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Es necesario dialogar con el ELN

  Alonso Ojeda Awad
  Ex – Embajador de Colombia, Director Programa de Paz U.P.N.
   
 

En la comunidad universitaria hemos recibido con mucha alegría la decisión, sabia y valiente, del presidente Santos de iniciar diálogos de paz con la insurgencia y en un primer momento con las FARC, en La Habana - Cuba.

Pero, también nos preocupa la tardanza en lo que debe ser la programación de conversaciones en búsqueda de superar el conflicto político y armado con el Ejército de Liberación Nacional E. L. N., quien, según informaciones de prensa ha manifestado y ratificado, a través de su máximo dirigente Nicolás Bautista, el deseo de sentarse a dialogar con delegados del presidente Santos para encontrar caminos que permitan detener la guerra y dar inicio a los procesos sociales que lo puedan convertir en una fuerza política importante.

Si hacemos un poco de historia, encontramos que estas dos organizaciones insurgentes, FARC y ELN, surgieron a la faz pública en el año de 1964. El ELN se inicia con la famosa marcha guerrillera que se organiza en Santander y que sale el 4 de julio de ese año de la casa del campesino Parmenio, quien muere 8 meses mas tarde, en la toma insurreccional de Simacota – Santander, el 7 de enero de 1965, según relatos de esta misma organización.

Por esta misma fecha, los campesinos de las regiones de Marquetalia, El Pato y Guayabero están haciendo los preparativos para resistir la llegada de las Fuerzas Militares que pretenden desalojarlos de sus tierras con la inconsistente acusación de que son “enclaves del comunismo”. Acusación que no resiste ninguna argumentación ya que se trata de sectores campesinos empobrecidos, en requieren una ayuda del Estado.

Es precisamente en estos momentos cuando los sacerdotes Germán Guzmán  Campos y Camilo Torres Restrepo, ambos sociólogos muy importantes en la comunidad universitaria, se dirigen personalmente al Presidente Guillermo León Valencia pidiéndole, por favor, detener lo que ellos llaman la “agresión a Marquetalia” y más bien comprometer el Estado en una acción solidaria y de ayuda generosa a esas olvidadas regiones campesinas. El llamado de los sacerdotes no es tenido en cuenta y se inicia el enfrentamiento armado que esta cumpliendo, en la actualidad, 49 años de existencia.

Es muy importante dar comienzo ahora a las conversaciones con el ELN para que de ser posible, el año entrante 2014, cuando se cumplen los 50 años del nacimiento de la insurgencia representada en estas dos organizaciones, pueda darse el fin de este doloroso periplo de violencia y lucha armada y el inicio de un proceso político nuevo, creativo, alternativo e incluyente.

Estos esfuerzos conducirían,  a estas dos organizaciones, a poner fin a la violencia como mecanismo de organización política, a no usar las armas como lucha política; y al Estado, a dejar de utilizar la fuerza militar para impedir justas y anheladas reclamaciones de los campesinos, en lo referente, al derecho a la tierra, a la educación, a la salud y al trabajo.

Todas y todos los colombianos, estamos esperando que el ELN envíe un mensaje claro y taxativo en relación a su decisión de terminar con la práctica del secuestro como arma política y económica para financiar la guerra. Un gesto de esta naturaleza ayudaría a abrir, más temprano, las puertas de la decisión gubernamental para sentarse a dialogar y construir el sendero que lleve a la firma de los acuerdos que pongan fin a esta dolorosa guerra.

En esta forma se abrirían los espacios para recoger y articular los significativos aportes académicos en beneficio de la construcción de una nueva sociedad, justa e incluyente, hicieron pensadores católicos como lo fueron, monseñor Germán Guzmán Campos, quien se hizo conocer con su primer gran libro: “La violencia en Colombia”, de obligada lectura, y el respetado y recordado sacerdote de la Universidad Nacional de Colombia y fundador de su facultad de sociología, padre Camilo Torres Restrepo.

Edición N° 00347 – Semana del 19 al 25 de Abril de 2013
 
 
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