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Presidente y Fiscal identificados por la paz

  Alonso Ojeda Awad
  Ex – Embajador de Colombia
   
 

Son refrescantes y esperanzadoras las declaraciones que el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, concedió a los periodistas de El Espectador, Hugo García Segura y Juan David Laverde y que fueron publicadas el domingo 14 de abril de 2013.

Y son muy refrescantes porque la Fiscalía asume la responsabilidad de permitir que los dirigentes de las FARC, que firmen los convenios de paz en la Habana, tienen todo el derecho jurídico y constitucional para desarrollar un amplio movimiento político que les permita llegar al Congreso de la República y, desde allí, trabajen por las reformas sociales con métodos democráticos, no violentos.

Dice el Fiscal “No estamos en un proceso de sometimiento a la justicia, sino de negociación. Eso explica un reconocimiento de que las FARC tiene un estatus político –por la insurgencia- porque están vinculadas a una concepción tradicional del siglo XIX que es el delito político”.

Y son esperanzadoras porque en forma taxativa el Fiscal deja claro que la paz es un derecho fundamental que puede delimitar otros derechos y dice al respecto “Hay una jurisprudencia muy decantada en la Corte que establece que cuando hay una colisión entre el derecho fundamental a la paz y los derechos a la verdad, justicia, y reparación, estos últimos pueden ser limitados en ciertos casos”.

Otro punto vital que toca el Fiscal es el que tiene que ver con la situación jurídica específica de “Timochenco”, “Iván Márquez” y “Catatumbo” como dirigentes máximos de esa organización, quienes no han sido condenados por delitos de lesa humanidad y por tal motivo, y de cara al eventual proceso de paz, podrán participar en los procesos eleccionarios, porque es la única excepción que trae la Constitución colombiana.

Así las cosas, y despejado el camino jurídico y constitucional para que estos dirigentes lleguen al centro de las decisiones democráticas más importantes de la nación, los colombianos podemos abrigar, cada día, más y mejores esperanzas en la superación definitiva de la violencia y de la lucha armada como métodos de participación política.

El desafío vendrá en lo que se conoce como el post – conflicto, donde la sociedad colombiana tiene que practicar una pedagogía de profundo sentido democrático y entender que quienes ayer generaban lucha armada en los campos colombianos, mañana serán los nuevos representantes y senadores quienes, con los demás representantes de los otros partidos políticos, tendrán la desafiante tarea de construir el nuevo proyecto de nación que estará basado en la democracia, justicia, equidad e inclusión para todas y todos los colombianos.

Se hará realidad entonces, que es mejor tener a “Timochenco” y “Gabino” dando discursos en el Senado de la República y no dando bala en los montes colombianos.

Es posible que en esta forma, los largos sueños de paz y de justicia social comiencen a hacerse realidad. Las grandes reformas sociales, aplazadas, como la reforma agraria, la urbana, la militar y la fiscal serán hechos tangibles que permitirán la transformación del Estado colombiano en un verdadero Estado Social de Derecho y de Justicia, con plenos reconocimientos de los Derechos Humanos.

Edición N° 00348 – Semana del 26 de Abril al 02 de Mayo de 2013
 
 
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