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Un acuerdo de paz con el ELN se aproxima

  Luis Eduardo Celis
  Integrante de la Fundación Paz y Reconciliación
   
 

Con la buena noticia que el ciudadano canadiense Jernot Wobert, secuestrado por el ELN desde enero de este año, regresará a la libertad en cuestión de días con la participación humanitaria del CICR y de Monseñor Darío Monsalve, Obispo de Cali y Francisco de Roux, provincial de la Compañía de Jesús, se abre nuevamente la posibilidad que en una mesa de diálogo y negociaciones se cierre una historia de medio siglo de alzamiento armado.

El presidente Juan Manuel Santos, ha sido enfático, en varios momentos, de que hace falta una mesa con el ELN para pensar de manera seria que estamos ante la posibilidad cierta de dejar atrás el conflicto armado. En su balance de tres años de gobierno expresó que una mesa con el ELN, era inminente y todo parece indicar que luego de la liberación del ciudadano canadiense, vamos a presenciar movimientos de ELN y Gobierno, en el sentido de instalarla.

Una negociación entre ELN y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, tiene que superar la idea arraigada en sectores del Estado de que la única alternativa para el ELN es negociar en las condiciones que le plantee el Estado, que sin ser rendición si sería de un minimalismo grotesco para una organización que ha recorrido una larga historia y tiene arraigo en no menos de cien municipios y un conjunto de planteamientos sobre temas importantes, que siguen sin resolverse y donde salta de bulto su persistencia, la del ELN, en criticar la forma en que se desarrolla la política minero-energética; la necesidad de buscar nuevos caminos para su implementación, logrando sostenibilidad ambiental, desarrollo social, condiciones contractuales de mayor beneficio para la sociedad colombiana y para las regiones donde se desarrolla.

De parte del ELN, debe concretar una agenda que sin ser de mínimos, ofensivos, tampoco sea el conjunto de la agenda social, política y económica, que ha defendido durante medio siglo. Si el ELN, pretende remover todos los grandes obstáculos que son reales y existen para una nación en paz y equidad, como ellos han formulado en los últimos años, va a ser difícil lograr un acuerdo; esto pone la posible mesa en el reto de encontrar un camino de temas y posibles acuerdos que para ser posible debe hacer énfasis en los territorios donde ha estado la guerra desarrollada por el ELN, combinada con temas nacionales y el tema minero-energético valdría la pena que fuera considerado para proponerle al conjunto de la sociedad y a espacios como el Congreso de la República; a la pluralidad política y gremial, una ruta de reformas y ajustes institucionales.

EL ELN sabe que tiene en muchos sectores de la sociedad colombiana una mano amiga extendida para la paz como ha estado demostrado en la negociación en curso con las FARC, hay organizaciones, personas, instituciones que estamos comprometidas con la solución política del conflicto armado, ampliando esta precaria democracia y abocando la implementación de reformas sobre temas que explican el levantamiento armado y su larga duración.

Si en las próximas semanas tenemos la buena noticia que hay un proceso público entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el ELN,  tendremos el reto de acompañar y participar de este proceso que sin duda tendrá el reto de sintonizarse con el proceso andando con las FARC, lo cual es perfectamente posible.

El ELN tiene el buen reto de liderar una mesa sabiendo que su proyecto armado no tiene ninguna viabilidad y es un clamor nacional, el cerrar este largo y doloroso conflicto, porque desde muchos sectores sociales y políticos sabemos y asumimos que sin una negociación de contenidos y garantías, el alzamiento armado se mantendrá por lo cual hay que apelar a la madurez y sensatez del ELN y del presidente Santos para desarrollar un proceso sin triunfalismos y sin asentarse en “imposibles” como muy bien lo ha expresado ese “viejo zorro”, el respetado Pepe Mujica, presidente del Uruguay, país que puede ser la sede de esta mesa si no es que se opta por Brasil o Bolivia como ha sonado en muchos “corrillos” donde se está atento a esta negociación pendiente.

Si esta mesa se abre, cuenten con este par de manos y la de muchos y muchas en Colombia que quisiéramos ver a las FARC y al ELN, conmemorando sus cincuenta años de existencia sin armas en la manos y con unos acuerdos, que reafirmen que su lucha con todas las críticas por las heridas infringidas y recibidas no ha sido para nada en vano.

luchocelis@twitter.com

Edición N° 00365 – Semana del 23 al 29 de Agosto de 2013
 
 
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