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Las negociaciones de paz en medio del conflicto

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

Tras el anuncio hecho la semana anterior por parte del presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón, sobre la culminación de la fase exploratoria que el gobierno emprendió con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, dos años atrás y que dejó como resultado concreto una agenda de negociación de cinco puntos que incluye obviamente los temas cruciales de desarrollo rural que fue definida por el presidente como: “dar mayor acceso a la tierra, llevar infraestructura a las regiones más apartadas, hacer que la prosperidad y los servicios del Estado lleguen a todos los habitantes del campo”; garantías para el ejercicio de la oposición política y de la participación ciudadana, es decir “que quienes disientan y protesten lo hagan sin temor, y que se rompa para siempre el lazo entre política y armas”; el fin del conflicto armado, “esto incluye la dejación de las armas y la reintegración de las FARC a la vida civil, junto con todas las medidas del Gobierno para dar garantías al proceso de terminación”; el narcotráfico, “si este proceso contribuye a que se combata con más efectividad este negocio ilícito, eso por sí sólo sería un gran avance” y los derechos de las víctimas, “nadie puede imaginar el fin del conflicto sin atender a quienes han sido  sus víctimas. Satisfacer los derechos de las víctimas es una obligación de todos. Eso significa también emprender un ejercicio de esclarecimiento de la verdad porque no sólo las víctimas, sino todos los colombianos, tenemos derecho a saber qué pasó y quiénes fueron los responsables”. Así explicó el Presidente de la República, los contenidos de la Agenda de negociación. Durante la presente semana se avanzó aún más en el proceso con el nombramiento del equipo negociador por parte del  Gobierno y también la guerrilla anunció dos nombres de sus negociadores.

El Gobierno conformó un primer equipo de negociadores que será coordinado por el ex vicepresidente de la República y exministro del Interior, Humberto de la Calle Lombana quien tuvo una experiencia de negociación en el proceso con el M-19, el EPL y el Quintin Lame. Fueron designados además el general de la Policía Óscar Naranjo, y el general del Ejército Jorge Enrique Mora Rangel, éste último muy representativo de los sectores más duros y críticos sobre los diálogos y las negociaciones con la guerrilla. Ambos generales en retiro se distinguieron por haber propinado certeros golpes a las guerrillas de las FARC. Con su designación, Santos busca involucrar a través de ellos a las Fuerzas Armadas y de Policía lo cual a todas luces es acertado y fue una de las falencias más criticadas en  los diálogos anteriores con los grupos guerrilleros. Conforman el equipo negociador además el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, ANDI, Luis Carlos Villegas, el exconsejero de Paz del gobierno de Uribe, Frank Pearl y finalmente Sergio Jaramillo, ex viceministro de Defensa y nombrado por Santos como nuevo Consejero de Paz. Es un equipo variopinto que integra diversas visiones y experiencias. Un primer escollo que tendrá que afrontar es la construcción de un discurso común para la negociación alrededor del temario ya señalado. En principio Santos, ha privilegiado  la diversidad y la pluralidad. Con ello también busca el Presidente aislar aún más a los críticos de las negociaciones y principalmente a los núcleos que apoyan al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Como ha sido señalado por varios columnistas de prensa se echa de menos un representante de los gremios ligados a la gran propiedad terrateniente. Es probable que más adelante en la medida en que el proceso avance se les invite puntualmente a algunas discusiones.

Al tiempo que el Gobierno anunciaba su equipo negociador la guerrilla hacía lo propio en Cuba al anunciar que Luciano Marín Arango, conocido en la guerrilla como  Iván Márquez, será el jefe del equipo negociador por parte de las FARC. En este caso concreto el mensaje del jefe máximo de las FARC, Timoleón Jiménez, Timochenko, es el de lograr la unidad del grupo insurgente alrededor de la negociación. Márquez representa el sector más reacio a las negociaciones y con su nombramiento Timochenko le apuesta a la unidad del grupo subversivo alrededor de la negociación con el Gobierno. Precisamente un reto para la guerrilla es evitar su fraccionamiento. A lado de Márquez se ha anunciado que estará Seusis Pausivas Hernández conocido como Jesús Santrich dentro de la guerrilla y de él sólo se sabe que era muy próximo a Alfonso Cano. Al mismo tiempo la guerrilla ha pedido que en la mesa esté Simón Trinidad que se encuentra preso y condenado en los Estados Unidos. Este es un primer reto que afronta el Gobierno puesto que para garantizar su participación tendría que solicitar su repatriación a través de las vías diplomáticas frente al gobierno de los Estados Unidos. No parece que la guerrilla haga de la presencia de Simón Trinidad un inamovible para el inicio de las negociaciones. Pero, estos son los escollos iniciales, vendrán los temas más espinosos alrededor del temario mismo.

Como hemos señalado el temario parece realista, acotado y está limitado a temas cruciales tanto para la guerrilla como para el Gobierno. Las negociaciones ya han comenzado y sorpresivamente muestran avances importantes. No es de poca monta que se haya llegado a una agenda común. Ahora viene la instalación formal de la mesa, la designación de los otros negociadores por parte de la guerrilla y la incorporación del Ejército de Liberación Nacional, ELN, en una mesa separada o en un proceso que ojalá sea simultáneo en el tiempo. Los verdaderos escollos se presentarán alrededor de los contenidos del temario. Por lo pronto hay que señalar que con el inicio del proceso de negociaciones el Presidente de la República, se juega todo su capital político en éste proceso como él mismo lo señaló esta semana: su futuro político y su posible reelección se juegan alrededor de lo que pase en el proceso con las FARC.

Un punto que parece polémico es que el Gobierno se niegue a una tregua con cese al fuego y verificación internacional. Esta parece ser una concesión del Presidente de la República a los sectores más reacios al proceso de negociación con la guerrilla, pero a nuestro juicio es un error que ojalá no dé al traste con el proceso. Para que las negociaciones avancen se requiere crear un clima de confianza entre las partes y ése clima de confianza difícilmente se logrará en medio de la confrontación y de la escalada tanto por parte de las Fuerzas Armadas como por parte de las guerrillas. Insistimos en que para ganar confianza entre los contendientes es mejor una negociación con un cese al fuego que tenga realmente una verificación. Esperemos que el Gobierno reconsidere esta posición. Y frente al papel de la sociedad civil pensamos que ella podrá ser incorporada realmente cuando haya avances en la negociación por lo pronto hay que apoyar al Gobierno y a la mesa de negociaciones.

Edición N° 00319 – Semana del 7 al 13 de Septiembre de 2012
 
 
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