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La tierra: conversaciones FARC y Gobierno

  Alonso Ojeda Awad
  Ex – Embajador de Colombia
   
 

Por muchos años se ha reconocido desde nuestras universidades que el eje central del conflicto social, político y armado que padece la sociedad colombiana es el problema de la tierra y en la solución de este grave problema se han intentado diferentes acciones, fundamentalmente en los gobiernos liberales como el de Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo, quienes impulsaron la elaboración de leyes que buscaron darle al campo colombiano un sentido de justicia social y equidad que permitiera superar tantos años de exclusión social.

El informe sobre Desarrollo Humano de 2011 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia PNUD, entregó esta información: “Solo el 1.15% de la población colombiana posee el 52% de grandes y extensas propiedades agrícolas” Este dato suministrado, con la rigurosidad y la seriedad que caracteriza al PNUD muestra, la profunda brecha de exclusión que impera en nuestra sociedad y explica, desde el punto de vista académico, el por que el eje central de los conflictos, incluyendo el armado, esta dado sobre la injusta tenencia de la tierra.

Por otro lado, en un informe presentado por el Banco Mundial informa que: “el 60% de la tierra está cabeza del 0.6% de la población” y esto explica que el eje estructural del conflicto se da por la exagerada concentración de la tierra en pocas manos.

A su vez, la Corte Constitucional reconoce entre 5 y 5.5 millones de personas como victimas del desplazamiento del conflicto armado y que la sociedad colombiana vivió una terrible contrarreforma agraria en los últimos años. Expresa también, que entre los años 1.985 y 2.012 se desplazaron 5.500.000 personas y en los últimos 10 años 385.000 familias perdieron o abandonaron 5.5 millones de hectáreas.

Según estudios de la Universidad de Los Andes llevados a cabo por la investigadora y economista Ana María Ibáñez, el problema del Desplazamiento ha significado una perdida del 3.5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

Esto explica por qué razón el primer punto a discutir en las conversaciones de la Habana, entre el Gobierno Nacional y las FARC, haya sido precisamente: uso, tenencia y modelos productivos de la tierra; pues es claro, que la forma como se estructure la tenencia de la tierra no ha sido un tema inocente para las distintas clases sociales que han intervenido en el desarrollo histórico del capitalismo, que da al mismo tiempo cuenta de la preponderancia de una clase u otra, de acuerdo a la estructura agraria establecida.

De este modo, la burguesía colombiana nunca pudo, con varios intentos, darles la batalla a los latifundistas del país, a pesar de necesitarlos para la producción de materias primas a bajos costos requeridos en la consolidación de la industria y al no lograrlo, optó por adherirse a los dueños de las grandes extensiones de tierra.

Hoy se presenta la oportunidad de instaurar un modelo de desarrollo económico  que revitalice la producción agrícola, para que nutra la industria y la despensa  de los colombianos, pero además, genere condiciones de desarrollo económico, social y político para los habitantes del campo. Podríamos decir que las mesas de negociación en la Habana recogen la vieja aspiración de sectores de la burguesía y del campesinado de encontrar caminos de consolidación aun agro productivo, sin que su dominancia o tendencia fundamental sea el latifundio.

Esto pone en evidencia que el tema es complejo y explica porque, después de seis meses de conversaciones, no haya podido definirse el primer punto de la agenda. Sin embargo, el país no puede ignorar por más tiempo la salida concertada al problema agrario y de este modo resarcir 49 años de lucha agrarista. No hay que olvidar que el problema de la tierra en Marquetalia, El Pato y Guayabero fue el detonante que llevó al Comandante Manuel Marulanda Vélez de las FARC, a dar inicio a la lucha armada.

El último comunicado leído en la Habana - Cuba, por quien se conoce como comandante Pablo Catatumbo, abre esperanzas reales de llegar a un buen acuerdo en el tema de la tierra: “Queremos confiar en que esta vez si surja un acuerdo que verdaderamente apunte a una reforma estructural, radical cuyos mecanismos de restitución, redistribución y formalización, acompañados de proyectos integrales de desarrollo, tengan éxito y acaben con la constante de la titulación de baldíos que solo tenga como propósito el no tocar los intereses de los grandes propietarios.”

La vocación de paz  del  Gobierno actual y la conciencia de la dirigencia de las FARC de encontrar puntos de acuerdo, nos lleva a mirar con optimismo el logro en un futuro próximo de humo blanco en el tema agrario.  De este modo es claro, que resuelto el tema de la tierra, las conversaciones fluirán en forma más rápida y segura.

De esta forma, la sociedad y la política colombiana vivirán nuevos aires que nos dinamizarán como país en franco desarrollo.

Edición N° 00352 – Semana del 24 al 30 de Mayo de 2013
 
 
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