han tenido, es decir la tasa de usura es una muestra del grado de especulación que se ha dado en el sistema.

Colombia tasas de usura


Fuente: Elaboración propia con base en datos tomados el 31 de julio de 2012, de www.superfinanciera.gov.co

En efecto, tal y como se muestra en la gráfica, después de caer las tasas máximas de crédito de consumo en el período 2009-2010, han venido subiendo en el último año y medio, y sin embargo, los créditos se han mantenido al alza. El sistema financiero viene cobrando los créditos a una tasa promedio ponderada del 24.58%, donde los bancos comerciales cobran el 24.78% y han bajado los requisitos de acceso al crédito de manera poco responsable.

Con estas tasas se podrían hacer algunos comentarios o interrogantes:

1. Desde el lado de las familias, los ahorros están terminando como ganancias del Sistema financiero, con un agravante: parece olvidado y en apariencia fue una de los grandes aprendizajes de la crisis de 1998 en Colombia y de la actual en el mundo: ante las crisis el valor de los activos cae y el patrimonio de las familias puede incluso desaparecer.

2. Desde el lado de las empresas, y en especial de las micro, pequeñas y medianas, que son el 99% de los establecimientos del país, aquellas que no tienen ninguna capacidad de negociación ante el sistema financiero, deben recurrir al sistema para financiar su operación o incluso por fuera de este donde las tasas son aún mayores. Antes estos escenarios de tasas ¿cuáles empresas pueden ser rentables? El esfuerzo de los empresarios termina en las utilidades de los bancos y en general del sistema financiero.

3. De otro lado, como se aprecia, las tasas de microcréditos son una vergüenza, resulta que los microempresarios deben de hacer un esfuerzo financiero mayor para obtener financiación a sus emprendimientos, que en la mayoría de los casos son alternativas de autoempleo, de subsistencia para las familias.

Mientras tanto el sistema financiero significa el 20% del crecimiento de la economía, cuando los sectores de mayor agregación de valor y de generación de empleo tienen una participación menor. Tenemos una economía que ha venido soportándose en actividades especulativas y estas cosas tienen un límite y probablemente como lo ha venido advirtiendo el BR, el sobreendeudamiento de las familias ha llegado a un límite, del cual es mejor hacer conciencia. El consumo empieza a bajar y lo hace precisamente en áreas que venían creciendo de manera exagerada; vehículos y electrodomésticos, aunque lo hace de manera más lenta de lo que debería hacerlo.

No obstante se bajan las tasas de intervención, pero no las tasas de crédito, se le da oxigeno al sistema financiero pero se ahoga a las familias y a las empresas. Algo está funcionando mal y esto es la regulación al sistema financiero. Ya va siendo hora que se tomen medidas en el asunto a no ser que se pretenda llevar a la economía a las situaciones de 1998.

Se requieren medidas claras de políticas públicas, de créditos a las empresas, de hacer que los bancos coloquen los recursos de fomento, de intervenir las tasas de interés pero las del crédito, de políticas industriales concretas y de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Crecer un 4% en el 2012 no será tan malo, aunque si es insuficiente, cuando el resto de América Latina lo hace a tasas menores, y ni hablar del mundo desarrollado. Se sigue teniendo un sistema propicio para la acumulación y la desigualdad, y hay susto porque baja el consumo, cuando este se ha hecho con crédito y con tasas de interés altas. Es hora que seamos sensatos y busquemos fuentes de crecimiento distintas a la especulación que se genere valor agregado, empleo y una mayor equidad, pero esto último parece no ser el propósito de las políticas públicas aunque se plantee en los discursos y en los medios de comunicación. El tema del debate, más que el crecimiento coyuntural, debería ser la búsqueda del funcionamiento adecuado de las llamadas locomotoras, de encontrar formas más dignas de producir, consumir y vivir.

Edición N° 00314 – Semana del 3 al 9 de Agosto de 2012
 
 
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