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Libertad de prensa en medio de la Pax Romana

  Ricardo Villa Sánchez
  @ciudadcaotica – rvillasanchez@gmail.com
   
 

Desde 1993, por petición de los países miembros de la Unesco, la ONU declaró al 3 de mayo como el día mundial de la libertad de prensa, bajo los altruistas principios de propiciar una prensa libre, pluralista e independiente, como faros de toda sociedad democrática.

En el mes de la libertad de prensa, además de conmemorarse este día, con eventos alusivos y los correspondientes análisis sobre el tema, como el de Revista Semana (ver: http://numrl.com/111720) en el que se da cuenta que según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en lo corrido de 2013 se habla de 34 agresiones con 46 víctimas, sin dejar a un lado su informe sobre el estado de la libertad de prensa en Colombia de 2012 “De las balas a los expedientes” (http://numrl.com/111721).

Como si fuera una cruel paradoja, en el mes de mayo se han presentado hechos deplorables como las amenazas contra ocho periodistas en Valledupar, el asesinato del periodista Alberto Lázaro del Valle en Cali, el atentado contra el reconocido investigador Ricardo Calderón y el plan develado por la Unidad Nacional de Protección UNP que dirige Andrés Villamizar para asesinar a León Valencia, Gonzalo Guillén y Ariel Ávila, quienes, como da parte en un tuit, a pesar de tener fuertes medidas de protección brindadas por el Estado, tuvieron que ser reforzadas.

Por ellos y por su vida e integridad personal, me uno a su actual situación de zozobra e indignación. Les envío fuerza, coraje, valor civil y además un fuerte abrazo solidario, así como a todos los demás periodistas que en medio de la adversidad, el miedo y el peligro, en cualquier vereda, ciudad o esquina, continúan valientes en su ejercicio profesional, sacando el pecho para dar a conocer los acontecimientos del diario vivir, para denunciar los atropellos contra la sociedad civil, para divulgar la corrupción, el narcotráfico, la violencia y tantos males endémicos que nos aquejan. Y sigo con Orwell, recuerden que: “lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano”, que “en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario” y que “toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está peleando”.

¿Qué está pasando en Colombia?, insisto ¿cuál es el tipo de paz que se busca?; le preguntaría a Orwell, pero desde 1950 ya no está con nosotros, no obstante, me arriesgo con el cuestionamiento: ¿será que hay muchos que todavía no quieren escuchar lo que les quieren decir estos periodistas?, o ¿quieren desestabilizar el actual proceso de paz, a través de mecanismos de una pax romana latente, a punto de estallar?; en ese escenario oscuro, ¿a quién beneficia el silencio?

¿Será que van a revivir a la mano negra que siempre le pone palos en la rueda a los mecanismos de dialogo para superar el conflicto social armado de más de 50 años? ¿Será que les favorecen reactivar las “guerras de la paz”’, como diría Olga Behar. Épocas aciagas en las que siempre han caído personajes ilustres de este país y otros no tan santos, pero que han truncado las esperanzas de una paz duradera o sembrado el terror entre la gente que conserva su dignidad a prueba de fuego y los ha denunciado, enfrentado, desenmascarado como en los casos de las chuzadas, la parapolítica, Tolemaida, Interbolsa, DMG, y un largo etcétera que ha cobrado vidas como las del valiente don Guillermo Cano, entre otras, que nunca se olvidarán.

La sociedad en su conjunto debe ser una sola voz protesta para resistir estos atentados contra la dignidad de la prensa, ojalá se logre que los violentos lleguen a temerle a la “opinión pública”, como diría Orwell en el prólogo a Rebelión en la Granja; que la tacha de infamia que les dé la multitud se reviertan en investigaciones y condenas ejemplarizantes, que los señalamientos veraces que hagan los mass media, siembren principios y valores de equilibrio social y de humanidad; que se eleven voces variopintas, contra la amenaza de la mano negra y clamen por la paz. Principalmente que todos los  comunicadores sean solidarios con sus colegas y pongan el grito en el cielo, en un propósito común de respeto y promoción por la libertad de expresión y de prensa, a través de un manifiesto de nunca más.

En estos momentos “calientes” de la historia en que se puede quebrar el pasado y presente actual del país, hacia una nación unida, progresista, respetuosa de los derechos, en la que, superado el conflicto armado, se avance hacia el bien común, hacia una paz duradera, es que toda la sociedad se debe unir en torno a la reconciliación nacional. Sin embargo, a veces pareciera que estas pocas manzanas podridas, hicieran mucho y cumplieran con sus propósitos de evitar la unión y la paz en este país, para mantenerse en sus perversos privilegios. ¿Hasta cuándo?

Edición N° 00351 – Semana del 17 al 23 de Mayo de 2013
 
 
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