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La participación social y ciudadana
en la construcción de un acuerdo de paz

  Luis Eduardo Celis
  Asesor – Corporación Nuevo Arco Iris
   
 

Con un proceso de diálogos y negociaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC – y esperemos que se abra un escenario similar con el ELN en las próximas semanas- ha surgido la pregunta por las formas, modalidades y alcances qué debe asumir la participación de terceros; bien sean organizaciones, instituciones o personas, en una dinámica de tanta complejidad y susceptibilidad en la que se está jugando la posibilidad de dar cierre, mediante un pacto político, a un conflicto armado de medio siglo.

Para el caso colombiano, estamos haciendo referencia a reiterados intentos entre guerrillas y gobiernos por lograr un acuerdo, en esa perspectiva el tema de la participación de terceros tiene igualmente sus antecedentes los cuales dejan referentes importantes a ser considerados en el actual proceso.

Lo primero que habría que considerar es la diferencia de criterios y expectativas entre los dos actores directamente implicados en el conflicto; los gobiernos, en general, han sido de la consideración de que entre menos manos estén metidas muchísimo mejor, la excepción puede ser el presidente Betancur que conformó unos espacios multitudinarios con representación social, política y de instituciones, tratando de darle legitimidad al proceso; es la época de las múltiples y reiteradas reuniones con el secretariado de las FARC, en los años 84 y 85, de alguna forma este tipo de intercambios se repitieron en el Caguan con la realización de reuniones temáticas siendo quizás la más destacada, la que se ocupó de los temas de drogas y narcotráfico y el intercambio con los candidatos presidenciales en 2001, en tanto que las guerrillas, de manera igualmente diferenciada entre FARC y ELN, han sido de la consideración y el interés que se dé una participación social y política en el proceso de diálogos y de construcción de los acuerdos.

En un proceso político tan sensible, como el que trata de transformar fuerzas políticas en armas en fuerzas civiles, como es el caso que ha vivido la sociedad colombiana en los últimos treinta años con logros importantes en lo que algunos denominan la paz de los años 90 – que hace referencia a los acuerdos logrados con el M-19, el EPL, el PRT, el Quintin Lame y la CRS- y que ahora nuevamente se vive, luego de la constatación de que la derrota de las FARC y el ELN no está a la vuelta de la esquina y por consideraciones de tipo económico, social y político, ha hecho que el péndulo regrese del énfasis de la confrontación a la alternativa del pacto, la pregunta por las posibilidades de participación de terceros está en el centro del debate y de los puntos tensos por resolver.

Las FARC han venido insistiendo en su interés en que en el actual proceso, las voces y propuestas de una pluralidad de actores sociales, gremiales y políticos, puedan hacerse presentes y concurrir, de hecho esta consideración hace parte del acuerdo firmado a finales de agosto con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos que dice: “Para garantizar la más amplia participación posible se establecerá un mecanismo de recepción de propuestas sobre los puntos de la agenda de ciudadanos y organizaciones por medios físicos o electrónicos. De común acuerdo y en un tiempo determinado, la Mesa podrá hacer consultas directas y recibir propuestas sobre dichos puntos o delegaren un tercero la organización de espacios de participación”.

Transcurridas pocas semanas del inicio de la fase II, la de avanzar en los diálogos y búsqueda de acuerdos sobre la agenda, el tema de participación social y ciudadana tiene desarrollos interesantes: las comisiones de paz de Senado y Cámara, tomaron la iniciativa de realizar unas mesas regionales para recepcionar propuestas en los tres primeros puntos de la agenda acordada: desarrollo rural, participación política, drogas y narcotráfico, de esta iniciativa trabajada en ocho regiones, se logró la concurrencia de 2.290 personas, en representación de 1.323 organizaciones y se construyeron 87 relatorías que van a ser entregadas al Gobierno y a las FARC en estos días, sin duda allí hay una riqueza de propuestas que recogen valoraciones y experiencias de organizaciones y personas que han sufrido el conflicto y tienen la motivación para formular propuestas, igualmente han pasado por la Habana un número de académicos que han presentado a la mesa Gobierno – FARC, sus valoraciones y propuestas sobre el tema rural y territorial, desde el viernes 7 de diciembre funciona la pagina: https://www.mesadeconversaciones.com.co/, que en pocas horas ya había recibido más de tres mil propuestas y que las partes deberán estudiar y valorar, y para finalizar el recuento de buenas iniciativas en el tema de participación está el Foro denominado Política de Desarrollo Agrario Integral (Enfoque Territorial) que se realizará en Bogotá los días 17, 18 y 19 de diciembre próximo.

La participación social es clave en un proceso que trata asuntos del conjunto de la sociedad que la implica e interpela desde su pluralidad, sería poco democrático que Gobierno y FARC trabajaran en este proceso sin abrir los mecanismos para la recepción y análisis de propuestas, en eso se está y por este camino se debe continuar, otra cosa es la construcción de los acuerdos lo cual debe ser tarea de los dos actores, pero igualmente deberán pensar en los mecanismos para refrendarlos social y políticamente, lo cual está por verse según el alcance y naturaleza de los acuerdos construidos estos deberán ir al Congreso de la República a una eventual Asamblea Nacional Constituyente con agenda cerrada o a un mecanismo de referéndum y esto y también está por verse y por supuesto que será motivo de controversia y decisiones políticas que implican a otros actores, más allá de una exclusividad Gobierno, guerrillas.

Una participación social, ciudadana, gremial, institucional, política, es lo mejor para un proceso con legitimidad, respaldo y posibilidades de ser gestionado en los próximos años por lo cual hay que seguir por la senda ya abierta en las últimas semanas de lograr puentes entre la amplia diversidad y pluralidad que existe en la sociedad colombiana con una mesa que aunque lejana, tiene todas las posibilidades de generar los puentes y mecanismos para escuchar, dialogar y valorar las propuestas para un acuerdo que es de interés de las mayorías nacionales.

Edición N° 00333 – Semana del 14 al 20 de Diciembre de 2012
 
 
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