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Los fantasmas de Marx

  Julio César Carrión Castro
  Universidad del Tolima
   
 

Hoy, cuando vivimos ya la época de las catástrofes anunciadas, de las guerras totales, de la instauración del terrorismo de Estado, del establecimiento de la excepcionalidad como regla, de la imposición del “pensamiento único” y la puesta en marcha del fascismo democrático, cuando es notoria la decadencia irrefrenable de Occidente en un mundo globalizado, y cuando las peores predicciones se han venido cumpliendo; el desengaño, el escepticismo y el hastío hacen mella sobre la dieciochesca teoría del “Progreso” y muchos recurren a la nostalgia y a los anhelos de retorno a un pasado supuestamente encantador, bucólico y elemental, cuando no al nihilismo, a la simulación y al pragmatismo cínico, y al escapismo ateórico y ramplón. No en vano Peter Sloterdijk, ante el desencanto y la desilusión reinantes y frente al estancamiento de la teoría, al ocaso de esa falsa conciencia impuesta al mundo por la fuerza de las armas y de las escuelas, en su libro Crítica de la razón cínica propone de nuevo la “búsqueda de la insolencia perdida”, la burla a la falsa seriedad de la historia, de la filosofía y de la vida, y contra los absurdos morales de una civilización que niega al hombre, nos plantea la necesidad de un existencialismo crítico y de una conciencia satírica que corte de plano con todas las nociones eurocéntricas.

Por ello también Jacques Derrida, en esta época que presume haber llegado al final de la historia y haber fabricado al último hombre, nos convoca a “aprender a vivir con los fantasmas” y al decirnos que hay duendes, espíritus, fantasmas y otras apariciones, como aquellos que acosaban al Hamlet shakesperiano, nos pide ver el tiempo como algo desarticulado, desquiciado, y nos exige hablar con los Espectros de Marx y entender que su promesa emancipatoria aún es viable y la fatalidad de la venganza posible, sin necesidad de una “acumulación infinita de riquezas”, liberando a los hombres del poder de la economía, sin caer en esa desaforada expansión tecno-científica que tanto daño ha causado, abriendo nuevas posibilidades a la subjetividad; superando los intereses compensatorios de estas sociedades consumistas; impidiendo que la marginalidad y la exclusión persistan y confrontando la criminal tendencia hacia la homogeneización y el uniformismo gregario de los seres humanos, que ha provocado la tradición exterminista del “progreso”.

Es absurdo que los pueblos conquistados, colonizados y vencidos nos veamos como “atrasados” o “subdesarrollados” y que sigamos comprometidos en la falsa tarea de endogenizar ciencias y tecnologías en la pretensión de “ser como ellos”, persiguiendo una especie de “dirección única” una, perpetuamente aplazada, idea de progreso.

Derrida dice que aún es posible resistir inspirándonos en los fantasmas de Marx. Debemos entender, superando la máquina de los dogmas y la doctrina del uniformismo, que las sociedades llamadas primitivas o salvajes no representan etapas “superadas” por el progreso de la civilización, que no existe un determinismo histórico que tengamos que cumplir inexorablemente y que las diversas culturas pueden -y deben- plantear soluciones distintas a problemas similares.

El Manifiesto de 1848 comenzaba diciendo: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo…”. Ahora, 165 años después, podemos afirmar que los fantasmas o espectros de Marx siguen rondando, más allá del ostensible fracaso del llamado “socialismo real” que pretendiera la gregarización estalinista, y que es posible confrontar todos esos viejos modelos “democráticos” y desarrollistas del capitalismo decadente, con el vigor del pensamiento y del espíritu de Marx y del marxismo, de su proyecto emancipatorio y su promesa histórica de un nuevo concepto del hombre y de la sociedad.

Los fantasmas del Marx auténtico, nos permitirán conjurar la biopolítica, el fascismo democrático ya presente y ese eterno mito del progreso, que Occidente viene sustentado desde que entrara en escena el legendario Prometeo.

Edición N° 00371 – Semana del 4 al 10 de Octubre de 2013
 
 
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