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Italia a la deriva

  Esteban Valenti
  Periodista, escritor, director de UYPRESS y BITÁCORA
   
 

Los resultados de las elecciones son seguramente conocidos, pero es bueno recordarlos. La coalición más votada fue el centro izquierda de Pier Luigi Bersani que ganó en ambas cámaras, pero mientras en diputados lo hizo con una diferencia de apenas el 0.4% sobre Silvio Berlusconi, pero obtuvo la mayoría absoluta con 345 escaños, en el senado que ganó por 1%, eligió 120 senadores, y necesita 158 para ser mayoría y formar un gobierno.

Italia tiene un sistema electoral absurdo que hace tiempo todos proponen cambiar y que es difícil de explicar, pero no es ese el tema que nos ocupa. Berlusconi, acusado de todo lo que se pueda imaginar, inmoralidades en el gobierno, en sus empresas privadas, en su familia, en su vida privada, partió de un 20% de intención de voto y casi le gana a Bersani, llegó al 30%. Beppe Grillo, el cómico genovés obtuvo el 25% de los votos y es el árbitro de toda la situación política. No hay coalición política con mayoría en ambas cámaras sin su participación.

Mario Monti, un supuesto técnico, ex comisario de la Comisión Europea, nombrado hace un año con un fuerte apoyo del Presidente de la República, Giorgio Napolitano "descubrió" que podía ser la revelación de la política italiana y conquistar un importante capital político, se olvidó de sus promesas al presidente y presentó su lista. Es el otro gran fracaso, obtuvo el 10%, una magrisima votación pero que le permitió a Berlusconi impedir las mayorías para que el centro izquierda conquiste pueda gobernar con apoyo parlamentario en ambas cámaras. Es uno de los grandes responsables actuales de la profunda crisis política italiana.

A Monti lo apoyaron nada menos que las jerarquías de la Unión Europea, varios gobernantes europeos y nada menos que la Iglesia Católica italiana. Y no llegó al 10%...

El mayor fracaso político es sin duda del PD de Bersani y el SEL de Nichi Vendola, el gobernador de Puglia. Desmintieron todas las previsiones que le daban el 34% y se precipitaron en el 30%. En comparación con el 2008, las anteriores elecciones, Berlusconi cayó 16% puntos, pero gobernó, fue el responsable del desastre financiero y económico y sobre todo de la hecatombe moral en la que está sumida Italia. Bersani cayó 6% y estuvo en la oposición. El único que creció fue Grillo, que no existía hace tres años y tiene un cuarto del electorado.

Lo otro que creció fue la abstención que pasó del 20% al 25% a pesar de la importancia y de las características tensas e intensas de la campaña electoral. Ambos datos, la votación de Grillo y la abstención son la expresión de una sociedad harta de los políticos tradicionales. Grillo es la traducción organizada y digitalizada a través de las redes sociales y de oceánicas manifestaciones populares del "que se vayan todos", a la italiana.

¿Y Berlusconi? Esa es la gran sorpresa, por quinta vez consecutiva, luego de ayudar a que Italia se precipite en la peor crisis económica y social de la posguerra logra nuevamente una alta votación y logra crecer, crecer a pesar incluso de las encuestas. Es la termómetro de la fiebre de una parte importante de la sociedad italiana por lo tanto de toda Italia.

Confluyen varios fenómenos. Para una parte importante de los italianos, Berlusconi es su modelo, es envidiado, es el avivado que se hizo de la nada y si ellos pudieran vivirían y violarían todas las leyes como él. Siempre existen esos sectores en las sociedades, el problema es cuando asumen estas dimensiones. Un idiota o un inmoral, es un idiota o un inmoral, diez idiotas o inmorales son diez idiotas o inmorales, pero millones de idiotas e inmorales son una fuerza histórica.

Y aquí viene otra parte: los idiotas que se compran a pie juntillas todas las imbecilidades y mentiras que de manera impúdica les vende Berlusconi, en materia de impuestos, las promesas más disparatas e imposibles, pero necesitan creerlas y las creen y lo votan y las anteponen a cualquier otra cosa, incluso a la inmoralidad de "il cavaliere", que de cavaliere no tiene nada.

Y hay un tercer sector de esa parte enferma de la sociedad italiana, está sobre todo en el norte y odia al resto de Italia, se consideran los trabajadores, los esforzados, los que alimentan y pagan por la máquina del Estado, por la odiada Roma, y desprecian al sur y a los del sur. Son los votantes de una Lega Nord que hace algunos años podía posar de moralista, pero que ahora está acusada casi de lo mismo que Berlusconi, con excepción de los escándalos sexuales con menores.

En el sur, en Sicilia, Calabria, Campania (Nápoles), Abruzzo y el sur del Lazio gana Berlusconi, aliado de la Liga Norte que es profundamente xenófoba en relación a los "terrones" del sur y a Roma. Incluso en la región de la Puglia donde gobierna el gran aliado de Bersani, Nicola "Nichi" Vendola, en estas elecciones la derecha le ganó al centro izquierda por más de 6%... El Berlusca es un mago, maléfico, pero un mago.

Lo que hay que reconocerle a Berlusconi es que logra expresar, convocar a los miedos, las ilusiones, las estupideces, las fobias de esos sectores de manera magistral. Es el "duce" de esa parte de Italia, sin él la derecha no lograría expresarse ni convocarse. Son tres de cada diez votantes...

Ahora no todo es mérito del "cavaliere" hay otras culpas. Un centro izquierda que sufrió el impacto del escándalo del banco más antiguo del mundo, el Monte dei Paschi di Siena, gestionado por una ciudad que es gobernada por la izquierda desde hace décadas y que en plena campaña electoral se cubrió de lodo y de acusaciones por el manejo ilegal e inmoral del banco. Eso sin duda debe haberle pegado bajo la línea de flotación a Bersani, entre otras cosas porque el electorado del centro izquierda es muy sensible al tema de la corrupción.

Un candidato como Bersani, correcto, inteligente, filosófico, pero que tiene tan poco carisma y capacidad de comunicación que cuando pasa por las barreras automáticas de los peajes de las autopistas estas no se levantan. Con errores ridículos, como tratar de sobrellevar esa falta de impacto en sus mensajes con ejemplos zoológicos bastante ridículos, como los del jaguar al que había que sacarle las manchas. En un país en circo y arena, esos errores se pagan. Y algunos personajes que uno no entiende que hacen en el centro izquierda, porque todavía no emigraron hacia otras filas.

En medio de una Italia partida por la mitad, donde unos conviven y justifican la inmoralidad y los otros les revuelve las tripas, aparece un cómico que utilizando las redes sociales y el blog más popular de Italia, con una oratoria parecida a un espectáculo teatral, una gigantesca sátira, monta un circo en toda Italia y les avisa en las anteriores elecciones y les da un enorme campanazo a todo el sistema político en esta con el 25% de los votos. Con una única consigna: que los políticos tradicionales se vayan a su casa, están rodeados por la gente. Que se vayan todos, menos él.

¿Cuál es su programa, sus propuestas, sus ideas? Es un misterio, igual se peleó con Monti, algo con Berlusconi y con Bersani.

Pero Italia está así porque Berlusconi gobernó durante muchos años y realizó la más grande y regresiva redistribución de la riqueza desde la existencia del país unificado (1870) y ni el fascismo había logrado ese resultado en los 21 años de régimen, cambió al país culturalmente, consolidando un amplio sector del menefreguismo1, del pancismo, de la inmoralidad instituida, del liguismo racista y todo eso sucedió porque la izquierda y el centro izquierda se replegaron en forma constante en el plano político, programático, ideológico y cultural en toda la línea. Y esto lleva 25 años.

Y la campaña electoral - que seguí atentamente - fue la expresión de ese repliegue, ese retroceso histórico, que va a la saga incluso de la socialdemocracia europea, hasta transformarse en un lengue lengue sin sustancia y sin alma. Eso en el país donde la izquierda tenía la base política, cultural e ideal más sólida de Europa. Ahora no queda casi nada, humo y votos, insuficientes.

Nunca en la campaña electoral hubo claridad en trazar las alternativas verdaderas, los grandes desafíos que afrontan Italia y Europa. Los ajustes económicos y sociales impuestos por la Unión Europea y el FMI y que está fracasando en toda la línea, fueron más criticados por Berlusconi y obviamente por Grillo que por Bersani.

Para completar el cuadro de desbarranque, la ley electoral italiana definida "una porcata" es la más absurda combinación de absurdos y de manipulaciones que se conozcan. Los parlamentarios son elegidos sin ninguna proporcionalidad, a nivel de diputados el que gana por un voto se lleva la mayoría y en el senado los premios de mayoría son a nivel regional. Un corso.

Una ley toda "Made in Italy" del absurdo. Alguien llamó al país: "Absurdistan" Una elección en pleno bajo imperio romano, perdón, italiano.

Ahora se abren todos los precipicios y al fondo, los laberintos. Los mercados ya reaccionaron con su clásica generosidad y miedo, y hundieron la bolsa de Milán e impactaron en el resto de Europa, el riesgo país se disparó a 340 puntos. Y esto recién empieza. El Presidente de la República por estar al final de su mandato no puede disolver las cámaras.

Hay quienes hablan de nuevas elecciones en pocas semanas. ¿Qué puede cambiar? Otros de acuerdos de salvación nacional, sobre todo entre Bersani y Berlusconi, las dos fuerzas mayoritarias. Es decir un suicidio público del centro izquierda con Grillo de testigo y frotándose las manos. Tengamos paciencia, algún invento encontrarán para seguir tirando.

Esto en la patria de tantos grandes que crearon y aportaron a la mejor historia de la humanidad. Contra ciertas degradaciones no hay vacunas ni límites.

Edición N° 00341 – Semana del 1º al 7 de Marzo de 2013

Menefreguismo de: me ne frego: no me importa.

 
 
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