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Los malos augurios

  Amylkar D. Acosta M.
  Miembro de Número de la ACCE
   
 

Como lo afirma la revista Dinero, “detrás de la bonanza colombiana de los últimos años se puede estar gestando uno de los más graves problemas económicos que haya enfrentado el país desde la recesión de 1999”1. Y la verdad sea dicha: el año pasado no terminó bien y este año pinta mal, veamos por qué nos atrevemos a hacer esta afirmación que va a contrapelo del optimismo del Gobierno. Recordemos que el sector industrial ya completó dos años de estancamiento y no da trazas de levantar cabeza, al tiempo que la economía en su conjunto acusa una desaceleración cada vez más acelerada2. El titular de La República no puede ser más elocuente: “32 cifras muestran el mal panorama”3.

En su última reunión la Junta directiva del Banco de la República percibió claramente la marcada tendencia a la baja de la producción industrial, el desaliento del sector exportador, el freno de mano en las inversiones en infraestructura, así como la ralentización del crecimiento del consumo interno. Ello la condujo a recortar nuevamente en 25 puntos básicos la tasa de interés de intervención, fijándola en el 4%. Pero también fue motivo de preocupación del Banco Emisor la incontenible apreciación del peso con respecto al dólar, que prosigue después de una revaluación del 9% el año anterior, al perder $175. Para tratar de contrarrestarla dispuso aumentar en un 50% sus compras diarias de divisa americana, de tal manera que entre enero y mayo de este año comprará diariamente no menos de US $30 millones hasta acumular al menos US $ 3.000 millones adicionales en sus reservas internacionales.

Lo que faltaba

La economía venía en auge aupada por el boom minero-energético de la última década, el cual a su vez respondía al crecimiento acelerado de las economías emergentes, encabezadas por el grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Pero, después de la Gran crisis desatada en 2008, en la cual EEUU y la Unión Europea (UE) llevaron la peor parte, la lenta recuperación de la economía estadounidense y la recesión en que está sumida la UE terminaron por resentir las economías del grupo BRIC. La economía china que venía creciendo a un ritmo del 10% el año pasado sólo creció el 7.5%, la de la India que venía creciendo al 9% se tuvo que conformar con el 5.2%, la de Rusia creció un modesto 3.6% y, finalmente, la de Brasil creció un anémico 1% (¡!). Y, como es apenas lógico a menor tasa de crecimiento de tales economías le sigue una menor demanda por materias primas y recordemos que de la China y la India se decía que eran las dos “aspiradoras” de materias primas. A guisa de ejemplo, por cada punto que deja de crecer la economía china le significa dejar de comprarles a los países que las producen US $10.200 millones en materias primas. ¡Esto es una barbaridad!

Y claro, al reducirse la demanda por productos básicos, como son las materias primas, estas, además de perder mercado al reducirse los volúmenes transados, ven reducir sus precios internacionales. Es lo que ha ocurrido con el carbón, por ejemplo, que después de haber alcanzado un precio de US $110 la tonelada en enero de 2012 terminó el año por debajo de los US $60 o el dramático caso del café, afectado por partida doble, pues al tiempo que se cotizaba en marzo de 2011 en US $3 la libra y el dólar se cotizaba a $1.889, hoy se cotiza a US $1.4 dólares y el dólar se transa a $1.795 (¡!).

Pero, volviendo al sector minero – energético, que era el que venía jalonando la economía nacional, nos tropezamos ahora con una realidad bien diferente, debido a que el boom se encuentra en su cuarto menguante. Las exportaciones mineras que llegaron a representar el 25% entre enero y noviembre de 2011, ahora bajó su peso específico al 23.4% de las exportaciones totales, con un registro de US $12.815 millones para ese mismo período pero en el 2012. Mientras las exportaciones totales crecieron 6.9 para dicho período, las exportaciones del sector minero sólo crecieron un magro 2.55%, cuando antes era al revés, crecían las exportaciones mineras de forma más que proporcional con respecto a las exportaciones totales.

La debacle de la industria

Pero, lo más grave del asunto es que debido a este auge inusitado del sector minero – energético de los últimos años llevó de la mano a la economía colombiana a un franco proceso de reprimarización que le ha hecho mucho daño al sector manufacturero, el que pierde cada vez más participación en el PIB y de contera crece cada vez menos. Tanto la industria como el sector agropecuario del país han sido las víctimas de la enfermedad holandesa, que para el Gobierno sigue siendo todavía dizque una amenaza. Ello, de paso, impide reducir la tasa de desempleo y subempleo, dado que el sector manufacturero, a diferencia del sector minero – energético, es por excelencia intensivo en mano de obra. Las cifras hablan por sí solas: “el déficit comercial del sector industrial – exportaciones menos importaciones – ascendió a US $27.471 millones a noviembre de 2012, el más elevado de la historia económica colombiana4.

Ahora, que nuestra dependencia con respecto del sector minero – energético es mayor y el mismo pierde dinamismo, al tiempo que se desploman sus exportaciones, la preocupación es mayor porque empieza a convertirse en un lastre para el crecimiento de la economía en su conjunto. Y no es para menos, dado que “sin contar la bonanza petrolera, el hueco en la cuenta corriente nacional es cercano a 10% del PIB (unos US $27.000 millones, es decir $50 billones). En 2012, este mismo balance sólo lo tenían países no petroleros como Serbia, Albania, Armenia, Sierra Leona o Georgia5.

Las exportaciones en general, que no bajaban desde octubre de 2009, vienen de capa caída: en junio cayeron 1.9%, en julio 4%, en agosto 7.6%, pero definitivamente la mayor caída de las exportaciones se produjo en noviembre del año pasado con el 8.2%. Para el período enero – noviembre de 2012 las exportaciones crecieron el 6.3%, que contrasta con el 43% del 2011 completo. El impacto, desde luego, ha sido mayor en el renglón exportador de las manufacturas, “el balance externo de las manufacturas colombianas es dramático: la diferencia entre exportaciones e importaciones manufactureras supera los US $32.000 millones. Eso quiere decir que, en productos industriales, por cada dólar exportado se importan cuatro6. Es decir, los mayores ingresos que ha recibido el país como producto del boom minero energético, al tiempo que ha contribuido a insuflar la apreciación del peso y con ello a restarle competitividad no sólo a los productos transables sino a aquellos que deben competir con la avalancha de artículos importados con dólar barato.

Bien ha dicho el Presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el cuero y sus manufacturas Luis Gustavo Flórez,  “en la medida que la industria nacional pierda su piso en el mercado local, esto tiene un efecto directo en las exportaciones7. Por ello es bueno señalar que, como lo destaca Portafolio, el principal responsable de la debacle del sector industrial no es propiamente la revaluación, “el derrumbe industrial se origina primordialmente por la disminución de la demanda doméstica por bienes de origen nacional, que en varios sectores es desplazada por productos importados. Este es el caso de las cadenas textil – confecciones, calzado, manufacturas de cuero, siderurgia y autopartes, además de alimentos procesados del sector agroindustrial. La reforma arancelaria estructural de 2010 – 2011, que rebajó unilateralmente y sin concertación el arancel promedio de 12.2% a 8.3% y luego a 6.5% favoreció la caída de la industria. Su costo fiscal supera el billón de pesos anuales, recursos que hubieran podido fomentar la política industrial, en lugar de exponer erróneamente al sector manufacturero a una competencia desleal como la que campea actualmente8. ¡Así somos de majaderos!

www.amylkaracosta.net

Edición N° 00338 – Semana del 8 al 14 de Febrero de 2013

1 Dinero. Febrero, 8 de 2013

2 Amylkar D. Acosta M. El cristo de espaldas. Diciembre, 24 de 2012/ Dicho y hecho. Enero, 5 de 2013

3 La República. Diciembre, 21 de 2012

4 Portafolio. Enero, 29 de 2013

5 Dinero. Febrero, 8 de 2013

6 Ídem

7 El Tiempo. Enero, 15 de 2013

8 Portafolio. Enero, 29 de 2013

 
 
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