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Una diatriba por la imaginación1

  Sandra Campos2
   
 

¡Cuánto le debe la humanidad a la imaginación! Y sin embargo, la perseguimos, la aniquilamos, la ridiculizamos, la espantamos… Dices que nunca lo has hecho. ¿Seguro?

Hablemos por ejemplo, de aquel día en el que tu hijo llegó a casa explicándote que unos hombrecitos diminutos entraron de repente por la ventana de su clase, mientras su profesora explicaba cosas infinitamente aburridas, y como luego, por desgracia, uno de estos diminutos calló por tierra bajo su mesa, haciendo un ruido estrepitoso y al levantar sus ojos, vio venir a su profesora con cara de toxina enfadada, mientras le decía en tono civilizado:

—Niño, eres un distraído, no serás nadie en la vida, te estás pareciendo a ti mismo ¡Uy! que asco, no soporto los originales, quédate quieto, no hables, no rías, en lo posible respira sin hacer ruido y parpadea sólo cada dos segundos, porque si lo haces cada tres ya me mareo. ¡Ay! Por favor pon atención, me sentiré muy orgullosa de que repitas todo lo que yo te estoy diciendo. Varias generaciones repitiendo lo mismo no podemos equivocarnos.

A que probablemente le dijiste a tu hijo: “Si la maestra se enfadó contigo, seguro que algo hiciste para merecerlo, deja de mentir, de decir tantas tonterías y de fantasear... ¿Qué tal si te vas a hacer tus deberes, y después de premio un poco de “tele”, eh? Por cierto, una pregunta: ¿Esto no te recuerda algo de tu niñez?

Bendita imaginación, suerte que te has sabido salvaguardar a través de la historia y sobrevivir a todos aquellos que te han querido borrar, incluidos los que te utilizaron para hacerle daño a la especie humana. Suerte que has estado presente en todos los momentos de nuestra historia en que te han invocado los espíritus libres, inquietos e innovadores, para darle una bocanada de luz en el camino de la humanidad hacia un mejor vivir en este planeta.

Eres la que ha inspirado todo lo que luego se manifiesta en grandes cambios. Eres esa capacidad de soñar, de estructurar las cosas de una manera diferente. Primero imaginamos que la Tierra era redonda, después comprobamos que era así, bueno al final un poquito ovalada, primero imaginamos llegar a la Luna, después lo conseguimos, primero imaginamos…

¿Por qué se le persigue tanto? Porque provoca miedo, al fin y al cabo es una dimensión de innovación, es la fuente donde bebe la creación y por tanto la generación de lo nuevo, es una dimensión de cambio y el cambio nos da miedo. Nos gusta lo establecido porque en apariencia nos da seguridad, saber que pasará tal cosa si hago esta otra, o simplemente saber lo que ya pasa, o lo que ya tengo. Nos gusta esa seguridad aunque sea una seguridad mentirosa que tan sólo nos mitiga el miedo. Pero, ¿Te has dado cuenta de que no nos lo quita? Igual seguimos viviendo con miedo: miedo a morir, a enfermar, a perder el trabajo, a envejecer, a engordar, a estar solos, a no ser aprobados por los demás, a no ser amados, a fracasar… Enseñémosles a nuestros hijos e hijas vivir sin miedo –lo cual no quiere decir que sean temerarios, ni imprudentes–.

¿A dónde nos ha llevado tanto exceso de racionalidad, de positivismo, de ciencia sin espíritu? A una visión desequilibrada e incompleta del mundo y de la vida , generadora de un modelo de convivencia planetaria que ha traído como consecuencia un mundo lleno de pobreza: según la Unesco, más de 4.000 millones de seres humanos viven hoy en el planeta Tierra con uno o dos dólares al día; un planeta castigado por el azote de las guerras: en el 2011 se habían registrado 40 conflictos armados, 15 en África, 12 en Asia , 7 en Medio Oriente y uno en América Latina; De desigualdades económicas y sociales: un 2% de la humanidad es poseedora de más del 50 % de la riqueza del planeta, mientras que cada día cerca de 30.000 personas mueren por hambre o por sus secuelas; un mundo con grandes injusticias, donde se confunde lo diferente con lo marginal, de personas que aunque tienen muchas cosas no son felices, porque la felicidad viene del “ser” y no del “tener”; un mundo que está a punto de abocarse a las guerras por el agua, porque también hemos logrado desestabilizar la única casa que tiene la humanidad: el planeta Tierra.

Hemos construido –por acción o por omisión– este modelo de vida tan estresante que hace que nos muramos de enfermedades por las cuales antes no eran habitual morirse como: cáncer, infartos… a finales del siglo XIX de cada 100 habitantes sólo tres tenían enfermedades crónicas, hoy en día el 90% de los casos que se atienden en los consultorios son por enfermedades crónicas, producto del estrés, la mala alimentación, la falta de ejercicio, los malos hábitos, la contaminación, el no dormir lo necesario, el no tener tiempo para relajarnos... Antes moríamos de otras cosas, es verdad, porque la muerte es parte natural de la vida, pero lo que no es natural es como la estamos viviendo.

Es fundamental “cultivar” la imaginación en nuestros hijos e hijas, porque sin duda es una de las herramientas que les permitirá encontrar respuestas adecuadas y nuevos caminos a los retos que les plantea la época que les toco vivir. ¿Por qué no pruebas aunque sea por un día a dejar que tu hijo te explique su historia e intentas ser uno de sus personajes? Quizás aproveches el momento para reafirmarle tu amor y lo importante que él es para ti? Que tal si un día –aunque sólo sea uno– dejas que tu mente navegue con la del pequeño gondolero, en lugar de estar negando racionalmente todo lo que él te narra y tú cuerdamente no puedes aceptar desde la razón o desde la ciencia? ¿Por qué no te permites volver a soñar ser niño y ríes junto a él? Seguro que adquirirás un lugar privilegiado en su historia, desde donde le podrás enseñar todas las cosas que no logra ni la memorización, ni la repetición, ni la razón. Cosas que tienen que ver con la esencia de la vida, vale decir: ¿el amor, los afectos, la alegría, la intuición, la sensibilidad?

Vivimos en un tiempo histórico que nos demanda caminar en medio de la incertidumbre, a reestructurarnos, reinventarnos, rehacernos para seguir avanzando y, ¿cómo lo vamos a hacer desde la perspectiva del miedo? Es ahora cuando la imaginación y la creatividad, articuladas a la práctica de las virtudes nos pueden ayudar a abrir un territorio que oxigene y dé luz a nuestro camino.

Edición N° 00348 – Semana del 26 de Abril al 02 de Mayo de 2013

1 De la serie “Cuentos para padres y madres antes de que se duerman” de Sandra Campos.

2 Advocada, Politóloga. Màster en projectes de ciutat de la Universitat de Barcelona. Directora de la Associació IMAGO www.imagocatalunya.org i Mare.

 
 
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