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La traición de Santos

  Gabriel Bustamante
  Asesor Jurídico Político, Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Tiene razón José Obdulio Gaviria, cuando en repetidas oportunidades ha dicho y escrito que Santos es: “un fraude”, “un falso positivo”, “un camuflado en el uribismo”, “un traidor de la causa”. Causa uribista que, para Paloma Valencia, estaba en la obligación de seguir al pie de la letra, porque, al no emular a Uribe, Santos le “hizo trampa a la democracia”, según ésta adelantada catecúmena de Fernando Londoño.

Ahora, esta afrenta democrática y traición a la patria se empezó a fraguar cuando el mismo José Obdulio dejó de ser el asesor presidencial de cabecera, hasta ahí llegó la esperanza de un proyecto de continuidad uribista en la era de Santos, ya que: ¿Quién le dirá al Presidente como fraguar conspiraciones, nacionales o internacionales; montar referendos fraudulentos; falsas desmovilizaciones; espiar a la oposición, las Cortes y los medios; armar confabulaciones con criminales como alias Job; o manipular a los grandes medios para obtener sus favores a punta de aplazar licitaciones? Nadie.

Ya que Santos no mantuvo al sostén ideológico y moral del uribismo, debió por lo menos, para ser un poco consecuente, contratar de asesor principal a un primo de Gonzalo Rodríguez Gacha, o de Carlos Lehder, y convertirlo en el filósofo del régimen, elevarlo al rango de intelectual primado y darle columna en el Tiempo. Pero no, al muy ingrato le dio por dárselas de decente y gobernar escuchando a gente como Germán Chica.

De ahí en adelante, la alevosía al mesías de la mano firme y el corazón grande estaba cantada. Más tardó el Judas de la Seguridad Democrática en posesionarse, que en cambiar la terna para fiscal, que cautelosamente había designado el ex presidente Uribe para guarecer a sus patrióticos alfiles. De esta forma, la judicialización de los prohombres del uribismo empezó a resquebrajar el cascarón de los huevitos que, por ocho largos años empollo Uribe, al punto que, una vez rotos, todo empezó a heder a huevo podrido. Agro Ingreso Seguro, La desmovilización del Frente Cacique La Gaitana, las Chuzadas del DAS, programas banderas de la anterior administración fueron vilipendiados en la Fiscalía y los medios, ratificando lo que certeramente dijo José Obdulio: “El terrorismo a través de mecanismos disímiles, pero muy poderosos tiene a personajes como Luis Carlos Restrepo asilado, tiene a Andrés Felipe Arias en la cárcel en una de las mayores injusticias que se hayan cometido en este país”.

De ahí a que Santos hablará de paz y de la existencia del conflicto armado -palabras malditas e innombrables para el uribismo-, no había sino un paso. Y el sinvergüenza de Santos lo dio, y sin ruborizarse radicó e hizo aprobar la ley de víctimas y de restitución de tierras, atacando sin Piedad y sin Robledo, al bastión rural del uribismo. Terratenientes de dudosa procedencia quedaron a la merced de juicios amañados, donde se les expropiarán sus productivas fincas entregadas por el INCODER, impulsadas con los subsidios de Agro Ingreso Seguro, y consolidadas con la confianza inversionista. Tierras que sin ninguna consideración serán dadas a paupérrimos campesinos, víctimas de un conflicto que, como comprobó Uribe, no existe, y retrocediendo en todo lo logrado hasta ahora con el exitoso modelo Carimagua, del ex ministro Andrés Felipe Arias.

Traición tras traición, Santos ha consolidado un modelo anti-uribista hasta en la familia presidencial misma, por ejemplo: sus hijos no montan zonas francas, ni empresas de artesanías, ni compañías recicladoras. Los hijos de Santos están fuera del país, y el que se quedó se enlistó en el ejército; y su esposa, parece y ejerce como la mujer del Presidente y Primera Dama.

Santos no llama guerrilleros a los sindicalistas, no persigue a las ONG de Derechos Humanos, no chuza a las Cortes, no intimida a la prensa, no busca armar una guerra con Ecuador o Venezuela, no hace capturas masivas, ni judicializa a los estudiantes universitarios, no chuza, no dice groserías por teléfono, no nombra delincuentes en las embajadas y los consulados. Mejor dicho, Santos no es uribista.

Por eso, razones le sobran al uribismo para hacerle oposición a Juan Manuel Santos desde el Nogal y la Picota, y buscar afanosamente un candidato presidencial para el 2014 que como dijo José Obdulio: “Sea humilde y entienda que Uribe es la cabeza y eje del movimiento”.

Edición N° 00317 – Semana del 24 al 30 de Agosto de 2012
 
 
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