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La democracia, bajo el conjuro de Akhenatón

  Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Proyecto @utonomistas
   
 

“El estado de emergencia debe acabar lo antes posible”. J. Kerry, secretario de Estado, EUA.

“La ONU condena en los términos más fuertes la violencia en el Cairo”. Ban Ki-Moon, secretario general.

Democracia y monoteísmos

La cuenta macabra ya suma más de 654 muertos, entre ellos 43 policías, y más 4.00 heridos, cuando se suman nuevas vida a la masacre de El Cairo, hoy 16 de agosto, que es el día de la ira, en respuesta al genocidio del primer día de la desobediencia civil, que terminó en el uso de la fuerza letal, y la respuesta de la gente armada en apoyo de la Hermandad musulmana. La dictadura militar mostró su última ratio, que es la de todos los gobiernos autoritarios conocidos, que incluye las variantes conocidas de los totalitarismos que azotaron el trágico siglo XX.

La violencia física e instrumental sobre los manifestantes suníes apostados en dos plazas estratégicas resistiendo al derrocamiento del presidente que eligieron, Mohamed Morsi, y reclaman su regreso no pueden detener el avance de la democracia, que en el siglo XXI, exige y reclama la pluralidad.

Pero, en Egipto, la tierra ancestral del monoteísmo con Akhenatón, figura sobre la que especuló Freud, no ocurrió, ni pudo ocurrir hasta ahora lo mismo que en Venezuela, donde la movilización popular de Caracas, y la orientación de los militares leales, por el entonces teniente Diosdado Cabello, pusieron fin a lo que pudo terminar en la misma tragedia, y Chávez, por el contrario, regresó a la presidencia. Morsi, en cambio, permanece encarcelado.

Este asesinato en masa produjo la renuncia del vicepresidente interino, Mohamed Al Baradéi, quien estaba por la solución negociada con los Hermanos Musulmanes, y "teme las consecuencias" de este desigual baño de sangre, donde la mayoría que se expresa en las urnas es de convicción musulmana.

En el interím de esta confrontación antagónica ya fueron incineradas y profanadas, una mezquita y varias iglesias del rito copto. Y la violencia no cesa, porque el miedo a la muerte no ha parado la militancia de los Hermanos musulmanes que hoy pululan por miles en las calles de las principales ciudades, desde El Cairo hasta Alejandría. La ola democrática sacude el Mediterráneo, y el río Nilo no puede, ni debe continuar manchándose de sangre hermana. Ojalá que este viernes fije las bases para una reconciliación que prevenga el estallido de una guerra fratricida, que afecta la vida de más de 85 millones, que han tenido que resistir con todo, a las basuras de la globalización y las complicidades de Occidente, con el gobierno monárquico imperial que siguen presidiendo los Estados Unidos con indolencia asesina.

Modernidad e Islam

“Los Hermanos Musulmanes (HM) han pretendido implantar un Estado islámico”. Carlos Patiño Villa.

No pocos, y entre otros, el historiador Patiño Villa, retroceden en busca de causas, hasta los tiempos del reformador Gamal Abdel Naser, quien intentó replicar a su modo, lo hecho por Kemal Attaturk antes por modernizar a Turquía, ignorando la cultura religiosa de las mayorías. Desde entonces también el difunto Huntington probó sus artes analíticas conservdoras para dar cuenta de las sociedades en cambio, entre la tradición y la modernidad entendida, por supuesto, en clave burguesa.

Con la parte de verdad que acompaña al comentario de Patiño, al fijar causas para el desenlace de hoy, en la modernización de posguerra, equivoca  su reflexión cuando plantea que la hermandad musulmana pretende implantar un Estado, porque no lo ha hecho por la vía de la violencia, entre otras, porque el ejército y la policía egipcias, no están a su favor.

La HM aplicó la fórmula democrático liberal, y triunfaron en las pasadas elecciones, con el antecedente de las manifestaciones de la plaza de Tahrir, que dispararon la oleada multitudinaria que sacó del poder a otro dictador, Hosni Mubarak, empotrado y corrupto por más de 30 años en connubio con los militares y el gobierno estadounidense, que le brinda una ayuda de 1.300 millones de dólares, para pagar una estabilidad que del otro lado produce miseria y hambre por millones.

Devenir de las crisis

“Después de haber asistido durante siglos a la disolución de la historia en la superstición, ahora disolvemos la superstición en la historia”. El problema de las relaciones de la emancipación política con la religión, para nosotros se convierte en el problema de las relaciones de la emancipación política con la emancipación humana. Marx, La cuestión judía (1843), Ediciones Martínez Roca, p. 230.

El joven Marx, escritor del ensayo crítico de la Cuestión Judía, en respuesta a su profesor y correligionario hegeliano, Bruno Bauer, vuelve a estar de moda, y no solo por lo consignado en el Capital, sobre las crisis económicas, lo cual disparó sus ventas en Alemania, durante 2009, cuando en apariencia sufría el destino de otros dinosaurios famosos.

Ahora, Marx vuelve a resucitar, porque fijó elementos claves de lectura de las relaciones entre política y religión. Al pie de las pirámides. Ofreciendo en su escrito, y otros complementarios una suerte de piedra Rosetta, para resolver este entuerto, que enfrenta a suníes y chiítas, con las religiones del estado laico.

La conclusión de Marx, que cumple ya 170 años, puede sernos útil para estudiar porque la primavera musulmana es regada con sangre. Esto es lo que decía en su exilio en París, "La emancipación política de la religión no es la emancipación de la religión definitiva y coherente, porque la emancipación política no es la forma definitiva y coherente de la emancipación humana." (p. 230)

Dicho lo cual, los fusiles, y caucheras, de lado y lado, no detendrán el curso de la revolución, que hoy se enfrenta en la gran franja musulmana con  "El dios de la necesidad práctica y del egoísmo, el dinero". Esta rebeldía, esta insurrección heroica ha marchitado la gira del procónsul John Kerry, tanto en Palestina como en Egipto.

Lo mismo ocurrirá en Colombia, si la fórmula es la de combatir la democracia y la igualdad social con las armas. Episodio amargo que ha enturbiado el diálogo por la paz, en la persona del presidente Santos, que llama a dar de baja a los miembros de las Farc, y a lo que, a su manera, Timochenko ha llamado a rectificar.

La sensatez y la prudencia son medida del carácter y la disposición a madurar nuestros conflictos en democracia, después de medio siglo de sangrienta estupidez. En este trance no nos puede ayudar Akhenaton, y menos cualquier monoteísmo laico o religioso, de los que hablara Huntington a media lengua en su Choque de Civilizaciones.

Edición N° 00364 – Semana del 16 al 22 de Agosto de 2013
 
 
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