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El debate sobre el modelo de desarrollo

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

El pasado 22 de octubre se reunió en la ciudad de Cali, la tercera plenaria nacional de la iniciativa Pedimos la Palabra en esta ocasión un grupo de ciudadanos/as de la región del Pacífico colombiano tomaron la iniciativa de organizar una reunión cuyo propósito fundamental fue el examen del modelo de desarrollo vigente actualmente en el país. Este debate es clave puesto que una de las características de la política económica del país ha consistido en que el modelo de la apertura económica se ha mantenido sin modificaciones sustantivas desde el Gobierno de César Gaviria (1990-1994), este modelo neoliberal, se ha profundizado en los sucesivos gobiernos y sólo en las campañas políticas los candidatos de la oposición se han referido en términos críticos al mismo, sin que se hayan operado transformaciones significativas, por el contrario ese modelo se ha profundizado con la negociación de innumerables tratados de libre comercio que han profundizado la internacionalización de la economía. El documento base de la discusión fue preparado por José Antonio Ocampo, a la cita concurrieron  setenta personas que han formado parte de esta iniciativa política que por lo pronto avanza en debates para hacerse a una plataforma programática que más adelante le permita irrumpir en la escena política nacional.

Las críticas fundamentales enunciadas y debatidas al modelo en la reunión pueden resumirse en las siguientes: el modelo vigente ha mantenido y/o profundizado la desigualdad y la concentración del ingreso en Colombia. El ingreso promedio del 10% más rico de la población es 23 veces el del 40% más pobre, un guarismo peor que el de Guatemala. Como se sabe Colombia es uno de los tres países con las mayores desigualdades en la distribución del ingreso con una tasa de concentración del 0,57 en el coeficiente de Gini.

El supuesto de que la apertura económica nos garantizaría un desarrollo dinámico no se ha cumplido. El crecimiento entre 1990 y 2012 fue en promedio del 3,7% anual muy inferior al que había logrado la economía colombiana entre 1965-1980 que fue del 5,5% anual. Los defensores del modelo han argumentado que el promedio de crecimiento desde el 2008 en adelante ha sido del 4% pero, como lo señala el documento ello se debe principalmente a los altísimos precios de los productos mineros que corresponden al 70% del valor total de nuestras exportaciones y también al acceso favorable al financiamiento externo.

El documento señala así mismo que el postulado según el cual la internacionalización de la economía a través de la negociación de los tratados de libre comercio que según los sucesivos gobiernos nos permitiría alcanzar tasas de crecimiento elevadas y luego redistribuir, no se ha cumplido. Para expresarlo de manera concreta dice el documento la integración regional debe tener una mayor prioridad que los TLCs con países de fuera de nuestra región. Otro de los problemas que ha afrontado el modelo es la crisis de la industria y de la agricultura que han tenido un desempeño deplorable y esto es muy grave porque son estos sectores precisamente los que generan mayores empleos, dice el documento que para ponerlo en las palabras del presidente Juan Manuel Santos, la locomotora minera ha arrasado con las demás.

Por el lado del desarrollo ambientalmente sostenible no nos va mejor aunque seamos uno de los países con la mayor biodiversidad del planeta somos así mismo uno de los países más frágiles y más expuestos al cambio climático lo que quedó demostrado en la pasada ola invernal en que se afectó una buena parte de la infraestructura del país.

También se critica el modelo asistencialista de la política social. Garantizar los objetivos de equidad no sólo implica desarrollar políticas de asistencia social que compensen los resultados que producen  las fallas del mercado como las consecuencias de vivir en una sociedad altamente desigual. Por ello para superar los niveles de pobreza y exclusión hay que poner en el centro de la política económica el desarrollo social y para ello habrá que impulsar una política de generación de oportunidades educativas; laborales y desarrollar un sistema universal de protección social que iguale lo que el mercado desiguala. Lo propio debe aplicarse también al tema ambiental que debe ser una de las bases de la política económica.

El modelo nos ha conducido a un proceso de desindustrialización por más de tres décadas y más recientemente vivimos un proceso de reprimarización de nuestra estructura exportadora donde han perdido peso en nuestras exportaciones tanto los productos manufacturados como nuestros productos agrícolas. La ausencia de una ambiciosa política de desarrollo productivo y tecnológico nos ha conducido a una enrome brecha tecnológica que hemos acumulado aún si nos comparamos con otros países de la región.

Una política de desarrollo productivo

Se requiere según el documento poner en marcha una estrategia de desarrollo productivo y tecnológico ambiciosa y de largo plazo con el propósito de diversificar el aparato productivo la cual debe incluir cuatro pilares esenciales (1) una política educativa, (2) una política de ciencia y tecnología, (3) una política de innovación y de emprendimiento, (4) estrategias de desarrollo regional articuladas a la nacional, que estarían apoyadas ahora en las regalías.

Repensar el tema del modelo de desarrollo y del crecimiento económico supone también pensar y actuar en el tema de la estructura tributaria del país que debe actuar sobre las exenciones y rebajas a los grandes capitalistas. Se requiere una estructura tributaria redistributiva que grave a los más ricos para redistribuir en derechos sociales para las mayorías excluidas. Obviamente que la negociación con las guerrillas llevará inevitablemente en replantear el gasto militar para destinar una parte significativa del mismo  a la inversión social y productiva.

Seis propuestas de una nueva política económica

La lucha contra la desigualdad y por lograr una sociedad equitativa requiere como ya se señaló poner en el centro de la política económica el desarrollo social por ello el documento propone como alternativa al actual modelo seis propuestas:

1. Política educativa ambiciosa. Hay que lograr avances significativos en la educación de la primera infancia, donde se desarrollen las capacidades cognitivas, afectivas y motoras que contrarresten las desigualdades que se generan en las personas en ésta edad y que efectivamente repercutan a lo largo de la vida. Ello exige un avance sustancial en la calidad de los hogares infantiles y en la educación preescolar que combine educación, salud y alimentación. Hay que aumentar la cobertura de la educación secundaria, técnica y universitaria.

2. Más y mejores empleos. Ello supone el estimulo a la generación de trabajo decente como lo señala la Organización Internacional del Trabajo, OIT, para lo cual se debe desarrollar un profundo proceso de reforma agraria que redistribuya la propiedad rural que permita generar empleos rurales y mejora en los ingresos de las familias campesinas al tiempo que la política fiscal debe garantizar condiciones para que se puedan generar políticas que favorezcan la generación de empleo digno en la industria y el comercio. Estas políticas deben ser públicas y deben someterse al debate público.

3. Una nueva política social. Esta política debe perseguir el objetivo de garantizar la plena vigencia de los derechos sociales a la salud, a la educación, que deben ser universales que es inherente a su condición de derechos.

4. Un sistema fiscal redistributivo. Debe establecerse un  sistema fiscal que otorgue mayores recursos a la política social y tenga un importante impacto redistributivo.

5. Equidad de Género. Hay que avanzar en la lucha contra la inequidad de género, hay que lograr mejoras en la remuneración para el trabajo de las mujeres a la cual hay que asociar la lucha contra la violencia en contra de las mujeres.  Actuar sobre la economía del cuidado con el objetivo de distribuir más equitativamente las cargas correspondientes entre el Estado, el mercado y las familias.

6. Redistribuir la riqueza. Hay que realizar una reforma agraria y hay que cumplir cabalmente la ley de víctimas y de restitución de tierras. Así mismo hay que poner en marcha una política de apoyo a los pequeños productores con crédito, formación empresarial y fomento asociativo.

Se debe mantener el impuesto al patrimonio ampliándolo y mantener el impuesto a las herencias así mismo se debe implementar una reforma al impuesto predial para establecer impuestos prediales altamente progresivos que les permita a las entidades territoriales contar con recursos para el desarrollo social y productivo y también implementar contribuciones de valorización para mejorar la infraestructura de nuestras ciudades.

Estas son las líneas principales de las discusiones que se desarrollaron en la ciudad de Cali en el marco del tercer encuentro regional de la iniciativa Pedimos la Palabra. Esperamos que los organizadores en breve tiempo pongan a disposición el documento de José Antonio Ocampo1 enriquecido con el debate que se realizó con la participación de más de dos centenares de líderes y lideresas de los departamentos de Putumayo, Nariño, Cauca, Chocó y Valle del Cauca que se hicieron presentes en la sesión de la tarde del 22 de octubre.

Edición N° 00327 – Semana 2 al 8 de Noviembre de 2012

1 Ocampo, José Antonio. Un Modelo Económico, Social y Ambiental Incluyente. Cali - Octubre 22 de 2012.

 
 
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