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Por qué no arranca un proceso entre el Gobierno y el ELN

  Luis Eduardo Celis
  Integrante de la Fundación Paz y Reconciliación – @luchoceliscnai
   
 

Esta semana el ELN ha sido protagonista, por la vía negativa, del debate público sobre la guerra y la paz, al haber emboscado una patrulla del Ejército Nacional, en el Municipio de Chitaga, con un resultado de 11 muertos, cuatro heridos y un soldado, al parecer de en poder del ELN.

El conflicto armado, siempre con sus hechos dolorosos, nos recuerda que la muerte sigue campeando todos los días en muchos territorios y afectando a muchas comunidades, no hay muerte que no deba ser rechazada, independientemente del uniforme que porten, más aún cuando la inmensa mayoría de los combatientes son jóvenes: cristianos  y pobres como muy bien lo ha enunciado el maestro Francisco Gutiérrez, al resaltar el hecho de que este conflicto de medio siglo, ha utilizado siempre, la fuerza de una juventud compelida a la guerra.

El ELN y el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, han dicho en reiteradas ocasiones, querer ir a una mesa de diálogos, para cerrar este conflicto por la vía negociada. Desafortunadamente esa mesa, finalizando mayo, no existe, y no son claras las perspectivas, de que se pueda establecer en las próximas semanas, con temas por resolver.

El secuestro del ciudadano de nacionalidad Canadiense Jernoc Wobert, en manos del ELN, desde mediados de enero de este año y quien está en medio de un rechazo por parte de la guerrilla a temas de exploración de minas de oro y conflictos con comunidades en el Sur de Bolívar, es un tema no resuelto y su liberación, ha sido colocada por el Presidente Juan Manuel Santos, como un requisito para pensar en una eventual mesa de negociaciones y más aún, el tema del secuestro en general, como practica que el ELN, debe abandonar, lo cual es respondido por la guerrilla, como solicitudes inadmisibles, al plantear que está interesada en el mecanismo de diálogo y negociaciones, sin CONDICIONES, lo cual nos tiene, a los interesados en que la mesa se instale, funcione y sea exitosa, ante una dificultada concreta a superar.

En lo coyuntural, está el tema del Sr. Wobert, de manera particular y la persistencia del ELN, en mantenerse en la repudiable practica del secuestro, pero a estas dificultades se suman los temas que se han ubicado como estructurales, que distancian al ELN y al gobierno de una posible mesa de conversaciones: estos temas son el tamaño de la agenda y la participación social y comunitaria, si en estos temas no hay avances, en las conversaciones secretas y discretas que las dos partes han mantenido en los últimos meses y que muchas fuentes confirman y de las cuales se viene hablando en los medios periodísticos desde principios de año, no hay motivos para pensar que estemos enrutados en la vía del diálogo y la negociación.

El ELN es una fuerza que ha venido recuperándose lentamente, de los duros golpes recibidos entre 1995 y 2003, por una acción combinada entre paramilitares y fuerza pública, de manera especial en el norte del país, los hechos de esta semana, son una evidencia de su capacidad de actuación y esto se repite de cuando en cuando, pero no hay duda de que ni FARC ni ELN son fuerzas con capacidad de desestabilizar a gran escala, se mantienen en la perturbación local y regional, para el caso del ELN, su presencia puede estar en unos cien municipios del país, lo cual lleva a la importancia de trabajar por los acuerdos políticos, para cerrar el levantamiento armado.

El ELN, envía de manera reiterada el mensaje de paz, pero igualmente se afinca en la tesis de ir a un escenario de diálogos, sin condiciones y sin gestos previos, los cuales interpreta como señal de debilidad, quizás deba pensar que los gestos como liberar al ciudadano Canadiense, le acerca a una opinión ciudadana, que anhelamos el fin de conflicto armado y una buena parte, comparte la tesis, de fin de la violencia, con ampliación de la democracia.

El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, no debe escatimar esfuerzos, imaginación e iniciativa, para lograr una mesa con el ELN y éste grupo insurgente no debe hacer las “cuentas de la lechera”, pensando en que su lento proceso de recuperación, le da ánimos para mantenerse en un conflicto armado, del cual hay que salir.

Como siempre, en este largo devenir, no hay que perder la iniciativa ciudadana para trabajar y concretar la mesa Gobierno-ELN, hacen falta voces y trabajo, para aportarle a esta buena causa, más aún cuando todo parece indicar que el proceso Gobierno-FARC, va en la senda de ser exitoso.

Edición N° 00352 – Semana del 24 al 30 de Mayo de 2013
 
 
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