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20 notas para la paz

  Álvaro González Uribe
  Abogado, escritor y columnista, Investigador Universidad del Magdalena
- Santa Marta - @alvarogonzalezu
   
 

1- Ingentes esfuerzos para modificar el talante y el estado de ánimo nacional, como base propicia para construir e interpretar procedimientos eficaces y temarios sensatos e incluyentes.

2- Dejar por fuera rencillas, coyunturas políticas, odios, amores, animadversiones y hasta episodios dolorosos e injustos, pues la importancia histórica lo exige.

3- El proceso está más allá de nombres y gobiernos que siempre son coyunturales y pasajeros. Colombia es más grande que sus gobiernos pasados, presentes y futuros.

4- Limpieza, borrón y cuenta nueva: despolitiquerizar, desizquierdizar, desdere-chizar, despresidencializar, desreelecionar, desuribizar, deschavizar, descaguanizar. Así es: toca asepsia total, neutralidad casi extraterrestre, exorcismo de demonios del pasado.

5- Ausencia de vanidades, orgullos, soberbias y protagonismos personales y de grupos.

6- No caer en los espectáculos del pasado, cuando pululaban foros sin sentido a la topa tolondra, invitados extranjeros de todo tipo sin la más mínima relación con nuestra realidad y sin siquiera conocerla. En resumen, olvidar los shows de la paz.

7- Muchos querrán desesperados quedar en la foto de la paz. Clave que el proceso y la paz sean incluyentes, pero calma, estos procesos no pueden ser mercados públicos ni la revista Hola. No a la pasarela de la paz.

8- Ni las víctimas, ni los líderes sociales, ni políticos como tales deben participar del núcleo de las negociaciones. En mayor o menor grado todos los colombianos somos víctimas o líderes de algo, y sería inmanejable una negociación así, además de la dificultad en la escogencia. Una alternativa es abrir espacios paralelos oficiales que reporten al núcleo y un posible plebiscito o consulta popular final.

9- No reaccionar apasionadamente a los ataques de miembros del gobierno anterior ni de otros sectores. Solo contestar los que lo ameriten por su forma y contenido, pero por sobre todo mucho respeto, siempre mucho respeto en todo este camino.

10- El tipo de paz que podamos tener depende de la forma como la busquemos.

11- Neutralizar con inteligencia la polarización actual del país, más de vanidades, orgullos y electoral que de otra cosa. Este proceso de paz no es contra Uribe ni contra nadie como algunos lo están tomando. “En contra” va en contra de cualquier proceso de paz. No cometer la torpeza de cambiar un conflicto por otro.

12- Es preferible tragarse algunos sapos a que nos siga aplastando un dinosaurio.

13- El momento requiere mucha grandeza, inteligencia y humildad, y si los sapos nos los tenemos que tragar desde ya entre quienes no somos guerrilla, pues empecemos.

14- Tanto la guerra como la posible paz se le debe y deberá a todos los presidentes de Colombia, a todos los grupos políticos y a todos los dirigentes. También a todos los colombianos de todas las épocas. Esta paz y su proceso no pueden tener nombres propios, solo ejecutores.

15- Los medios de comunicación también deben asumir un papel trascendental, son importantes para hacer pero también a veces para deshacer. Es clave que en esta ocasión informar no sea el afán, sino más bien callar. Los medios deben entender que hay momentos claves en que es mejor esperar para informar ciertas cosas.

16- ¿Cuáles son las condiciones para la paz? Ya lo han dicho varios: pues sin duda que haya una guerra, ¡y sí que la hay, y bien larga! Las demás no son condiciones, son palos en la rueda o pretextos para no buscarla.

17- Usar reloj pero no cronómetro.

18- En los acuerdos finales no pueden quedar por fuera ni siquiera quienes se oponen al proceso.

19- La paz cuesta mucho, pero sin duda cuesta más la guerra.

20- ¡Ah!, y por último, un consejo señor Presidente: que a la instalación de los diálogos en Oslo no lleven sillas que todos se queden parados para disimular alguna ausencia.

Edición N° 00318 – Semana del 31 de Agosto al 6 de Septiembre de 2012
 
 
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