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La contienda por la Ley Estatutaria de Salud

  Mauricio Torres-Tovar
  Médico – Salubrista Público
   
 

No podemos renunciar al Parlamento. Pero necesitamos también la calle.
Gianni Vattimo
Entrevista UNPeriódico, Edición No. 166, mayo de 2013

Aprender de lo andado

Es claro que la reciente ley estatutaria en salud expedida por el Congreso de la República no es lo que la sociedad quería, demandaba y necesitaba.

Ya diversos sectores sindicales1, académicos2 3 4 y políticos5 6, han expresado, explicando porque esta nueva ley no resuelve los problemas estructurales que tenemos con el sistema de salud colombiano, y si por el contrario profundiza el modelo de mercado de salud instaurado con la Ley 100.

En este sentido vuelven las pretensiones de los sectores del país proclives a la salud como derecho humano a quedar relegadas, a pesar de presentar iniciativas suficientemente elaboradas y sólidas, pero que son subordinadas o instrumentalizadas a la hora de legislar el Congreso de la República.

Seguimos en lo mismo

La Ley Estatutaria de Salud aprobada regula el derecho fundamental a la salud, legislando entre los aspectos más relevantes: el contenido del derecho a la salud; el vínculo entre sostenibilidad fiscal y garantía del derecho a la salud; el establecimiento de redes de servicios de salud públicas, privadas o mixtas; y las exclusiones en las prestaciones de salud. 

Esta ley estatutaria establece un contenido restricto del derecho a la salud7, ligado exclusivamente a un servicio público de atención a la enfermedad individual en el marco del modelo de aseguramiento, regulado por el Estado, despojando a este derecho de su contenido integral e interdependiente con otros derechos fundamentales.

Igualmente establece unos criterios amplios de exclusiones de las atenciones que no podrá recibir la gente, y deja sólo un recurso de reposición inicialmente ante el mismo Ministerio de Salud y en caso negativo, una acción de nulidad ante el Consejo de Estado, que sin lugar a dudas va a limitar los alcances de la tutela, sumado al concepto de sostenibilidad fiscal que crea un supraderecho de tipo económico subordinando la realización del derecho a la salud.

Se podría decir que hay aspectos que pueden resultar positivos en la Ley, como el amplio abanico de elementos y principios del derecho a la salud, el enfoque de determinantes de la salud, la participación de la ciudadanía en las decisiones del sistema de salud, la autonomía profesional o el establecimiento de un sistema de salud único. Pero todos estos elementos resultan en un maquillaje que busca mostrar una Ley progresista, pero que entendida adecuadamente evidencia que fortalece el modelo estructural de comprensión de la salud como un bien individual de consumo que se transa en un mercado de aseguramiento.

Aprender de las derrotas

Esta nueva derrota propinada por el Congreso de la República a los sectores proclives a la salud como derecho humano, que se suma a las que hemos sufrido en las anteriores reformas del 2007 y 2012, debe llevarnos a reflexionar en las formas como hemos venido actuando, en torno a nuestra eficacia en la acción política y preguntarnos para dónde vamos8.

Por supuesto que los responsables de que no cambien el estado de cosas en salud no son los sectores que se movilizan por el derecho a la salud. Existen diversas razones que explican la inamovilidad de la sociedad frente a este tema, que impiden la presión necesaria para un cambio real, que van desde la criminalización de la acción social y política, el considerar que es un problema individual que se resuelve individualmente, que mientras no esté enfermo no es asunto mío, hasta el hecho de aceptar que es necesario pagar para recibir servicios de salud.

Pero no por esto debemos de hacernos preguntas que hoy son necesarias: ¿Hasta dónde nuestros métodos de acción política son los indicados? ¿Qué tanto hemos sabido comprender las necesidades y reclamaciones de la gente y qué tanto hemos podido hacer por ellas? ¿Qué tanto logramos sumar a la gente a nuestras ideas e iniciativas? ¿Estamos colocando en los procesos y sitios indicados nuestras energías, esfuerzos y recursos, para tener capacidad transformadora?

El esfuerzo de 20 años por construir un movimiento social en el ámbito nacional que articule diversos sectores bajo la bandera del reconocimiento de la salud como derecho humano muestra sus limitaciones, lo qué demanda que pensemos y reorientemos nuestro actuar para lograr una mayor efectividad política.

Estimular el hartazgo por la clase política

Las recientes movilizaciones en Brasil han evidenciado con fuerza la profunda desconfianza hacia la clase política percibida como corrupta, con sueldos extravagantes, preocupada de sí misma y no de la sociedad. Nada distinto a lo que ocurre en Colombia.

Una, dos y tres veces nuestros parlamentarios han actuado a favor de los intereses de la EPS y de sí mismos, en tanto muchos de ellos están involucrados en los negocios de salud y/o han sido financiadas sus campañas por las aseguradoras de salud.

¿Por qué entonces insistir en el Parlamento como el escenario central de incidencia política para el cambio del sistema de salud?

En este sentido, es claro que el esfuerzo central debe estar en contribuir en profundizar la sensación de malestar contra una clase política, un gobierno nacional y un Parlamento que para nada representan los intereses y necesidades de la sociedad, que es sordo a los gritos de la sociedad que demanda un cambio de fondo en la política de salud y por esta vía incrementar la participación política de la sociedad.

Como lo expresa el pensador italiano Vattimo, no podemos abandonar el escenario de la calle, bajo el entendido que “cuando se pierde la actividad política de los ciudadanos, la intervención, la protesta, la acción de bases, los conflictos, el Parlamento se corrompe; los representantes se convierten en profesionales que tiene que ganar dinero, que se venden y se compran”9.

Mirar lo que viene ocurriendo por estos días en Turquía y más cercanamente en Brasil nos puede dar pistas, si aceptamos la idea que es necesario revisar el método con que hemos venido luchando por la garantía del derecho a la salud en el país los últimos 20 años.

Esto implica que todo el esfuerzo social, académico, jurídico, técnico y político, debe ponerse en función de incrementar la indignación, el hartazgo, que permita desembocar en una movilización social sostenida, adecuadamente orientada, que fortalezca los procesos organizativos y de articulación y que enriquezca la plataforma política del derecho a la salud no solamente con la idea de un nuevo sistema de salud, sino con la riqueza de la diversidad de las demandas y las iniciativas que tiene la gente alrededor de la promoción, prevención y atención en salud.

Lo andado nos dice que es necesario replantearnos. Lo que hoy sucede en otras latitudes nos indican que debemos incrementar las protestas en las calles. ¿Por qué no soñar con una “Primavera Colombiana” que quiebre efectivamente el statu quo?

Edición N° 00357 – Semana del 28 de Junio al 4 de Julio de 2013

1 ANTHOC. La Reforma a la salud, un fraude peor que el de la reforma a la justicia. ¡No más negocios corruptos con la salud de los colombianos y los derechos de los trabajadores¡ Junio, 2013.

2 Mario Hernández. Ley estatutaria en salud: otra vez gato por liebre, Junio 20, 2013

4  II Encuentro Nacional de Académicos de la Salud. Ante la crisis del sistema de salud la academia tiene la palabra.
Pronunciamiento de las instituciones convocantes sobre la necesidad de una salud pública activa y comprometida con resultados sanitarios. Bogotá, 13 de junio de 2013

6 Luis Carlos Avellaneda. Otra oportunidad perdida. Boletín virtual No. 22. Junio, 2013.

7 En el artículo 2º. del texto aprobado se establece como contenido del derecho a la salud que “Comprende el acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad para la preservación, el mejoramiento y la promoción de la salud… De conformidad con el artículo 49 de la Constitución Política, su prestación como servicio público esencial obligatorio, se ejecuta bajo la indelegable dirección, supervisión, organización, regulación, coordinación y control del Estado”.

8 Mauricio Torres-Tovar. ¿Y los sectores proclives al derecho a la salud para dónde vamos? Semanario Caja Virtual de Herramientas. Edición N° 00355 – Semana del 14 al 20 de Junio de 2013.

9 Gianni Vattimo Entrevista UNPeriódico, Edición No. 166, mayo de 2013.

 
 
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