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Seguiremos con Interbolsa a cuenta gotas

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio – Universidad de La Salle
   
 

Ha sido usual en este país, lo que parece ser una paradoja, que en medio de nuestras violencias, los lenguajes e incluso las acciones en política son de buen comportamiento. Es decir, poco fuertes son las palabras pero hemos anulado al otro. Nada distinto ocurre con las finanzas y en general con la economía, son temas para especialistas y entre estos se ha guardado un respeto reverencial unos y otros, es decir, el debate es escaso y la oportunidad de confrontar posiciones ha sucumbido en los vericuetos de las ideas dominantes.

Esta actitud, que nos ha conducido a que naturalicemos el neoliberalismo, es decir, que creamos en el libre mercado, en la desregulación como condiciones que son, y no otras (recuérdese que la señora Margaret Thatcher dijo que frente al capitalismo no había otra alternativa), ha permitido que las empresas, en especial las grandes y en ellas las Transnacionales, consoliden sus estructuras productivas aun por encima de los Estados y de las propias naciones.

La crisis del año 2008 de lejos la más fuerte que ha tenido el sistema capitalista, se generó por las innovaciones del sistema financiero, inventos que reflejan a toda costa la inmoralidad de un sistema que ha sido capaz de jugar a la bolsa, con mentiras, procurando engañar a los ahorradores y haciendo de los negocios el traspasa de las fronteras de lo lícito, de lo posible y de la propia ética.

Pero, la crisis no sólo reventó al sistema financiero, también lo hizo con las grandes empresas, los enormes conglomerados que sucumbieron con la confianza que en este mundo solo los grandes, los competitivos ganaban en el mercado. Lo absurdo de todo esto es que fueron, han sido los Estados, quienes salieron en su defensa y no solo les han inyectado grandes capitales sino que les han procurado retornar victoriosos a los mercados. Mientras tanto los trabajadores han perdido sus empleos, sus ingresos se deterioraron ostensiblemente y el mundo hoy es más pobre que 10 años atrás. Las crisis las pagan los trabajadores.

Esta crisis la vivimos en Colombia en 1998. En momentos donde a la gente se le entregaron créditos a manos rotas, donde las tarjetas de crédito se asignaban sin mayores restricciones, y las cuotas de los créditos eran lo más bajas posibles. Aclaro, esto fue en la década de 1990 no hoy, aunque parece que los aprendizajes se olvidaron y hoy vamos por los mismos cauces, con el crédito creciendo cuatro veces por encima de lo que crece la economía.

Por esto el Banco de la República ha prendido alarmas y aunque el crecimiento del crédito se ha venido moderando, se nota una actitud de irresponsabilidad por parte del sistema financiero. Sólo espero que a alguno o alguna de ustedes, no los hayan llamado en el último mes a ofrecerles una tarjeta de crédito o a decirles que tienen un crédito preautorizado.

No tranquilos con esto, Interbolsa, la empresa de bolsa de mayor prestigio en el país será liquidada, todo por ponerse a especular con acciones de Fabricato, a realizar figuras financieras para subir el precio en el mercado, a realizar transacciones con el fin de aumentar su bursatilidad, en última a decir mentiras. Que horror, los chistes de la calle ya  pregonan que es la pirámide de los ricos.

Pero, la realidad es que no se trata de bromas. Apenas se está destapando esto que no se sabe hasta donde llegará, todo porque acá, como se dijo, nos contamos las cosas de a poquitos para que no nos duela, o para que no nos enteremos. Primero se intervino, y cuando se dieron cuenta que adentro era un desastre se tomó la decisión de liquidar, ¿y por qué no se habían enterado los organismos de control? Los de la Junta, por donde han pasado prestigiosos personajes de la vida nacional salieron a decir que no era con ellos, e incluso los accionistas no asistieron a la asamblea. Ya hay amenazas de responsabilidades no solo fiscales sino penales y más de uno está pasando de agache.

¿Qué pasará con Fabricato? No nos han dicho que efectos tiene esto sobre la compañía y como se va a hacer para no dar al traste con su mercado accionario. Son tres negocios importantes los que tiene: generación de energía, inmobiliario y textiles, es decir se apuesta sobre sus activos. La crisis de Furatena y las textileras paisas en 1982 tuvo tintes similares a estos. Se nos olvida la historia… a ratos.

Pero, hay más interrogantes: ¿Quiénes tenían recursos allí en Interbolsas? ¿Quién está detrás de esto y de fondos como el Premium Curazao? ¿Por qué la DIAN no había actuado y ahora, por arte de magia, todo se empieza a descubrir? ¿Cómo se estructura esto bajo la tutela de los más prestigiosos economistas del país, cabezas de ministerios y entidades de alto renombre? ¿Si esto pasó con la empresa de mayor solidez dónde están los informes de las demás? ¿Por qué los bancos le hacían Repos a Interbolsa? ¿También especulaban o fueron engañados con estados financieros maquillados?

Que vergüenza todo esto. Sólo recuerdo que con DMG donde también se tardó en empezar a actuar, pero llegado el momento se obró con prontitud y con todo el peso de la ley. Sería de esperar lo mismo. Pero hay mucho susto, demasiada prudencia en un tema que amerita exactamente todo lo contrario. Ley e institucionalidad son las formas de mantener la confianza sobre el sistema financiero.

El país necesita urgentemente toda la verdad y acciones concretas. De no ser así la desconfianza se apoderará del sistema financiero carcomiéndolo por dentro. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Lo mismo que pasó con las pirámides, no importó que tan fuertes eran; sino que lo digan los pueblos del Cauca y de Nariño que aun padecen las consecuencias del dinero fácil, de las mentiras y los engaños. Sino que lo digan los países industrializados que aun sufren la laxitud con el sistema financiero… y todo empezó con Lehman Brothers.

Edición N° 00330 – Semana 23 al 29 de Noviembre de 2012
 
 
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