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Medellín: retos en materia de seguridad ciudadana para el 2013

  Max Yuri Gil Ramírez
  Director Corporación Región
   
 

El fin del año 2012 sorprendió a las autoridades y a la opinión pública con la masacre de la Finca La Piscina, en el Municipio de Envigado al sur del Valle de Aburrá, en la cual fueron asesinadas 9 personas como consecuencia de disputas internas al interior de la Oficina del Narcotráfico de Envigado. Este hecho demuestra el proceso de reorganización violenta que se está presentando en esta estructura criminal luego de la captura de su último cabecilla, Erikson Vargas Cardona, alias Sebastián, el pasado mes de agosto.

Este proceso de reorganización criminal sucede justo en momentos en que se ha hecho visible el desafío por parte del grupo ¨Los Urabeños¨, el cual ha incrementado su accionar para disputar sectores de la ciudad que habían estado bajo control de la Oficina en los últimos años.

Paradójicamente, estos procesos de recomposición del mundo criminal que se están desarrollando en Medellín, a diferencia de otros periodos anteriores que han significado notables incrementos de los homicidios, coinciden con descensos en las tasas de homicidios en la ciudad. Durante el año 2012 se presentaron en la ciudad 1175 homicidios, lo cual significa una tasa de 52.5 homicidios por cada cien mil habitantes. Esta tasa sigue siendo muy alta comparada con la media nacional que es de 37.7, pero hay que destacar que es el tercer año consecutivo de reducción de los homicidios en la ciudad luego del incremento del periodo 2008-2009.

La pregunta que surge es, ¿por qué si hay un proceso de reorganización criminal en la ciudad, y en el pasado situaciones similares han significado un incremento de los homicidios, hoy se produce el fenómeno contrario?

Además de la acción institucional de lucha contra las estructuras criminales, existen otras situaciones que inciden en este comportamiento:

* Existe una fuerte presión de las autoridades centrada sobre algunas de las organizaciones delictivas que hacen un uso abierto e indiscriminado de la violencia contra sus adversarios y la población en general. Esto ha generado el aprendizaje de la utilidad y conveniencia de la actuación de bajo perfil, y es por esto que se prefieren en general acciones dirigidas a golpear blancos selectivos de las cúpulas criminales. No obstante, esto no implica que en determinados momentos de incremento de las disputas no se haga un uso masivo e intensivo de la violencia para copar territorios del adversario o para intimidar a la población que vive en sectores enemigos, o que como ocurrió en Envigado se haga uso de la masacre como forma de transmisión de mensajes contundentes para posibles cambios en las lealtades. Sin embargo, es claro que un uso ostentoso de la violencia genera presiones a las autoridades para que actúen contra estos grupos delictivos.

En segundo lugar, la confrontación no involucra a la mayor parte de la ciudad. El proceso de reorganización de la Oficina no se ha expresado plenamente y el desafío de Los Urabeños está concentrado en este momento en sectores de las comunas 8, 13, 16 y el Corregimiento de Belén Altavista. Por este motivo la confrontación y los homicidios desde mediados del año pasado y a comienzos del 2013 se han focalizado principalmente en estos sectores de la ciudad, sin involucrar de manera abierta el noroccidente y nororiente de Medellín.

Además, existen algunos mecanismos de violencia que sirven para lograr los objetivos que se persiguen y que no se ven reflejados en las cifras de homicidios como la desaparición forzada, los desmembramientos y enterramientos en fosas clandestinas, el uso del Río Medellín como lugar para arrojar cadáveres que son encontrados por fuera de Medellín o la realización de las acciones criminales en otros municipios del Valle de Aburrá o en otros lugares del departamento o el país.

Este proceso de reorganización criminal seguirá a lo largo del año 2013, y es de esperarse que se presenten procesos de escalamiento y desescalamiento de la confrontación armada en diversos territorios de la ciudad, así como cambios de bando de jefes de las estructuras criminales con las consecuencias que esto genera. Así mismo, pueden ocurrir graves y masivas afectaciones a los derechos de la población, por ejemplo mediante acciones de desplazamiento forzado intraurbano, reclutamiento de menores de edad, intimidación y extorsión, entre otras. No sólo es necesario que los homicidios sigan bajando sino que las autoridades deben estar alertas para mejorar las acciones integrales en contra de las organizaciones criminales y garantizar los derechos humanos a todas las personas que vivimos en la ciudad. Este es uno de los retos centrales para las autoridades en este año 2013.

Edición N° 00336 – Semana del 25 de Enero al 1º de Febrero de 2013
 
 
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