Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

El único grimorio que realmente quita la sed es… 1

  Sandra Campos2
   
 

Mientras disfrutaba del café de las mañanas, en un lugar relajado de esta ciudad, un grito desesperado estalló a mis espaldas: “Mamá, ¡dame una gaseosa que me muero de sed!” no pude evitar girar mi cabeza y ver como la madre sin hacer esperar la historia, le hizo señas al camarero, quien al cabo de unos momentos puso frente al niño una refrescante, helada, gigante y burbujeante “gaseosa”. La madre respiró relajada, dando con ello un parte de tranquilidad.

Evidentemente, todo volvió a una normalidad que para mí, en la medida que me voy haciendo más consciente, es cada vez menos normal. Me explico: vemos el entorno en que vivimos como lo “normal”, porque es lo que siempre hemos visto desde pequeños, y me refiero a las generaciones de cincuenta años para abajo, porque todavía hasta nuestras abuelas, las cosas en buena medida eran distintas, por ejemplo, ellas, sí que sabían que el único grimorio, que realmente quita la sed es: el agua, todas las demás bebidas gaseosas o que tengan algún tipo de aditivo químico, además de que producen sed porque le quitan agua a las células, intoxican todo el organismo y provocan en el tiempo diferentes tipos de enfermedades crónicas.

Uno de los conservantes utilizados durante décadas por la industria de las bebidas carbónicas –que factura alrededor de 150.000 millones de dólares al año en todo el mundo– es el E211 o benzoato sódico, el cual al mezclarse con la vitamina C de las bebidas refrescantes, produce benceno, una sustancia cancerígena. El doctor Peter Piper catedrático de Biología Molecular y Biotecnología de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, explica como el benzoato sódico daña una parte importante del ADN, “la central energética de las células” que es su mitocondria. La cafeína, un componente de la mayoría de refrescos, elimina el agua del cuerpo con mayor rapidez, que la que éste se toma para absorberla de nuevo, lo cual provoca una sed permanente, las personas que beben constantemente estas bebidas refrescantes, nunca llegan a apaciguar su sed, porque su organismo pierde agua a nivel celular de manera continua y creciente.

Si los progenitores le dan gaseosas a sus hijos e hijas, no es por falta de amor por parte de ellos, es porque no son conscientes de lo que hacen. Me dirá usted, que es verdad que tienen aditivos químicos, pero que según estudios científicos no son dañinas para el cuerpo humano. ¿Sabe usted que muchos estudios científicos que hicieron esta afirmación de productos que estaban en el mercado, luego los han tenido que retirar por que el estudio científico no resultó tan cierto? De otra parte, ¿sabe usted que esos estudios científicos los pagan, la mayoría de las veces, las mismas empresas que producen o comercializan dichos productos?

Ahora bien, juguemos a las matemáticas básicas: a esa pequeña cantidad de toxinas que tienen las gaseosas y muchos productos que bebemos cada día, les agregamos las pequeñas cantidades de toxinas que comemos, especialmente en la “comida chatarra”, más los pesticidas que vienen incorporados en las frutas y verduras que no son de origen orgánico, más las alteraciones transgénicas, más las toxinas que respiramos cada día en el aire intoxicado por el gas carbónico de los coches, entre otros, más los poquitos tóxicos que vienen de todas las ondas electromagnéticas, más los tóxicos de los perfumes, los de los maquillajes, los de las fibras sintéticas de la ropa, las toxinas que desprende la almohada de componentes sintéticos donde dormimos… ¡¡uff!! Son una bomba de tiempo que hoy en día desencadenan enfermedades crónicas que actualmente aquejan a la humanidad, como nunca antes lo habían hecho y hacen que aparezcan nuevas enfermedades3.

¿Sabe, por ejemplo, que ya existe una enfermedad llamada sensibilidad química múltiple –SQM–, que se presume ya la padece el 5% de la población? Es una enfermedad que provoca la pérdida de tolerancia a la multitud de sustancias tóxicas presentes en nuestro entorno y sobre nosotros mismos, por la cantidad de toxinas que nos bombardean de forma continua. De hecho, ya existe una rama de la Medicina que se llama Medicina Ambiental y se especializa en todos estos nuevos factores que producen nuevas enfermedades, dicen los médicos especialistas en esta materia, que “se debe tener muy en cuenta lo que se bebe, lo que se come, lo que se respira… Nos acostumbramos a sustancias innecesarias, arrastrados por factores consumistas, que definen un modo de vida, determinado por unos valores, que tendríamos que cambiar”. Dice la Doctora Pilar Muñoz, presidenta de la Fundación Alborada (España), que: “cada vez más estudios científicos conectan enfermedades en progresión como la fibromialgia o la hiperactividad con la presencia de toxinas en el cuerpo humano”.4

Puede ser que esté pensando que son tantas cosas a cambiar que lo mejor es dejarlo así porque es prácticamente imposible hacerlo. Pero, ¡no se desanime!, sí que se pueden ir cambiando las cosas, poco a poco, paso a paso, no más nuestras abuelas y abuelos lo hacían, vigile desde hoy lo que usted y sus hijos beben, busque que sea en lo posible agua pura, mejor en botellas de vidrio –las de plástico hacen coloides con el agua y termina el plástico en nuestro organismo-, lo que comen, busquen los productos orgánicos, naturales, locales, no alterados genéticamente, salga a la montaña, respire aire puro…

Después de explicarle todo esto, espero que antes de volver a darle una “gaseosa” a su hijo lo piense con cuidado.

Edición N° 00353 – Semana del 31 de Mayo al 6 de Junio de 2013

1 De la serie “Cuentos para padres y madres antes de que se duerman” de Sandra Campos.

2 Advocada, Politòloga. Màster en projectes de ciutat de la Universitat de Barcelona. Directora de la Associació IMAGO www.imagocatalunya.org i Mare.

3 Véase el artículo de Discovery Salud que amplía esta información [http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=1592]

4 Véase el enlace [http://www.fundacion-alborada.org/].

 
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
   
 
 
comentarios suministrados por Disqus