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Nuevamente triunfa la vida

  Alberto Anaya Arrieta
  Economista y teólogo
   
 

He escrito varias veces sobre mi optimismo, acerca de los resultados respecto a los diálogos en busca de la paz, que se llevan a cabo en La Habana, entre el gobierno colombiano y la insurgencia de las FARC-EP. También, he expresado mi defensa y en cierta manera promuevo en algunos escenarios académicos e intelectuales, la validación y legitimación que viene haciendo la ciudadanía, espontáneamente, para blindar el proceso de diálogo. Pero la marcha por la paz, la democracia y defensa de lo público, del 9 de abril, convocada y liderada por la administración distrital, en cabeza del alcalde mayor Gustavo Petro, rompió toda apuesta y pronóstico en cuanto a movilización, participación y compromiso, acallando las banderas del escepticismo y de los mercaderes de la guerra, (marcharon más de un millón de personas). Se empoderó la ciudadanía de un derecho constitucional: “la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, por lo cual se debe “propender al logro y mantenimiento de la paz”. Con movilizaciones como la del martes 9 de abril, la ciudadanía empieza a sentir más confianza de sí misma, de la solidaridad y seguridad que despierta la colectividad; y esto hace que se construya confianza para impulsar cambios o promover el apoyo a procesos que favorezcan el bienestar físico y espiritual de la sociedad, los cuales sólo se podrán lograr mediante la paz y la justicia social.

En consecuencia, el entusiasmo de las personas, lleno de vida, fiesta y colorido, se tomó a Bogotá todo el día del 9 de abril. La institucionalidad está blindada y protegida por una gran esperanza de vivir en paz, alegría y libertad, así lo expresaron todas las voces y sectores marchantes: campesinos, indígenas, estudiantes, arte, folclor, música, deportistas, trabajadores y empleados. También, lo vienen pronunciando algunos sectores del Estado, como el señor fiscal general de la nación, Eduardo Montealegre Lynett, cuando dice que: "tenemos que entender que no estamos en un proceso de sometimiento sino de negociación y hay que darles alternativas para participar en política".1 El director general de la policía nacional, general José Roberto León Riaño, dijo: “que todos los miembros de su institución están comprometidos con las marchas por la paz que se llevan a cabo en todo el país”;2 y en otro espacio, el general sostuvo: “hoy más que nunca podríamos decir que esa realidad (la paz) está cerca de cumplir el anhelo de todos los colombianos, y la institución está preparándose para asumir esos nuevos retos”.3 Esta jornada cívica mostró que no estamos solos en este proceso de construcción de la paz. Además, si seguimos avanzando y tomándonos todos los espacios para hacernos sentir, la consigna de “somos más, ahora sí la paz”, dejará de ser un estribillo y se convertirá en una realidad.

La marcha por la paz, la democracia y defensa de lo público, mostró el compromiso de hacer a un lado las diferencias ideológicas y conjuntamente construir un nuevo camino, con ideas, abrazos y comportamientos llenos de fortaleza y sinceridad. Fue una jornada cívica, sincera y seria. Y era un hecho que el país necesitaba, para reiterarles a los guerreristas y mercaderes de la muerte, que la violencia ya no nos pertenece, que nunca ha sido nuestra, que fue el egoísmo y la avaricia de unos pocos, que nos metieron en un camino y una vida que no es la nuestra. Aquí no se trata de: ¿quiénes son de derecha o quiénes son de izquierda?...

En contraposición al anhelo y voluntad de paz y de vida, expresada por la ciudadanía, bien cabría preguntarnos: ¿Qué pasará con la instancia del Ministerio Público, de la Procuraduría General de la Nación? El señor procurador general Alejandro Ordóñez Maldonado, ha expresado abiertamente su inconformismo con los diálogos de paz entre el gobierno y la guerrilla, omitiendo la tarea o compromiso constitucional de defensor público. De hecho, ha sido más un censor de las propuestas del gobierno nacional y de la voluntad expresada por la ciudadanía y la Constitución, que un vocero de la causa de los colombianos y colombianas, cuando sus argumentos van en dirección opuesta a la necesidad y al mandato constitucional de “propender al logro y mantenimiento de la paz”. Estas objeciones públicas, a un sentimiento gubernamental y nacional, se apartan de su facultad o legitimidad que le da la Constitución Política, para estar del lado del interés ciudadano y protegerlo. La respuesta es muy sencilla: Debería el señor procurador general, renunciar a su cargo y de esta manera, hacerse a un lado, para que el proceso de paz, que en esta ocasión se ha iniciado con un diálogo  entre las partes en contienda, tenga el final que el Estado y la ciudadanía esperamos.

Sin embargo, a la hora de hablar de los conspiradores y detractores del proceso de paz, debemos referirnos también a aquellas organizaciones y movimientos que apoyados en sus voceros de turno, difunden falsas informaciones, condenando el proceso; por esta razón, en su intervención el día de la marcha, el señor presidente de la República Juan Manuel Santos, alentando a las unidades militares reunidas en el Monumento a los Caídos, les invitó a no darle crédito a las mentiras que provienen de los guerreristas, que dicen que el proceso de paz es impunidad.

El océano blanco, de vida y esperanza, recorriendo las principales avenidas de Bogotá, significa que se está construyendo y fortaleciendo unidad en torno a la salida negociada del conflicto armado, que venimos padeciendo desde hace más de cinco décadas. Significa el despertar de una conciencia, que a una sola voz, clama por el cese definitivo del fuego de las armas. Significa que se derribaron los muros de la estigmatización, la ignominia y las mentiras. Significa un fluir de la conciencia humana que gritaba solidaridad con las víctimas del conflicto armado. Y sin lugar a dudas, significa un espaldarazo a la política de paz del presidente Santos y al rescate por la defensa de lo público, propuesta y liderada en el Plan de Desarrollo Bogotá Humana.

La marcha por la paz, la democracia y defensa de lo público, le ha dado al diálogo de La Habana la muestra más grande de solidaridad, porque nuevamente triunfa la vida.

Edición N° 00347 – Semana del 19 al 25 de Abril de 2013

1 http://www.eltiempo.com/justicia/marco-para-la-paz-fiscal-apoya-beneficios-a-militares_12732623-4 (consultado el miércoles 10 de abril).

2 http://m.rcnradio.com/noticias/mas-de-50-mil-policias-garantizaran-la-seguridad-durante-las-marchas-en-todo-el-pais-59324 (consultado el miércoles 10 de abril).

3 http://voxpopuli.net/policia-nacional-prepara-para-un-nuevo-escenario-de-paz-en-colombia/ (consultado el miércoles 10 de abril).

 
 
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