Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

Reflexiones alrededor de una constituyente cafetera

  Óscar Arango Gaviria
  Profesor Universidad Tecnológica de Pereira,
Coordinador proyectos de desarrollo regional, Red Alma Mater
   
 

Para empezar, es útil recordar algunas cifras básicas1. El campesinado cafetero está compuesto, esencialmente, por 538 mil productores de menos de 5 hectáreas (96% del total de productores), que producen el 70% del café en 671 mil has que representan el 72% del área total y que están distribuidos en 631 municipios.

La producción cafetera contribuye de manera directa al sustento de no menos de 2.2 millones de personas y, de manera indirecta, este cultivo genera encadenamientos económicos de los cuales viven cerca de 2 millones de personas adicionales.

Además, el café representa, en promedio, el 80% del PIB en no menos de la mitad de los municipios productores.

Adicionalmente, el cultivo del café es, de lejos, el que mayor empleo genera en el sector agropecuario. Uno de cada tres empleos directos está asociado a la producción cafetera.

Es necesario, por lo tanto, reconocer la importancia que para la economía, la sociedad, la política y la institucionalidad colombiana tiene el café.

Coyuntura

Pocas veces en Colombia una coyuntura cafetera ha tenido tantos y tan complejos ingredientes.

De un lado, la profundidad de la crisis que ha traído consigo un progresivo empobrecimiento de las familias cafeteras.

De otro, un paro que, más allá de las reivindicaciones económicas específicas, abrió paso a la posibilidad de producir transformaciones significativas en la política y la institucionalidad cafetera.

Pero también debe citarse la búsqueda de alternativas. Por ejemplo, el 25 de febrero el Presidente anunció la conformación de una Comisión Asesora para la Estrategia Cafetera que culmine tareas en una Constituyente Cafetera

¿Qué es una Constituyente?

El concepto está prestado de la administración pública y permite designar un organismo con gran autonomía y legitimidad política a quien se le encarga la tarea de deliberar y acordar nuevas reglas de juego constitucionales, es decir, estructurales y de fondo para un país. Normalmente las constituyentes tienen agenda abierta, períodos definidos y tamaños razonables. En 1991 los colombianos cambiamos de Constitución con el trabajo que durante seis meses realizaron 72 constituyentes elegidos popularmente, tiempo durante el cual el Congreso de la República estuvo cerrado.

En el sector privado no se reconocen experiencias en las que, guardadas las proporciones, se haya utilizado este mecanismo.

El tema de la convocatoria a una posible ANACC fue mencionado sorpresivamente por el Presidente Santos en los días previos al paro. Aunque no es una función legal suya convocar esta Constituyente, el Presidente no le ha contado al país qué clase de instrumento tiene en mente; con qué alcance, composición y duración; con qué respaldos institucionales y logísticos. Mientras estas claridades se producen, considero que es indispensable iniciar el camino de la deliberación pública organizada para formular diferentes propuestas.

¿Quién entonces debería convocarla? A mi juicio, la propia institucionalidad cafetera, esto es, el propio Congreso Cafetero2.

La Constituyente Cafetera debe convocarse y operar, al menos, con tres compromisos mínimos:

1. Aprobar estrategias para la sostenibilidad y la competitividad de la caficultura en el largo plazo;

2. Refundar y fortalecer la Federación, y

3. Generar espacios de activa participación institucional para que otros actores de la cadena se sientan efectivamente representados en el esfuerzo colectivo.

Agenda de la ANACC

Los medios de comunicación3 han informado que se estudiarán doce temas: mercado mundial del café; perspectivas de los cafés diferenciados; productividad, rentabilidad y costos de producción; otros  cafés (robustas) en nuevas regiones; educación y formalización de mano de obra atendiendo los tratados de libre comercio; innovación en café (evaluación externa de Cenicafé); nivel de volatilidad en la tasa de cambio; estabilización de precios y finanzas del Fondo Nacional del Café; caracterización de hogar cafetero; gestión del riesgo (seguros modernos al caficultor); instituciones cafeteras.

A mi juicio, si bien esta agenda incluye temas esenciales, quedan por fuera otros asuntos que son igualmente vitales para el futuro de la economía cafetera:

Quizás el más importante de ellos hace relación a la cadena productiva del café, pues ya existen las condiciones mínimas necesarias para institucionalizar la cadena del café con todos sus eslabones. El tema no puede agotarse en el eslabón de la producción.

En esta dirección, el debate institucional debe responder a la pregunta de si ¿además de la Federación (de productores) deberíamos avanzar hacia una Confederación cafetera que sea el espacio institucional, representativo, de todos los actores de la cadena?

Tampoco parece razonable el trabajo de una Constituyente Cafetero que no se ocupe de revisar a fondo los estatutos de la FNCC.

De otra parte, parece llegado el momento de iniciar una reflexión que permita trazar el camino institucional que permita el fortalecimiento de la asociatividad emergente alrededor de los cafés especiales.

Algo similar debe suceder con el cooperativismo cafetero. ¿Qué lecciones dejan y qué impactos sociales han tenido las 36 cooperativas cafeteras y sus casi 500 puntos de compra? ¿Qué evaluación se hace de su relación institucional con Almacafé? ¿Cómo fortalecer estas organizaciones?

Desde el punto de vista de las políticas sociales, esta Constituyente no puede pasar por alto la definición de políticas que garanticen la atención a las pensiones de vejez de los cafeteros; la formalización laboral progresiva de los jornaleros y el relevo generacional.

El tema de la minería en zona cafetera, que hace parte de los puntos de la agenda de negociación del paro, dada su complejidad es muy probable que no se pueda concertar en el corto plazo y deba remitirse a un escenario como el de la Constituyente Cafetera.

Para atender las dinámicas de tratados de libre comercio relacionadas con la propiedad intelectual (marcas, registros, patentes) ¿qué modificaciones son necesarias en la institucionalidad cafetera?

Al parecer los temas de la parafiscalidad, la contribución cafetera y la existencia misma del FONC no están en discusión.

Preguntas sin resolver

¿Se trata de una Constituyente sólo de productores?

Para la Constituyente Cafetera, será necesario diseñar y acordar la conformación de un instrumento suficientemente representativo. Esto es, un escenario donde, buscando garantizar la sostenibilidad de la caficultura en el largo plazo, se tramiten los intereses de los dirigentes que emergieron desde el paro y generaron su propio espacio de representación, sin que ello implique cerrar las vías de la participación a la dirigencia nacional de la Federación. En ese instrumento deben tener cabida voceros de los trilladores, de los torrefactores y de los comercializadores nacionales. Por su importancia estratégica debe garantizarse la representación tanto de las Asociaciones de Productores de cafés especiales, como del cooperativismo cafetero.

La Constituyente Cafetera aún no tiene una ruta de convocatoria: ¿quién convocará? ¿A cuántas personas? ¿Qué mecanismo de selección se aplicará?

Buscando evitar que el gobierno termine cooptando el proceso, por una parte, o que esta iniciativa se asuma como una mera extensión de la dirigencia  del paro, por la otra, será necesario que esta Constituyente obtenga desde un comienzo un fundamento de legitimidad conseguida sobre la base de una activa participación de todos los actores, hayan o no estado en el paro y sean o no voceros de la Federación. El ejercicio podrá tener éxito si se coloca en condiciones de ofrecer reales garantías, desde un comienzo, a unos y otros.

¿Qué duración tendrá?

¿Decidirá algo la ANACC o solamente recomendará?

¿Tendrá real autonomía o sólo tramitará la agenda temática de la Comisión?

¿En el calendario aún no divulgado del gobierno será necesario que la Comisión termine su trabajo para que la Constituyente inicie el suyo?

¿El Congreso cafetero de fin de año se transformará en Constituyente?

Como lo propuse en el anterior artículo publicado en Caja de Herramientas –virtual (http://www.viva.org.co/cajavirtual/svc0345/), estimo que estas discusiones que trascienden la coyuntura deben abordarse por ahora con la realización de preconstituyentes a lo largo y ancho del país.

Probablemente un tema central de esta Constituyente estará relacionado con el estudio de la  institucionalidad de la Federación de Cafeteros (sus estatutos, su estructura, sus formas de elección, su apertura a nuevos actores) y la adopción de estrategias para su refundación.

Aquí las opiniones van desde quienes quieren instituciones cafeteras fuertes, pero critican su dirección; pasando por aquellos que quieren caficultura sin regulación de ningún tipo, hasta llegar a donde quienes presagian una inevitable división del gremio. Por mi parte, sigo convencido de la necesidad de una Federación moderna, representativa, descentralizada y autónoma.

Conviene insistir en que refundar la Federación de Cafeteros para acoplarla a las nuevas realidades y retos nacionales e internacionales es uno de los propósitos que debe centrar el interés de los constituyentes. Pero, no el único. La Constituyente también debe ser un escenario representativo de las nuevas realidades económicas y políticas de los caficultores colombianos, de sus dinámicas regionales y de la forma como hoy se relacionan los actores de la cadena.

El paro muy seguramente producirá realineamientos políticos en las elecciones cafeteras que están previstas para 2014. La pregunta es si los dirigentes de la protesta en todos los municipios conseguirán el respaldo necesario para hacerse elegir en los respectivos comités y, desde lo local, avanzar en una mejor correlación de fuerzas al interior de la Federación (en las pasadas elecciones intervinieron 300 mil cafeteros; hubo 14 mil candidatos y se consiguió el 65% de participación).

Por ahora, la realización del Congreso extraordinario probó que la mayoría de la dirigencia elegida con anterioridad al paro continúa con el control de la institucionalidad cafetera. En dicho Congreso no se hizo presente el Gobierno Nacional y ello ha sido interpretado como una señal a favor de la autonomía que deben caracterizar las decisiones gremiales. ¿Qué más podría significar dicha ausencia?

En todo caso, si la iniciativa presidencial está realmente dirigida a refundar democráticamente la FNCC, será necesario vigilar para que el camino no se trate de una mini, sino de una Constituyente con mayúscula. Esto significa que se debe tratar de un escenario con gran representatividad gremial y regional, y con una agenda capaz de proyectar la caficultura colombiana hacia escenarios globales que exigen gran competitividad y hacia un norte donde la prioridad sea el bienestar de los caficultores y sus familias.

Es de esperar que una vez se decanten los debates, el país se ocupe a profundidad de concertar una política pública dirigida a consolidar la cadena productiva del café; ofrecer mayor respaldo a la economía de los cafés especiales y su respectiva asociatividad, y atender debidamente la ruta dirigida a conseguir un real valor agregado sobre la base de aplicar innovación y desarrollos tecnológicos en todos los eslabones de la cadena.

Si se atiende la gravedad y profundidad de la crisis cafetera nacional, resulta claro que con un gremio fracturado no será posible enfrentar con éxito los desafíos que se ciernen sobre los productores en general, pero con mayor razón sobre los pequeños productores que son el 95% del total. En consecuencia, es imprescindible velar por una unidad del gremio conseguida sobre la base de la concertación de grandes estrategias que le permitan a las siguientes generaciones participar de una cadena productiva del café innovadora, con crecientes valores agregados, competitiva, rentable y con garantías de efectiva redistribución del ingreso entre todos los actores.

La crisis es de gran profundidad; la institucionalidad cafetera tiene graves fracturas; los desafíos son de tal magnitud que sólo con la participación de todos los actores en búsqueda de acuerdos básicos se podrá trabajar en nuevas estrategias que garanticen un futuro competitivo, rentable y sostenible de la economía cafetera.

El esfuerzo de la Constituyente no debe entenderse como el inicio de la liquidación de la Federación, sino como el comienzo de su transformación profunda y el inicio de un nuevo tejido interinstitucional.

Por consiguiente, es de esperar que los resultados de la realización del Congreso extraordinario (confirmación de la alta dirección, aprobación de informes oficiales) no se vayan a interpretar como si el camino de la Constituyente Cafetera ya no fuera necesario.

Edición N° 00349 – Semana del 03 al 09 de Mayo de 2013

1 Con algunos cambios, este artículo procede de la intervención en el foro sobre caficultura colombiana realizado en la Universidad Católica de Pereira. Abril 26, 2013

2 Aunque el Congreso extraordinario que se realizó el 30 de abril pudo haberse ocupado del tema, no lo hizo y las dudas sobre el proceso de la CC persisten.

3 Ver La Tarde 23/04/13.

 
 
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