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El ELN y las posibilidades de un escenario de negociaciones

  Luis Eduardo Celis
  Asesor Corporación Arco Iris
   
 

En círculos sociales y políticos se preguntan por el ELN y las posibilidades de que se abra una negociación con ella, guerrilla que igualmente ha sido protagonista de este prolongado conflicto y que al igual que las FARC, ha logrado acomodarse a una dura arremetida militar y política.

Nicolás Rodríguez Bautista se ha pronunciado en las últimas semanas, en el sentido de tener interés en un proceso de concertación, lo cual tuvo como respuesta inmediata, un si por parte del presidente Juan Manuel Santos, lo cual hace previsible que se abra un proceso para que las dos partes se encuentren y definan los mecanismos pertinentes para iniciar diálogos y la construcción de un acuerdo que permita al ELN, poner punto final a su alzamiento armado, logrando la construcción de un acuerdo que lo haga posible.

El ELN llego a ser una guerrilla con mayor iniciativa y capacidad que las FARC. Si se miran las cifras entre 1.991 y 1.995 por acciones y presencia territorial, luego debió enfrentar la acción paramilitar, que se dio en coordinación con la fuerza publica entre 1996 y 2002, donde fue duramente debilitada, perdió mandos, presencia territorial y entro en un proceso de “hibernación”, de cual poco a poco a logrado restablecer una iniciativa y mantenerse como una fuerza activa con presencia permanente en 90 municipios y una acción por retornar a territorios perdidos en oriente antioqueño, bajo Cauca y nordeste Antioqueño y zonas del Sur de Bolívar y Magdalena Medio.

Las zonas de mayor presencia del ELN actual, están en: Arauca, Catatumbo, Sur de Bolívar, Choco, Cauca y Nariño, allí fácilmente puede estar el 80% de su fuerza combatiente que se estima en unos 2.500 combatientes y con redes de milicias, logística y un vinculo con procesos sociales y comunitarios con los cuales mantiene diálogos y solidaridades sobre historias compartidas e intereses  territoriales.

Esta semana, el Jefe del Frente Oriental, Pablo, concedió una entrevista a Hollman Morris, Director de Canal Capital, en la que se reafirmo en el interés del ELN en un proceso de negociaciones y dejo en claro que este es un asunto que será liderado por Nicolás Rodríguez Bautista, quien junto al Comando Central del ELN, tienen el mandato para desarrollar conversaciones y una concertación con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, lo cual es muy interesante, viniendo esta afirmación de la estructura con mayor capacidad militar, social y política, del ELN, el Frente Domingo Lain, sobre el cual siempre hay dudas sobre su compromiso en un eventual proceso de concertaciones.

Ahora que se abre de manera clara un escenario de concertación con las FARC, la pregunta por la situación del ELN y el no existir – de manera pública- un proceso similar, deja el interrogante de por que se ha presentado esta situación: si es desinterés del gobierno, estrategia de avanzar en un pacto inicial con las FARC y pensar que el ELN deberá plegarse a esto, -error ya cometido en anteriores gobiernos- o simplemente es un desencuentro de tiempos y posibilidades de construir un proceso compartido, la respuesta hay que buscarla en una intersección entre estrategias, desencuentros e intereses  del gobierno y el ELN, para iniciar un proceso político, hacia la construcción de un acuerdo para transformarse de fuerza política en armas a fuerza política sin armas, en el marco del estado de derecho, con las ampliaciones y reformas que surjan de la dinámica política que se abre con este proceso de concertaciones.

Haciendo cábalas, creo que vamos a observar el inicio de un proceso de conversaciones entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN en los próximos días, no meses, y que esto será una buena noticia para el país, por que nos pondrá de manera plena en un escenario de construcción de acuerdos políticos con las guerrillas que se mantuvieron en el alzamiento armado por medio siglo y que de manera tozuda han colocado temas gruesos no resueltos y que dieron origen al conflicto armado en los años sesenta; un orden rural excluyente y la violencia para eliminar competidores y que venían de atrás como taras a una posibilidad de convivencia y que en un contexto de discursos revolucionarios en el mundo, pactos excluyentes – Frente Nacional- y  poca voluntad por parte del poder hegemónico de reconocer estos temas y emprender reformas, atizaron la confrontación.

El ELN tiene voluntad de lograr un acuerdo político, lo ha dicho de mil maneras así no tenga mayor audiencia en la sociedad Colombiana, saben que su estrategia de poder armado no tiene ninguna viabilidad, eso lo saben hace más de una década, pero son orgullosos de su historia y de las raíces de su levantamiento armado, de ahí que hay que tratarlo con el respeto y cuidado con el que se trata a los adversarios políticos con los cuales se quiere construir algo compartido, en este caso un acuerdo de paz.

El ELN hace falta para la paz y es importante todos los esfuerzos discretos que se vienen adelantando, las voces que han dicho que hace falta un proceso con el ELN y de seguro, de ello tendremos noticas en los próximos días.

Ya el tipo de proceso que se de y su articulación con el que se adelanta con las FARC, amerita otras reflexiones.

Edición N° 00320 – Semana del 14 al 20 de Septiembre de 2012
 
 
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