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Santos: No es un problema de comunicación
es un problema de Políticas

  Pedro Santana Rodríguez
  Presidente Corporación Viva la Ciudadanía
   
 

La imagen favorable del presidente de la República ha vuelto a caer. Tan sólo el 47,30% tiene una imagen favorable del Presidente. Además el 51,9% de los encuestados considera que el país va por mal camino. Ahora además el 43,77% de los encuestados consideran que Santos  no lo está haciendo bien. Y lo que es peor para el presidente en tránsito de reelección el 60,48% de los encuestados no están de acuerdo con que el presidente Santos busque su reelección.

En la Casa de Nariño están buscando la fiebre en las sábanas. Creen ilusamente que el problema es que el  Presidente y su equipo de gobierno no saben comunicar sus acciones y sus ejecutorias. El problema como lo hemos indicado en estas mismas páginas es un problema de políticas. La opinión pública no olvida el contubernio entre el Gobierno, el Congreso y las altas Cortes de Justicia para aprobar una espuria reforma a la justicia que tenía como propósito beneficiar a los altos funcionarios del Estado que querían blindarse en contra de las investigaciones judiciales y que buscaron la reforma de 32 artículos de la Constitución para  beneficiar sus intereses. Los magistrados de la Corte Suprema y del Consejo de Estado para prolongarse el mandato por cuatro años más, los parapolíticos para volver a las elecciones, los congresistas en ejercicio para obtener gabelas en su juzgamiento. La tinta del fallido acto legislativo aún está fresca. El pueblo, la llamada opinión pública, no olvida que esta propuesta que casi coronan buscaba una reforma para la impunidad. No han convencido los argumentos que descargaron la culpa solo en hombros del Congreso y de las comisiones de conciliación de dicha reforma.

Pero también es una cuenta de cobro al gobierno por la aprobada reforma tributaria en que a costa de la clase media se incrementaron sus impuestos mientras que se exoneran a los grandes capitalistas que ahora pagan menos impuestos para la salud de los trabajadores de sus nóminas, menos recursos para el Sena y el ICBF, aumento de los impuestos a la clase media con el cuento que hay que rebajar los impuestos a los grandes conglomerados económicos para que se generen nuevos puestos de trabajo. La reforma tributaria golpea los ingresos de la clase media para otorgar beneficios y exenciones a los grandes capitalistas del país que deberían tributar más para redistribuir y mejorar las condiciones sociales de los excluidos. El golpe lo encajaron con el pago de sus primeros salarios del presente año.

Pero también es una cuenta de cobro a la errónea política del gobierno en materia de salud. El 63,7% de los encuestados desaprueba la manera como el gobierno ha venido manejando la crisis de la salud pública. El gobierno olvida muy rápido. Apenas hace dos años eufóricamente comunicaba que con la aprobación de la ley 1438 de 2011 se comenzaba a resolver el problema de la crisis de la salud cuando la verdad es que la crisis se sigue profundizando. No hay resultados serios y contundentes sobre la corrupción en el sistema de salud que el propio Presidente de la República en rueda de prensa señaló que era de 2.3 billones de pesos. Ahora sigue sin un norte claro en esta materia. No se sabe si quiere en realidad la eliminación de la intermediación financiera. Unos días el ministro de la Salud, Alejandro Gaviria, señala que no se mantendrá esta intermediación pero al mismo tiempo y contrariando esas declaraciones le inyecta nuevos recursos a las EPS, que por lo menos en el régimen subsidiado han colapsado. No se sabe que nos traerá la nueva propuesta mientras la atención a los colombianos y colombianas en materia de salud es cada vez peor a pesar de los 42 billones de pesos que ingresan al sistema de salud.

Ahora para cerrar el ciclo en contra de la clase media el ministro del trabajo y la seguridad social, Rafael Pardo, anunció las bases de su propuesta de reforma al sistema pensional en Colombia que lo que busca es desmejorar las pensiones de la clase media para redistribuir los ingresos que se le sustraen en la nueva propuesta para atender a las personas de los estratos menos favorecidos. Como lo señaló lúcidamente Eduardo Sarmiento Palacio “La reforma propuesta por el gobierno consiste en pasar las cotizaciones correspondientes al salario mínimo al ISS, extender un subsidio a los cotizantes de los fondos privados y someter los ingresos por encima del salario mínimo al régimen de capitalización. La mayoría de la población quedaría con pensiones inferiores al 30% del ingreso promedio y traería consigo el empobrecimiento de los grupos medios de mayor edad”.1

La verdad es que este gobierno de la prosperidad social como se autodenomina quiere una redistribución del ingreso de la clase media a los grandes capitalistas como en la reforma tributaria y de la clase media a los sectores más empobrecidos como en su proyecto de pensiones. El problema mayúsculo en materia política es que quienes votan en Colombia son mayoritariamente los sectores de la clase media a quienes les da palo el gobierno de Santos. Esos sectores son los que tienen un mayor nivel de cultura política. Cuando se comenzaron a pagar las primeras pensiones por parte de los fondos privados y estos sectores se dieron cuenta del engaño regresaron al sistema pensional de prima media del ISS como era lógico. Ahora se pretende golpear el sistema público de prima media para beneficiar a los fondos privados. Con estas políticas Santos quiere reelegirse. Los ciudadanos encuestados le han  dicho mayoritariamente que no quieren reelegir sus políticas.

El asunto es simple. El problema es de unas políticas que están golpeando inmisericordemente a la clase media que es como ya dijimos la que vota en Colombia. Se requiere levantar un movimiento ciudadano de estas clases medias que ahora pretenden ser empobrecidas con un proyecto de pensiones que busca salvar a los Fondos privados de pensiones a cambio de minimizar la modalidad de prima media y reduce el subsidio del presupuesto sin proponerse una verdadera política tributaria que redistribuya el ingreso y la renta. Con estas políticas la reelección es una quimera. El mensaje es claro: esas clases medias golpeadas y vilipendiadas por las políticas públicas  exige un cambio en la dirección del Estado y esto es lo que no ha querido o no ha podido entender el gobierno comenzando por el presidente Juan Manuel Santos. El asunto es político. Ahora el asunto es quiénes y qué alternativas políticas se levantan para proteger los intereses de las clases medias. El plato está servido quienes se atreverán a pasar a la mesa, es decir, quienes se atreverán a ofrecer nuevas alternativas políticas. Esta es la cuestión central.

Edición N° 00340 – Semana del 22 al 28 de Febrero de 2013

1 Sarmiento P. Eduardo. El Engaño pensional. El espectador 02/17/2013.

 
 
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