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Multas a Claro, responsabilidad social y empresas transnacionales

  Jaime Alberto Rendón Acevedo
  Centro de Estudios en Desarrollo y Territorio – Universidad de La Salle
   
 

Decía Úrsula Iguarán, la matrona de Cien años de Soledad, en medio de su locura senil y en su tope máximo de lucidez “Que abran puertas y ventanas. Que hagan carne y pescado, que compren las tortugas más grandes, que vengan los forasteros a tender sus petates en los rincones y a orinarse en los rosales, que se sienten a la mesa a comer cuantas veces quieran, y que eructen y despotriquen y lo embarren todo con sus botas, y que hagan con nosotros lo que les dé la gana, porque ésa es la única manera de espantar la ruina.” 1

Parece increíble, nuestra realidad supera la ficción como el mismo García Márquez lo decía en su discurso en la entrega del Nobel en 1982. Nuestros hacedores de política, que tal vez nunca se han leído a Cien años de Soledad, repiten infructuosamente las historias, esas que en últimas nos condenan a vivir en la pobreza, la desigualdad e incluso en la indignidad. Si, como estirpes condenadas…

No es para menos, bajo el discurso de la globalización, la apertura de los mercados y la pretendida confianza inversionista, hemos generado las condiciones jurídicas y económicas para que las empresas transnacionales, y las grandes empresas colombianas que también ya lo son, puedan desarrollar sus actividades garantizando la rentabilidad suficiente, aun a costa de nosotros mismos ya que es con recursos públicos, de la nación, como logran apalancar sus negocios.

A esto han estado dirigidas las últimas reformas laborales, las reformas tributarias, los acuerdos de estabilidad jurídica y en general todas las disposiciones monetarias y fiscales que sustentan el modelo de desarrollo. Por ejemplo, el propio Banco de la República, en aras de mantener su ortodoxia monetarista y de mercado, ha permitido que el peso se revalúe frente al dólar posibilitando así la entrada de bienes importados y las difíciles condiciones para quienes exportan.

A todo esto, y más como moda en gestión empresarial, las empresas han venido construyendo discursos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), demostrando, solo en contados casos, sus compromisos con la sociedad y el país. Si bien, por principio la RSE va más allá de las obligaciones que por ley tienen las empresas, como es el de generar empleos decentes, pagar salarios debidamente, cumplir las normativas de todo orden en el país, parece que con unas cuantas acciones extras a su actividad las empresas logran obtener mayores beneficios tributarios, que como sociedad volvemos a compensarles. Es decir, la RSE además de ser un espacio de publicidad para las empresas al mostrarse como garantes del desarrollo y de un compromiso férreo con el país, sirve para lograr descuentos en impuestos.

Mientras tanto, los consumidores colombianos seguimos pagando precios extras por los bienes y servicios que consumimos. Para el caso de la telefonía celular, han sido suficientemente conocidos los debates sobre las altas tarifas, los costos de los equipos, las cláusulas de permanencia, e incluso el mal servicio, hasta el punto que han sacado de casillas al propio Presidente de la República. Pero, esto no pasa a mayores, queda en un populismo propio del gobernante que se solidariza con las penas de su pueblo.

A todo esto, y no contentos con generar una concentración del mercado, haciendo de ello un espacio propicio para el control de precios, empresas como Claro han hecho gala de la “soberbia inversionista”, y no contenta con tener los privilegios que se quisieran nuestros micro, pequeños y medianos empresarios pasan por encima de la Ley y de los fallos judiciales.

Así, las multas a Claro ascienden en 92.949 millones de pesos, que en términos generales responden a lo siguiente: 2

1. Una primera multa por 53.909 millones de pesos, por el bloqueo de las bandas de los celulares. Esa multa la colocó la Superintendencia de Industria y Comercio. Lo que sucedió particularmente en este caso, fue que “La filial de la multinacional mexicana América Móvil, incurrió en abuso de su posición dominante por obstruir a terceros el acceso a los canales de comercialización, al bloquear las bandas de los equipos móviles. De ahí que se ordena una sanción pecuniaria de 53.909 millones de pesos por esta conducta indebida.”

2. La segunda multa fue por 33.840 millones de pesos, por concepto de “abultamiento de cifras de Portabilidad Numérica”. Es multa la colocó la Superintendencia de Industria y Comercio.

3. La compañía tiene una tercera multa por 5.200 millones de pesos por llamadas caídas en Guainía y Vaupés. Esta multa la colocó el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

4. Adicionalmente, recuérdese el sonado caso de Claro con la Empresa de Teléfonos de Bogotá, donde han fallado el Tribunal Andino, el Administrativo de Cundinamarca y el Consejo de Estado.  Se trata de 138 mil millones de pesos (sin intereses ni ajustes) que Claro se ha negado a entregarle a la ETB, a la espera de un fallo de un tribunal de arbitramento.

De esta manera, las multas establecidas en lo corrido del segundo semestre del año por lo menos son un comienzo a la defensa del interés público por una compañía cuyos ingresos ascendieron en el año 2012 a los 10 billones de pesos, que viola constantemente los derechos de los consumidores y que se resiste a devolverle los recursos adeudados a la ETB.

Que sea este el momento para exigirle Responsabilidad a las empresas Trasnacionales, a las nacionales y a todos aquellos que asumen el compromiso con la producción, el comercio o los servicios. Por fuera de demagogias o de modas organizacionales. La RSE debe de ser parte de una estrategia concreta de crecimiento y desarrollo, de compromiso de las empresas con las sociedades de las cuales obtienen sus ganancias. La codicia es tal vez el elemento fundamental en la crisis actual de los países del Norte. Una crisis moral de un sistema que es capaz de acabar con la gente y con la naturaleza con el fin de obtener sus ganancias.

Un “poquito de por favor” les vendría bien. El acatamiento a las normas del país es su obligación. Pero, el respeto a la dignidad de esta nación sería el comienzo para que las relaciones económicas generen los beneficios que todos esperamos de ellas.

Edición N° 00368 – Semana del 13 al 19 de Septiembre de 2013

1 García, G. Cien Años de Soledad. Ayacucho, 1982: 269.

2 Informaciones tomadas de prensa, particularmente: Multas a Claro suman 392.900 millones de pesos. Columna de El Colombiano, publicada el 6 de septiembre de 2013, en http://bit.ly/1cQ5QJG Multa histórica de la SIC a Claro: $87.750 millones. Columna de El Colombiano, publicada el 5 de septiembre de 2013, en http://bit.ly/19kxL2l .

 
 
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