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La actualización de la normatividad en seguridad social

  Óscar Lara Melo
  Profesor Escuela Superior de Administración Pública, ESAP, Risaralda
   
 

El gran avance político que representa la identificación de problemas cruciales del actual ‘esquema’ de salud, sujeto a las dinámicas del libre mercado del servicio, nos obliga a que las reformas propuestas, en materia de legislación, avancen hacia el diseño de un Sistema universal e integral de Seguridad Social, con capacidad de resolver los problemas de salud del pueblo colombiano.

La concepción de la salud como sistema permite superar las formulaciones esquemáticas de la prestación del servicio desde una perspectiva asistencialista dependiente de los recursos del Estado u operando como un sistema de libre competencia regulado ‘por la mano invisible del mercado’, modalidades superadas en la mayoría de países del mundo, aun en aquellos de economía abierta de libre mercado.

Importantes paradigmas como el de H. L. Blum conciben la exigencia de la Salud como sistema, categorizado por factores determinantes como los del ambiente climático, social, económico, laboral y político. El Modelo de prestación de servicios ajustado a condiciones de promoción, prevención, oportunidad, calidad, calidez y Rehabilitación. De igual forma el factos de Herencia y el de comportamiento, asociado a hábitos saludables y costumbres sanas. La importancia del modelo de Blum se torna ene elemento esencial para la planeación y la gestión de los servicios de salud. De esta forma, la salud fue descrita por la OMS, en su conferencia de Ginebra, como ‘El estado de completo bienestar físico, mental, social y no solamente la ausencia de enfermedad’.

El debate que se acelera en la actual coyuntura de movilización social por la resolución de la Paz ante el conflicto entre el Estado u la insurgencia, exige identificar los factores fundamentales de construcción de un orden de justicia social que reconstruya.

La Nación y dote de carácter hegemónico y de activa presencia territorial al Estado colombiano. Objetivo que solo puede ser alcanzado, retomando la experiencia mundial, a través de un pacto universal por lo social, concebido a través de un Sistema de Seguridad Social, orientado a la resolución de todos los riesgos  y eventualidades que se pueden presentar en la sociedad actual, garantizando así una plena situación de seguridad para cada uno de los miembros de la sociedad.

De esta forma, pensar el problema de la Salud y buscar sus soluciones, mas allá de las modalidades  expuestas en la Ley 100 de 1993, exige retomar el debate emprendido a nivel nacional con las reformas por la desestructuración y desmonte de los sistemas públicos, ISS, Cajanal, Caprecom y demás modelos sectoriales  aniquilados o flexibilizados para dar paso al esquema de salud como mercado. Para tal objetivo, el debate debe garantizar la actualización de la normatividad nacional, ajustando sus bloque de constitucionalidad a la adopción de normas internacionales como lo es el convenio 102 de la OIT, ‘Norma mínima’ de Seguridad Social. Experiencia emprendida por la mayoría de los Países del Mercosur, en un supremo esfuerzo por superar la condición de parias de nuestros Países del Sur, conducida por las reformas Neoliberales y su ajuste al denominado Consenso de Washington.

El convenio 102 de la OIT, 1952, permite concebir cualquier reforma de la Salud, teniendo claramente en cuenta todos los factores que son objeto integral de protección, partiendo de la cruda situación de las condiciones de trabajo caracterizadas por su situación de precariedad, informalidad y subempleo por el que atraviesa el 68 por ciento de los trabajadores que conforman la PEA.

La directrices planteadas para el diseño de sus Sistema nacional de seguridad social en Salud, tal como se establece en el convenio 102 de OIT, parte de la unidad sistémica que deben tener las prestaciones de actividad o de corto plazo, como lo es la salud y enfermedad, accidentes comunes y de trabajo, invalides relacionada con prestaciones económicas de pasividad, maternidad, orfandad o desamparo de menores, prestaciones o cargas familiares, matrimonio, número de hijos, familiares a cargo, y prestaciones en situaciones de desempleo, etc. Así mismo las prestaciones. A este panorama se suma las prestaciones de largo plazo o comúnmente conocidas como sistema pensional.

La adopción de la norma mínima de seguridad social, o convenio 102 de OIT., permite la identificación de un listado de contingencias para ser garantizadas por el sistema de seguridad social a través de mecanismo de amplia efectividad como los aplicados al través del principio de la solidaridad, factor esencial de regímenes de financiación como el de reparto Esta situación le puede permitir al país , avanzar de un sistema de seguridad social, avanzar hacia un sistema de Protección social y de políticas sociales, que vincules en el ámbito de las prestaciones, las de corto plazo, las de largo plazo, con las de vivienda, educación, ocio creador y recreación, perjuicios ocasionados por factores de cambio climático, protección de créditos laborales por insolvencia patronal, alimentación, protección por amparo en casos de disgregación laboral o mono parentalidad, etc.

La concepción como sistema de seguridad social, permite superar los graves desastres ocasionados en los servicios de Salud por la mercantilización, es el caso de la desaparición de la salud pública, de las funciones de promoción y prevención, la desarticulación del recurso humano de salud, el control sobre la política y producción de medicamentos, el desmonte del sistema de investigación en salud, la reducción al mínimo de los controles al accidente de trabajo y enfermedad profesional. De igual manera el control del Estado en las políticas de formación del recurso humano en salud, la existencia de un modelo integral de prestación de servicios, entre otros. A su vez enfrentar las grandes demandas de la población, ligadas a las dinámicas demográficas y epidemiológicas, que no son contempladas por el mercado de manera científica, como no sea a través de las técnicas del marqueting de los servicios.

Dichas demandas están relacionadas con las prioridades sociales y sanitarias de la población, la satisfacción de sus necesidades a través de formas de priorización del gasto ajustadas a variables y condiciones disponibles de infraestructura.

La existencia de un sistema integral de seguridad social, permite resolver los problemas de salud asociadas a los procesos de envejecimiento, morbilidad y mortalidad, identificación de enfermedades crónicas no transmisibles, pandemias ligadas a problemas de prevención como tabaquismo, alcoholismo y drogadicción o aumento de peso. Programas de atención preferencial para población con altas tasas de fecundidad y mortalidad materno infantil, salud infantil, campañas de atención a enfermedades infectas contagiosas, endemias catastróficas y enfermedades de la tercera edad, etc. Situaciones que no deben ser tratadas como paquetes de atención, sino desde la perspectiva de la atención integral en todos  los niveles de complejidad y atención. Situaciones que solo pueden ser cubiertas por mecanismo financieros de solidaridad, impuestos generales o específicos, regulador y controlados por el Estado.

De esta manera, la adopción por la legislación colombiana de la norma mínima en seguridad social, el convenio 102 de OIT, garantizará un instrumento que como hoja de ruta para una política social de pos conflicto conduzca a la construcción de una política pública de protección universal, superando nuestra condición de paria para nuestro país, asociado a los últimos lugares en materia de inequidad y desigualdad social del continente.

Edición N° 00322 – Semana del 28 de Septiembre al 4 de Octubre de 2012
 
 
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