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Petro, tiene lo que los ricos desean

  Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Director Grupo P y P, UNal / Colciencias,
Proyecto Gestión de lo Común y Subalternidad / presid.y.partic@gmail.com
   
 

Los "chicos" de la oligarquía hacen goles

"Nosotros insistimos en que se siga estudiando, creo que en la plenaria tendremos más garantías. Guillermo Jaramillo, secretario de gobierno de Bogotá.

"Sí se hizo un debate de fondo". Concejal Juan Carlos Flórez

La Registraduría distrital informó y certificó que 357. 250 firmas, de un total de 630.623 presentadas el 18 de abril pasado, son válidas para  adelantar el proceso de revocatoria del Alcalde Gustavo Petro, un burgomaestre tan controvertido como Jorge E. Gaitán. Sin embargo, Gaitán fue escogido a dedo, como era la "norma", por el presidente Alfonso López Pumarejo, para alcalde de Bogotá. Ya Gaitán había renunciado al proyecto de la UNIR, orillado a bala en Fusagasugá y con pobrísimos resultados en las urnas, su propio líder no consiguió ser elegido.

De otra parte, el mismo 7 de junio, cuando Colombia empató con Argentina, en el partido que consagró al portero David Ospina, fue votado  negativamente el POT, por la comisión del Plan del Concejo bogotano, en proporción de 9 contra 6. Aquí la bandera contra la administración Petro, la agitó el joven liberal Miguel Uribe Turbay, nieto de una dinastía del ex Julio César Turbay, defensor de la corrupción en sus justas dimensiones, la milimetría del Frente Nacional, y la seguridad autoritaria de la “República de las armas”.

En el caso de la revocatoria del mandato, el fantasma que ronda a Petro es otro vástago de una familia política tradicional, Miguel Gómez Martínez, el promotor de la revocatoria, un conservador joven de "pelo en pecho", quien se dio el lujo de llamar a Gustavo, un "Madurito," y le ha estado agitando el trapo de su pasado guerrillero cada vez que puede.

Un día antes, y todo parece indicar, que Miguel ya lo "intuía", se había filtrado que la Registraduría distrital daría aprobación a la recolección de firmas, que algunos calculan fue una operación financiera, con un costo cercano a los $ 1.300 millones, que por supuesto, no se corresponde con las cuentas acreditadas por sus promotores. Ese jueves el equipo en defensa del alcalde, con el abogado Guillermo Asprilla, compañero de Petro en el M-19, había señalado  que el 79 por ciento de las firmas recolectadas no eran válidas.

Se fija así la arena política y jurídica para que dos campos adversarios pongan a prueba, no solo la confiabilidad de la Registraduría del Estado a dos niveles, y desmientan aquello de que “el que escruta elige” con la que se acusa al sistema electoral nacional desde los tiempos del cura Camilo Torres, sino que también la ciudadanía se haga partícipe de las bondades y defectos de un mecanismo de participación política establecido en la Constitución de 1991, y reglamentado por la Ley 134 de 1994.

Mientras tanto, el resto de fórmulas de participación establecidas en la misma Constitución, en su artículo 103, continúan sin reglamentación las referidas en su parágrafo tercero que habilita a los organismos de origen privado, “asociaciones profesionales, cívicas, sindicales, comunitarias, juveniles, benéficas o de utilidad común o gubernamentales…con el objeto que constituyan mecanismos democráticos de representación en las diferentes instancias  de participación, concertación, control y vigilancia de la gestión pública que se establezcan.”

Las defensas

"Bogotá vive un nuevo tiempo, no va a dejar que la devuelvan al pasado." Gustavo Petro.

“Queremos hacer una campaña en las calles, convenciendo a la gente, con jóvenes, trabajadores y con personas que sufren la ciudad y que la quieren ver mejor.” Miguel Gómez Martínez.

El equipo Progresistas, fuerza política de oposición, contraria a la extensión del bipartidismo bicentenario, tiene hoy un único bastión político administrativo de relevancia nacional en la ciudad capital. En Bogotá, después de dos administraciones  con alcaldes que lucían la divisa del PDA, se había intentado un viraje de centro izquierda. Se asistió a los más pobres y miserables en seis localidades, con Lucho; y después, negociando con la pobreza y desfalcando a más no poder, con la batuta de un nieto de la Anapo, y su compinchería familiar, Samuel Moreno hizo una violenta cabriola a la derecha.

 Samuel  todavía alega inocencia, su juicio nada que arranca y el espera una absolución,  parecida a la de su abuelo, pero aquí no ante el senado sino la justicia ordinaria, porque no hay un equivalente al juicio político en los niveles municipal y departamental. Algo va de uno a otro miembro de la familia anapistas, de los negocios del dictador con consentimiento bipartidista, al nieto alcalde con "consentimiento" izquierdo anapista. Sin embargo, conviene recordar también que Anapo vivió la escisión de la Anapo socialista, cuya militancia hizo parte en buena medida del M19, después del fraude electoral de abril de 1970.

Los aliados activos y pasivos de este grotesco e insultante aquelarre, el carrusel de la contratación pública, exhiben con desvergüenza suma su silencio ante la ciudadanía. En la "colada" está la pareja Clara y Carlos; el Moir y PC, la social-democracia del ex-educador Jaime Dussán, y otros socios menores de procedencia izquierdistas que pasaron de agache. Unos y otros intentaron ridiculizar y boicotear las actuaciones de la Comisión de ética del PDA, cuando ésta tomó cartas en el asunto, incluso contra el propio Guillermo Asprilla, quien como parte de la rebeldía Progresista, no tuvo empacho en posesionarse como concejal de Bogotá, cuando ya habían “partido cobijas”.

Hoy, el mismo Guillermo Asprilla, destituido por la Procuraduría, como ciudadano de a pie, y progresista de "racamandaca" prepara la defensa del alcalde Petro para enfrentar la revocatoria. El primer ataque ocurrió un día antes del anuncio de la registraduría. Él divulgó el resultado de los conteos y chequeos hechos a los listados de firmas por el movimiento Progresistas. No más de 133.887 firmas de las recolectadas eran válidas; y sin prueba se rumoró que la revocatoria era pagada por dineros de los encarruselados, lo cual Miguel Gómez  siempre ha rechazado.

Luego la diferencia entre uno y oro conteo es de 223.363 votos, el de la Registraduría Distrital y los Progresistas. La Registraduría, sin embargo, invalidó un total de 273.373 firmas. De estas, 23.014 tenían apoyos incompletos, 68.618 no eran personas del censo electoral bogotano, y 29.453 tiene uniprocedencias. Fue una operación acompañada por la Procuraduría, quien, adicionalmente, ordenó en la operación inicial una verificación de 3.000 firmas.

Lo que "El Tiempo" debería saber

“Sin embargo, antes de que esto suceda, se deben resolver los recursos de reposicióna que tiene derecho Petro.” En primera página de El Tiempo, 8.06.2013.

Las herramientas de defensa del alcalde Petro y los “Progresistas” que siguen no son “las reposiciones”, sino la reposición ante la misma Registraduría Distrital del Estado Civil y la apelación ante la Registraduría Nacional, que preside el liberal Carlos Ariel Sánchez. Dichas instancias tienen alrededor de dos meses para resolver ambos recursos. Luego, de mantenerse la decisión, vendrá la citación para votación en los dos meses siguientes.

Entonces tendrán que participar el 55 por ciento de los ciudadanos votantes que lo hicieron el 30 de octubre de 2011, esto es, alrededor de 1.200.000. La mitad más uno de estos deberá votar positivamente la salida de Gustavo Petro, que pasado un año ha despertado una controversia que recuerda la producida en los tiempos de Jorge Eliécer Gaitán, quien intentó uniformar al gremio de los transportistas, y estos declararon la huelga contra él, y triunfaron en su intento.

Pero, claro, Petro no es Gaitán, ni la causa es la misma. Aquí el “Florero de Llorente,” la más visible es el fracaso en la implementación del programa “Basura 0”, donde tuvo que enfrentarse con cuatro pulpos de la contratación de la recolección de basuras y desechos, quienes primero se lucraron por años de los ejercicios de “acumulación originaria del capital” que realizaban los pobres recicladores en las calles bogotanas, y ahora no quieren entregar los vehículos que compraron con los dineros producto de tales contrataciones con el Distrito.

Desde ya, más allá de lo que los recursos judiciales brindan, y lo que la votación ciudadana establezca si las firmas revisadas, una a una, lo autorizan, “l´enfant terrible” del M-19/Progresistas, con orígenes no oligárquicos, de talante autoritario, se ha atrevido desde su discurso de posesión en la plaza de Bolívar, que a no pocos le pareció con claros ribetes presidenciales, a presentar una fórmula alternativa de ciudad, como lo muestra la creciente favorabilidad que ya tiene en los estratos uno y dos, una ciudad social que tiene, dice él, el objeto de combatir la segregación capitalina.

Bogotá: ¿ciudad social, o “ciudad de hierro”?

“Desde febrero se adjudicaron los proyectos de Las Margaritas y Villa Karen, y en ese momento empezaron los diseños. Los contratos solo se firmaron el pasado 11 de junio porque solo hasta finales de mayo el Distrito solucionó problemas de impuestos y valorización.” Luis Felipe Henao, nuevo ministro de Vivienda.

“El Distrito espera tener listos a finales de este año, cinco planes parciales…donde haya vivienda de interés prioritario (VIP) en Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y Fontibón.” María Mercedes Maldonado, secretaria de hábitat.

En el contencioso del POT, el alcalde en funciones, y quien tiene minoría en el Concejo, no solo  ha hablado, sino “dictado” la redensificación de Bogotá, que tiene rojos de la ira, a no pocos urbanizadores y financistas, sino a la clase media, el estrato tres, que conforme a la encuesta trimestral de Carlos Caballero cada vez se alejan más del alcalde, y este estrato, regularmente, pone más del 20 por ciento del voto válido en las elecciones bogotanas.

Petro y los progresistas  golpean los poderosos intereses de los urbanizadores, agrupados detrás del exalcalde Peñalosa; y de los constructores de un potencial aspirante a la alcaldía, entre bambalinas, Germán Vargas Lleras, quien desde ya capitaliza votos a través el programa de vivienda gratuita alrededor del país menos Bogotá. Él atiza hoy, con el nuevo ministro de vivienda, Luis Felipe Henao, su lugarteniente, el problema de la parálisis de la construcción de vivienda gratuita en Bogotá, de lo cual responsabiliza a su potencial contendor presidencial dentro de dos periodos.

Pero, a esta argumentación, la secretaria de hábitat distrital, María Mercedes Maldonado, contesta que desde  “noviembre del 2012 ya había licencias”. La secretaria añade que desde el primer trimestre de 2013 se expidieron  10.495 licencias de construcción, pero sólo se iniciaron 6.778 proyectos; y que el gobierno, a 31 de mayo, no había hecho efectivo su anuncio de reducir tasas de interés  para estimular la compra  de viviendas de “menos de 200 millones”.

los grandes transportistas y comerciantes, los grandes potentados del capital financiero que tienen las manos metidas en la especulación con el suelo urbano, tiene un aliado electoral en la clase media, el estrato tres, “mariado” con los cambios que anuncia el POT, a riesgo de imponerse por decreto.

Unos y otros, “orientados” por dos jóvenes de la rancia y nueva oligarquía con asiento en Bogotá, los concurrentes asiduos del Jockey Club, un lugar al que nunca pudo entrar J.E. Gaitán, el negro, hace medio siglo; y que tampoco frecuenta Gustavo, su rival principal en el poder público de Bogotá, quien no hace parte de la minoría "blanca", porque tiene rasgos y piel con otra coloratura, porque en la Colombia de la prosperidad, la segregación y racismo también se estilan, es el rival a vencer.

Para la ciudadanía, interpelada por los mecanismos de representación democrática, está la suerte de decidir entre dos proyectos de ciudad: la ciudad social, con todos sus riesgos, y la ciudad de hierro, con todos sus negociados a la vista, y sin sanción efectiva a la vista. Esta ciudadanía juntará a los que votan regularmente con los que solo lo hacen ocasionalmente, porque casi nada esperan ni obtienen del país político, en un real ejercicio de participación con consecuencias. Y esto estará ocurriendo, con sus peculiaridades, en siete lugares más de Colombia, según lo certifica la registraduría nacional del estado civil, que defiende un sistema electoral al borde del abismo.

¿Historia de un entusiasmo?

“Lo que queremos es convencer a los bogotanos de que votando la ciudad recupera la oportunidad de desarrollo.” Miguel Gómez Martínez, promotor de la revocatoria, representante de la “U”.

“Tenemos unos resultados muy diferentes. Sobre el centro electoral que la Registraduría nos dio, cruzamos las más de 630.000 firmas y cerca de 240.000 estaban por fuera del censo electoral. De las que quedaron, contamos 180.000 firmas válidas, pero a ellos les dio más de 357.000.” Guillermo Jaramillo, secretario de gobierno de Bogotá.

Los chicos de la oligarquía bipartidista, los Migueles, rivalizan hoy con los Guillermos. Los primeros aspiran a que todo quede en casa como es la costumbre de dos siglos de vida "republicana". Pero los Guillermos, los advenedizos, capitanes de  Petro y los "subalternos", que hicieron parte del experimento M-19/Alianza Democrática, después de los acuerdos de paz con Belisario/Barco, y sus posteriores aliados, se les metieron al "rancho", y la cosa en la capital amenaza con agriarse, y no solo por el problema de las basuras y el reciclaje de Doña Juana.

Whisky y Chicha no combinan bien en los cócteles, como sí ocurre ahora, cuando se pretende darle "personería" a un nuevo proyecto de ciudad social. Esta, que ha quedado sepultada por el cemento del proyecto neoliberal, que se quiebra sin pausa en la autopista norte, y el puente de la 94, que termina en un punto ciego, es una capital sujeta sin respiro al capital financiero y comercial, también dos las dos alcaldías del PDA.

En Bogotá obra también la cara semi-oculta de la para-política que penetró hace años las ejecutorias de tirios y troyanos, de forma directa e indirecta, como antes pasó y pasa en otras capitales, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga como botones de muestra. Porque la para-política mantiene sus nichos de influencia sin que haya sido tocada, y de lo cual ha sido una muestra representativa, la suerte del “papero” y sus raíces.

Petro, con la coordinación de su secretario de gobierno, Guillermo Jaramillo, dicta que aplicará la medicina que practicó Antanas, para poner a raya las clientelas viejas y nuevas. Primero, en la sesión plenaria, para torcerle el pescuezo al cisne "bipartidista", donde llevará la voz cantante el progresismo de Carlos Vicente y  Angélica; si no la solución final será autoritaria, con la aprobación directa por parte del ejecutivo distrital, bajo la figura del pequeño dictador.

Conviene recordarlo ahora, esta medida autoritaria se introdujo en el estatuto de Bogotá, del cual se ufanaba  el "liberal" Jaime Castro. El verdugo de la democracia de abajo que proclamaba el M-19, cuando hacía el tránsito de las armas a la paz con democrática, reunido en Los Robles, antes de que se embarcaran en la locura de la toma del Palacio de Justicia.

A los Robles concurrió incluso Estanislao Zuleta, y él conversó sobre la democracia para Colombia que aún no tenemos. De aquellos episodios en medio de las balas, quedó la crónica de la periodista Laura Restrepo, una extrotskista, después novelista de éxitos nacionales e internacionales. Ella escribió "Colombia: historia de una traición (1986)",  título que cambió después por "Historia de un entusiasmo."

Hoy puede ser ese un rótulo premonitorio o promisorio en la suerte de la lucha con armas primero, y votos después, que ha realizado el movimiento 19 de abril, transformado hoy en Movimiento Progresistas en disputa por la hegemonía ciudadana en los espacios urbanos poblados por las multitudes.

Un Observatorio “Capital” para la paz nacional

“En Colombia da más votos la guerra que la paz. Angelino Garzón, vicepresidente de Colombia.

En el trascurso de los siguientes meses, Bogotá y Colombia ya no serán las mismas. Habrá una lección de democracia callejera, con todo y pasiones, como cualquier política las despierta, en Bogotá. Y una puja alrededor de Colombia, porque entra en discusión, por quienes con exclusividad ocupa las sillas en La Habana, el espinoso tema de la participación política de las Farc-ep.  El gobierno y la delegación guerrillera ya se han mostrado los dientes, De la Calle y Márquez han compartido sus interpretaciones encontradas sobre el acuerdo que hizo posible las negociaciones.

Las multitudes de las que Petro y Asprilla han hablado y escrito de modo general, hasta honrar incluso a Antonio Negri, coautor del libro "Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio", con las llaves de la ciudad en ceremonia privada; estas multitudes serán juez y parte en este certamen anticipatorio, la revocatoria o confirmación de Petro en la alcaldía.

Es un episodio mayor de lo que podrá ser una paz democrática en Colombia cuando estemos en posconflicto, y la oposición legal y la armada concurran a disputarle el poder y la hegemonía al bipartidismo “redivivo” con la doble inyección de seguridad y prosperidad con que se ha reanimado el cadáver del “país político”.

Porque delante, la ciudadanía multitud, en su heterogeneidad, tiene por fin para decidir entre dos proyectos de ciudad, políticos y económicos, diferentes con lo que cada uno implica, que identifico como: “Ciudad Social y Ciudad de Hierro”.

Bogotá se adelantó a La Habana. Sus habitantes tienen la oportunidad de marcar la pauta, más allá de la disputa circunstancial entre Migueles y Guillermos, entre Gustavo Petro y Germán Vargas, para fijarle un rumbo a Bogotá y Colombia en la discusión y decisión de un derrotero  democrático al nuevo país, con la activa participación, autónoma de los grupos y clases subalternas.

Ellas pueden animar en primera persona un proyecto contra-hegemónico de los hasta hoy oprimidos y excluidos, como los llama el analista católico argentino, teólogo de la liberación, Enrique Dussel, hoy rector de la Universidad Autónoma de Ciudad de México.

Edición N° 00355 – Semana del 14 al 20 de Junio de 2013
 
 
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