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Reducción de la desigualdad: muy temprano para cantar victoria

  Mauricio Uribe López
  Profesor del Cider de la Universidad de los Andes
   
 

Hace unos días el Gobierno Nacional señaló que estamos ganando la batalla contra la desigualdad. Seamos claros: la reducción de los indicadores de pobreza y desigualdad es una buena noticia pero hay que ponerla en contexto. El gobierno destaca la mejoría del coeficiente de Gini de distribución del ingreso (que cuando se acerca a cero expresa más igualdad y a uno más desigualdad). En cualquier caso, otros países de América Latina han reducido su coeficiente de Gini de distribución del ingreso, algunos más que Colombia. Según la Cepal1, Bolivia viene reduciendo en forma sostenida la desigualdad. En 1997 su Gini era de 0,595. Entre 2007 y 2009 lo redujo de 0,565 a 0,508. Brasil, que en 1999 tenía un coeficiente de Gini de 0,64, lo redujo a 0,594 en 2008 y a 0,559 en 2011. En México pasó de 0,515 en 2008 a 0,481 en 2010. En Ecuador, el coeficiente de Gini pasó de 0,5 en 2009 a 0,46 en 2011. En Colombia, tomando también las cifras de la Cepal, el Gini de 2011 (0,545) es bastante inferior al de 1994 (0,601) pero superior al coeficiente de 1991 (0,531).

De acuerdo con el Dane, basado en datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares, la incidencia de la pobreza por ingresos pasó de 37,2% en 2010 a 32,7% en 2012 y el coeficiente de Gini se redujo de 0,56 a 0,539 en esos mismos años. La mejoría en reducción de la pobreza (4,5 puntos porcentuales) es importante y hay que reconocerle esto a la política social, sobre todo si se tiene en cuenta que con la metodología anterior, la pobreza se redujo incluso más: 6,4 puntos porcentuales al pasar de 44,2 en 2010 a 37,8 en 2012. La disminución del coeficiente de Gini entre 2010 y 2012 es mucho más modesta (0,021 puntos). Pero no se puede perder de vista que lograr mejoras significativas en ese indicador es bastante más complicado en la medida en que –por estar vinculado a características más estructurales de la economía- tiende a ser un indicador más estable a lo largo del tiempo. De ahí que el caso de Ecuador sea notable.

El Gini es una medida de desigualdad global que no refleja necesariamente una redistribución de los más ricos a los más pobres Se trata de un coeficiente entre dos áreas: el área que hay entre la línea de igualdad perfecta y la curva de Lorenz (o curva que describe la forma en la que se distribuye cada porcentaje acumulado de ingreso por cada porcentaje acumulado de la población)2 y el área total bajo la línea de igualdad perfecta (línea de 45 grados). Esto sólo para no perder de vista que diferentes distribuciones del ingreso pueden tener el mismo coeficiente de Gini y que su disminución puede darse como resultado de una redistribución de los sectores medios hacia los más pobres  y no necesariamente como producto de una redistribución de los más ricos a los más pobres. En otras palabras, es una medida de la distribución global. Se requieren cifras precisas sobre la participación de los percentiles más ricos en el ingreso total. De hecho, es necesario aguzar mucho más la mirada de la distribución y enfocar más de cerca al uno por ciento más rico.

El mejoramiento sostenido de los indicadores de pobreza y desigualdad no parece compatible con el actual modo de crecimiento económico. De acuerdo con las cifras del Dane, en 2012 el crecimiento fue liderado por el sector minero (5,9%) y financiero (5,5%), mientras la industria manufacturera cayó 0,7% y el sector agropecuario creció apenas 2,6%. La clave de la estabilidad social es un estilo de crecimiento que sustente la expansión del empleo decente, lo cual no parece viable en el contexto de un modelo minero extractivo ya que este sector no es intensivo en mano de obra y tiende a generar dinámicas de enfermedad holandesa. El otro tema que está pendiente es el de la tierra, clave de la incrustación de la desigualdad histórica en nuestro modelo de economía política. Resolvamos eso primero y ahí sí, cantemos victoria.

Edición N° 00348 – Semana del 26 de Abril al 02 de Mayo de 2013

2 Es decir, evaluando, por ejemplo por deciles que porcentaje de ingreso le corresponde al primer 10% de los hogares, luego que porcentaje acumulado de ingreso le corresponde al 20% de los hogares, y así sucesivamente hasta llegar al último decil.

 
 
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