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Los vericuetos de Fecode

  Álvaro Delgado
  Investigador del CINEP
   
 

Crisis del sindicalismo independiente (I)

“El sindicalismo colombiano se está remozando […] el sector trabajador del país parece asistir a un proceso de cambio cultural sintonizado con la nueva realidad laboral del país. A diferencia de los sindicatos antiguos, en donde unos grandes líderes controlaban todo, en los sindicatos de ahora se comparte información y se toman decisiones de manera más democrática”, declaró recientemente Guillermo Correa, el nuevo director de la prestigiosa Escuela Nacional Sindical (ENS).1

Correa tenía en mente a los sindicatos que en los últimos años están apareciendo en algunas empresas, nuevas y antiguas, al amparo del evidente descenso de la violencia antisindical, llevada al extremo durante las dos administraciones uribistas.

Pero otro es el cantar en los predios de la CUT. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT, 1984) y su filial la Federación Colombiana de Educadores (Fecode, 1959), las organizaciones de trabajadores más victimizadas en la historia contemporánea del continente americano, están en seria crisis política por culpa de sus directores.

“Vamos a desarrollar un proceso electoral de manera tal que se garantice la participación directa de todos los afiliados a la Central, y la absoluta transparencia durante todas las fases del proceso”,2 aseguraba Domingo Tovar, educador y presidente de la CUT, en vísperas de las elecciones sindicales del 7 de junio de 2013, destinadas a renovar todas sus estructuras directivas, nacionales y regionales, con participación universal y mediante el voto directo.

Se trataba de las elecciones públicas (casi únicas en el mundo) que adoptó la central desde el primer decenio del presente siglo para componer los 21 miembros de su Comité Ejecutivo Nacional, que tenían un año de retraso. Se elegirían también los comités ejecutivos de las subdirectivas departamentales y el comité ejecutivo de la Fecode, además de los 800 delegados al sexto congreso de la CUT, a realizarse en diciembre del presente año. “La idea es garantizar un marco de transparencia, sin caer en esos vicios que tiene la burguesía y que también se han dado al interior del movimiento sindical, y que hay que hacer todo lo posible por corregir”, recalcó Domingo Tovar.

Voces incrédulas

Sin embargo, los vaticinios exultantes no concordaron con los hechos. Dos días antes de las elecciones del 7 de junio un grupo de docentes ocupó por 24 horas la sede de Fecode en la capital del país y “a su salida expresaron que esta fue una acción de los docentes en contra de la dirigencia sindical de Fecode, la cual en días pasados realizó las negociaciones con el Gobierno Nacional sobre el pliego de peticiones que contemplo aspectos de salud, educación y dignificación de la profesión docente […] Para el grupo de educadores, los dirigentes sindicales traicionaron las reivindicaciones de los profesores de todo el país y entregaron valiosos beneficios en favor de las políticas neoliberales [del] gobierno nacional y que perjudica a maestros y a la educación pública en general”.3 La nota de prensa agregaba que “el Partido Comunista Colombiano, en comunicado dado a conocer en su página web, calificó al grupo de educadores de ser un grupo anarquista”, pero una de las ocupantes de la sede, la profesora María Alarcón, manifestó al respecto: “Por un lado, se presenta a los anarquistas como si fueran algo malo (no somos anarquistas), y por otro lado desconocen que somos maestras y maestros críticos y propositivos con las prácticas de actual dirigencia sindical como las realizadas en la negociación con el gobierno. Buscamos la reconstrucción del sindicato desde unas prácticas éticas en favor de la educación pública estatal y del gremio nacional de docentes”.4

El grupo de ocupantes denunció que la dirección de Fecode había excluido de la justa electoral a su filial del Cauca, Asoinca, alegando una deuda sindical no pagada, pero “Asoinca denuncia que la junta directiva de Fecode despilfarra el dinero y que el problema de fondo es más político que económico, pues ellos con sus propuestas y prácticas transparentes vienen opacando a la dirigencia tradicional. Actualmente Asoinca instauró una tutela contra las directivas de Fecode, la cual ganaron”.5

Desde hace varios años la dirección nacional de Fecode tiene malas relaciones políticas con sus filiales de Santander, Antioquia y Nariño, a las que ahora se agrega la caucana, mientras en la del Valle del Cauca circulan graves denuncias de corrupción administrativa. La federación lleva varios años viendo disminuir el volumen y la efectividad real de sus movilizaciones públicas, que la hicieron notable en las jornadas laborales de los años 60, 70 y 80. Sus más destacados cuadros políticos –al igual que los del entonces poderoso sindicato petrolero, la USO– mantuvieron por años un silencioso desdén por el experimento unitario de la CUT iniciado en 1984, pero, al ver en peligro sus fueros sindicales a principios de los años 2000, optaron por tomar parte en la dirección nacional de la central. Allí, sin ningún esfuerzo, aprovechando el aplastante volumen de sus efectivos (ellos solos hacen mayoría en la central y, por supuesto, en su comité ejecutivo), se apoderaron de los comandos de la CUT y ahí siguen fuertemente aferrados, como lo demostraron los resultados de las elecciones del 7 de junio.

Otras voces sindicales creen que las direcciones ejecutivas de Fecode comenzaron a perder confianza política entre las bases desde que, en 1989, el gobierno nacional entregó al sector privado el manejo de los servicios de salud pública y dio vía libre a la injerencia de los sindicatos en la asignación de los contratos de salud, lo cual ha facilitado la corrupción de los directivos por los negociantes de la salud y frustrado todo intento de mejoras en el servicio. Un ejemplo del asunto es Luis Alberto Gil, ex presidente de la seccional de Fecode de Santander, creador de la EPS en crisis Solsalud y hoy pagando condena.

Las negociaciones con el Gobierno

“Los resultados de las elecciones a los comités ejecutivos de la CUT y Fecode dejan ver la existencia de una gran inconformidad contra esas jefaturas, principalmente entre el magisterio, sector que representa más de la mitad de la central. Un síntoma de ello es el elevado porcentaje de los votos en blanco y nulos, que en Fecode fue de 15,82% y en la CUT nacional de 12%, cuando la lista más votada obtuvo solo 5,69%. Para elegir la seccional de Bogotá y Cundinamarca de esa central, los datos de los votos en blanco y nulos son aplastantes: 33% –una tercera parte–, lo que refleja que el malestar allí es de grandes proporciones. El fenómeno reviste la mayor importancia, pues se presenta a poco de cometidas nuevas felonías por esos dirigentes: las vergonzosas negociaciones de dos pliegos petitorios”,6 uno de los trabajadores del Estado (Fenaltrase) y otro del magisterio nacional (Fecode).

Notas Obreras, un boletín de típica fraseología trotskista (lo cual no demerita la figura del gran combatiente víctima del stalinismo, por supuesto), describe cómo ocurrieron las negociaciones con el gobierno:

“Las mesas se adelantaron de manera simultánea. La primera se hizo en el marco del Decreto 1092 de 2012 que reglamentó la concertación laboral en el sector público. La CUT, la CGT, la CTC y los sindicatos nacionales Fenaltrase, Fenaser, Fecotraservipúblicos, Utradec, Únete y Fecode pactaron un pírrico [sic, por irrisorio, ridículo] aumento de 3,44% para los empleados estatales, por debajo del también irrisorio decretado unilateralmente por el gobierno para el salario mínimo, que fue de 4,02%. Según José Noé Ríos, viceministro de Relaciones Laborales, hubo total acuerdo sobre los 28 temas presentados en el pliego. Además del referente a los salarios, se firmaron nueve puntos económicos más en los que el gobierno, con la aceptación de la dirigencia sindical, evadió cualquier compromiso concreto con el argumento, aceptado por las dos partes, de que ¡previamente se deben estudiar sus efectos a la luz de la sostenibilidad fiscal! Ahí está el texto del acuerdo para quien quiera verificarlo. Buena parte de los puntos se refieren al cumplimiento de la ley de carrera administrativa, ley que contó con el aval de las centrales obreras y sobre la cual dijo Uribe que era ‘para hacer más difícil entrar y más fácil salir de los empleos públicos’. Al final el gobierno paga la claudicación, pero no de su bolsillo: se compromete a incentivar a los funcionarios no sindicalizados a que ‘voluntariamente, por una sola vez en este año, autoricen el descuento del 1% de su asignación básica mensual’ para que compensen ‘el trabajo y el esfuerzo económico desarrollado por las organizaciones sindicales’”.7

Era obvio que semejante docilidad de la jefatura asalariada provocara “regocijo en las filas oficiales, hasta el punto que el 16 de mayo Santos convocó a un evento en Palacio para la rúbrica de lo concertado. Allí el mandatario dijo exultante: ‘siempre he creído que el diálogo y la concertación son caminos mucho más fructíferos, a veces más difíciles, hay que tener mucha paciencia pero son más fructíferos que la confrontación, las divisiones y los enfrentamientos. A través del diálogo y la concertación se obtienen mejores resultados para todo el mundo’. El ministro Rafael Pardo, agregó: ‘Este acuerdo es muy importante y muestra un espíritu de concertación del gobierno del presidente Santos y una fórmula muy constructiva con las organizaciones sindicales, en donde las condiciones para los funcionarios no son impuestas sino negociadas’”.8

En resumen, “El manejo de la información de esas elecciones no ha sido claro. Para dar a conocer los resultados finales demoraron 20 días. El primer boletín con datos parciales revela la existencia de un conflicto interno alrededor de los escrutinios, y ninguno de los boletines contiene información sobre los votos nulos y los no marcados, como corresponde en estos casos. Si partimos de los resultados de la seccional de Bogotá y Cundinamarca, en donde los votos nulos fueron el 12% de la votación, ese dato termina siendo importante para cualquier persona que quiera tener un cuadro completo de lo que pasó”.9

El segundo pacto, el de Fecode, se firmó menos de una semana después, el 21 de mayo, al amparo de las jugadas del ex senador Jaime Dussan y el grupo de parlamentarios del Polo que operan en los sindicatos, bajo cuya influencia “la actividad sindical se ha volcado al servicio de un fabuloso negocio entre la cúpula sindical y sus bufetes de abogados”.10

Todavía mayor credibilidad ofrecen las opiniones de sectores descontentos que militan en la Fecode. Rosa América Peñaloza, directora del departamento de Sectores Sociales de la CUT de Antioquia y aspirante a la dirección de la seccional de Fecode en ese departamento (Adida), señaló que “Las elecciones en la CUT y en la principal federación, Fecode, deben convertirse en una campaña de educación sindical que permita fortalecer las organizaciones afiliadas, un ejercicio democrático en el cual los trabajadores escuchen y comparen las propuestas de los candidatos sin importar la corriente política a la que pertenezcan, pero también debe convertirse en una evaluación sumaria de todos los dirigentes para apoyar a los que cumplieron el mandato de las urnas y fueron elegidos con el voto de los afiliados y para sancionar a los que se burocratizaron apoltronándose en los puestos de dirección y usando las comisiones sindicales en gestiones distintas a la sindical y a los que haciendo mal uso de los fondos sindicales convirtieron las organizaciones en agencias de viajes, agencias electorales, clientelizaron la relación con los trabajadores y ayudaron a desdibujar el sindicalismo con los vicios que criticamos al gobierno. A esos compañeros hay que sancionarlos quitándoles el apoyo y el voto.11

Edición N° 00360 – Semana del 19 al 25 de Julio de 2013

1 El Espectador, mayo 4, 2013.

2 ENS. Agencia de Información Laboral. Boletín sin fecha.

3 Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (Redher). Boletín de junio 7, 2013.

4 Ib.

5 Ib.

6 Notas Obreras, junio 28, 2013 y julio 2, 2013.

7 Notas Obreras, junio 28, 2013 y julio 2, 2013.

8 Notas Obreras. Boletín, junio 29, 2013.

9 Notas Obreras, junio 28, 2013 y julio 2, 2013.

10 Notas Obreras. Boletín, junio 29, 2013.

11 Renovación Sindical Antioquia. Boletín, mayo 5, 2013.

 
 
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